abrió sus puertas en el año 1900 en la Plaza de San Francisco

El Banco de Cartagena: la fugaz historia de la entidad con más sucursales de España en 1916

7/04/2021 - 

MURCIA. Apenas acababa de despertar el siglo XX y las calles de Cartagena latían de modernismo y de la opulencia que brindaban los negocios de las minas y el Puerto. En la plaza de San Francisco asomaba un imponente edificio, obra del arquitecto Tomás Rico, cuyas paredes albergaban una entidad histórica y con historia, el Banco de Cartagena

Y esta historia la conoce como la palma de su mano José María Conesa Duelo, autor del libro 'El Banco de Cartagena, una entidad que traspasó fronteras'. El escritor comenzó a interesarse por la entidad a raíz de recibir unos documentos de su bisabuelo, entre los que se encontraba una acción del Banco. Así comenzó a investigar por archivos y hemerotecas hasta convertirse en legado vivo de esta institución. Conesa ha contado a Murcia Plaza los principales hitos de la entidad que abanderó el nombre de Cartagena por toda España. 

El Banco de Cartagena abrió sus puertas en el año 1900 en la Plaza de San Francisco de la ciudad portuaria. La sede se mantuvo allí hasta que en los últimos años se trasladó a Madrid. En su nacimiento se constituye como sociedad anónima, emitiendo un total de 20.000 acciones con un coste de 500 pesetas cada una. Posteriormente, asegura el escritor, se realizarían dos emisiones más. Esta entidad se convirtió en una de las primeras en lanzar acciones al mercado, junto al Banco Hipotecario, el Banco de Castilla, el Hispano Americano y el Banco Especial de Crédito, según recoge el libro 'El Banco de Cartagena, una entidad que traspasó fronteras'.

Una de las acciones del Banco de Cartagena. Cedida por José María Conesa

La entidad, relata Conesa, fue fundada por un emprendedor industrial vasco llamado José Tartiere, el padre de Carlos Tartiere, quien da nombre al estadio de fútbol del Oviedo. Aquel hombre de negocios se dio cuenta de que en Cartagena había una buena oportunidad, ya que la ciudad vivía un boom económico fomentado por el sector de la minería y los negocios que llevaba y traía el Puerto. Viajó a Cartagena y se reunió allí con un grupo de importantes empresarios con la intención de poner en marcha esta entidad bancaria. 

En ese listado de grandes empresarios se encontraba Ignacio Figueroa y Mendieta, padre de Álvaro Figueroa y Torres, más conocido como Conde de Romanones, cuya familia era propietaria de diversas minas en La Unión. También aparecía Miguel Zapata Sáez, conocido como 'El tío Lobo', apodado así por enfrentarse a unos lobos que una vez atacaron a sus reses. Zapata, originario de La Unión, hizo fortuna con la industria vinculada a la minería. Además, en la creación de la institución también se involucraron figuras como el empresario Serafín Cervantes y los políticos y empresarios José Maestre o Justo Aznar, entre otros. 

Sobra decir que cada una de estas personalidades tendría un artículo para escribir, o dos, pero volvamos al banco. Finalmente, algunos de ellos entraron en el Consejo de Administración del Banco de Cartagena, y como máximo responsable de la entidad se erigió el Conde de Romanones, hasta que su ocupación política le impidió continuar en el cargo. En ese momento, especifica Conesa, pasa a coger las riendas su hermano, Gonzalo Figueroa y Torres. 

Varias sedes del Banco de Cartagena. Imagen cedida por José María Conesa

La entidad creció enseguida y abrió su primera sucursal en Lorca, que se ubicaba en el espectacular edificio del Huerto Ruano; la segunda en La Unión, en las inmediaciones de la Casa del Piñón, y la tercera en Murcia, en un edificio que desapareció y que se situaba en la actual Plaza de la Cruz, contigua a la Catedral. Águilas, Mazarrón, Totana... y así hasta convertirse en el año 1916 en el banco con más sucursales de España, con cerca de una veintena de oficinas, según las investigaciones que recoge el libro de José María Conesa.  

Como hitos destacados, cabe mencionar que el Banco de Cartagena intervino en la creación de la compañía de seguros 'La Estrella' y que en 1908, su presencia era tan importante en el sur del país que terminó absorbiendo el Banco de Andalucía. 

En el año 1922, tras el revés económico que produjo la Primera Guerra Mundial, y con los Figueroa y Torres fuera de la cúpula directiva, el nuevo consejo de administración apuesta por acelerar la expansión, y la entidad se fusiona con otras de nivel nacional e internacional, como el Banco Belga o Credit Suisse, creando el denominado Banco Internacional de Industria y Comercio, por lo que el Banco de Cartagena desaparece como tal en 1924. "En realidad murió de éxito, no porque funcionara mal", concluye Conesa. 

Y así termina el resumen de esta historia que recoge el libro 'El Banco de Cartagena, una entidad que traspasó fronteras' y en la que, durante casi un cuarto de siglo, el esplendor económico estuvo vinculado al nombre de Cartagena. 

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