Este martes, en la Filmoteca regional

El viaje de un lorquino al corazón de la Amazonía peruana: Chémi Pérez estrena el corto 'Shirampari' en el IBAFF

21/06/2022 - 

MURCIA. En uno de los lugares más remotos de la Amazonía peruana, un niño ashéninka debe superar sus miedos y atrapar un bagre gigante, usando solo un anzuelo, para emprender su viaje como adulto. De esta premisa parte el corto documental Shirampari, herencias del río, producido por el lorquino Chemi Pérez (1992), quien este martes 21 de junio regresa a su Región (desde Los Ángeles, donde reside) para el estreno mundial de la cinta en el festival IBAFF de Murcia -Filmoteca Regional, a las 21.00 horas-, donde competirá con ocho títulos a mejor cortometraje. Será el primer paso de Shirampari  (que significa varón, jefe de familia) en su periplo por festivales de todo el mundo.

El filme, dirigido por la documentalista Lucía Flórez y financiado en parte por National Geographic Society, se adentra en un mundo mágico de gran riqueza y diversidad en el que se mantienen costumbres ancestrales. Como es ésta de pescar un 'cunchimama', un babre gigante que los ashéninkas encuentran buceando entre ramas y troncos de árboles sumergidos, con una visibilidad de menos de 30 centímetros. Para cumplir la hazaña, Arlindo, un líder indígena de la Amazonía peruana, le recordará a su hijo Ricky, de once años, los peligros que existen en las profundidades del río Yuruá, consciente de que si no sabe cazar y pescar no podrá alimentar a su familia. Durante los 15 minutos del filme, el espectador seguirá a padre, hijo y otros miembros de la comunidad por el Yurúa en busca de lograr su objetivo.

"Rodar en la Amazonía es uno de los mayores retos a los que un equipo de cine puede enfrentarse", asegura Chémi Pérez, de la productora española Cabo Sur. "Pero a pesar de la situación pandémica y de las muchas complicaciones que encontramos por el camino, la comunidad de Dulce Gloria y la destreza de los miembros del equipo técnico hicieron posible que encontrásemos esos espacios mágicos en los que se rodó Shirampari", añade.

Yurúa es una de las áreas mejor preservadas de la Amazonía peruana y hogar de uno de los últimos pueblos indígenas en aislamiento voluntario del mundo y de seis étnias indígenas. Allí se encuentra la comunidad nativa llamada Dulce Gloria, poblada principalmente por la etnia ashéninka. Visten su tradicional cushma, un vestido de una sola pieza fabricada con hilo de algodón nativo o tocuyo; y a modo decorativo, cada mañana, se aplican un tinte natural de color rojizo -procedente del fruto de un arbusto denominado achiote- con el que se dibujan bellos y originales diseños geométricos. 

Llegar a Yurúa no supuso una tarea fácil para el equipo de rodaje, que tardó varios días en alcanzar el lugar de rodaje. "Fueron dos aviones, noches en medio de la selva, un viaje en bote de cinco horas río arriba y una larga caminata hasta el campamento", recuerdan. Tal vez por eso, añaden, "muy poca gente conoce su existencia, su riqueza natural y su gran diversidad cultural". No obstante, también cuentan que "mientras filmábamos la historia de Ricky y su padre Arlindo, excavadoras entraban en comunidades cercanas. Lamentablemente, más conexión significa más tala ilegal y más amenazas para conservar un paraje tan único".

Y es que esta historia en la Amazonía de Perú aborda diferentes temas, sociales y ambientales, como es la destrucción desenfrenada de esta joya natural y el impacto que esto tiene en las comunidades nativas que dependen del hábitat que está siendo atacado.

Un filme intimista y observacional

La producción de Shirampari ha supuesto una búsqueda de financiación a nivel internacional y entre sus inversores cuenta con National Geographic Society, la fundación estadounidense 10 Arts Foundation, la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA) y el fondo para el desarrollo de Naciones Unidas PNUD. El trabajo realizado colaborativamente con la Comunidad Indígena de Dulce Gloria ha resultado en un cortometraje intimista y observacional que habla de la importancia del legado para conservar las pocas joyas de la naturaleza que aún quedan.

Con este estreno, el cortometraje Shirampari comienza una carrera de distribución en festivales de cine a nivel mundial. Se trata de la primera coproducción entre El Taller.pe (Perú) y Cabo Sur (España). Ambas productoras ya están trabajando conjuntamente en su próximo largometraje, un documental colaborativo con la comunidad trans de Iquitos, la ciudad más poblada de la Amazonía peruana.

El lorquino Chémi Pérez estudió en la Universidad Carlos III de Madrid y luego cursó el máster en estudios de cine contemporáneo en la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona). Gracias a una beca Fulbright consiguió llegar a Los Ángeles, donde ha estudiado dirección de cine en la New York Film Academy. Antes de dirigir proyectos de ficción también desarrolló documentales en países como México, Guatemala y Argentina y trabajó como redactor de vídeo para la revista PlayGround de Barcelona. Ha dirigido cortos de ficción como L.A. Kelly, Equinoccio y Wolf Country, rodado en Los Ángeles

"Nuestro objetivo es seguir exponiendo problemas sociales que no solemos ver en la industria cultural, haciendo cine independiente y de buena calidad", explican desde la productora Cabo Sur. "Nos dirigimos a personas que aman el cine y necesitan nuevos relatos contados desde perspectivas innovadoras. Buscamos un público interesado en escuchar las voces de jóvenes creadores que están dispuestos a dejarse la piel para llevar sus ideas a la gran pantalla", añaden.

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