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Guy Delisle: "En los cómics se puede hacer humor sobre casi todo"

7/03/2023 - 

MURCIA. El canadiense Guy Delisle hace lo que para muchos pudiera parecer simple pero es en realidad una de las tareas más complejas: escribir sobre lo cotidiano. A eso le añade una tarea más compleja aún: lograr que entretenga y que a la vez haga reír, lo mismo lo consigue con un relato sobre su familia que contando un conflicto bélico, su clave es siempre anotar los detalles y repasarlos en frío, para poder ver las conexiones que con la emoción a veces se escapan. Este fin de semana pasado por el Salón del Cómic de Valencia para presentar su nuevo trabajo: Crónicas de juventud, un cómic en el que viaja a su juventud, mientras trabajaba con su padre en una fábrica de papel. Aprovecha la historia para hablar de sus veranos trabajando, de su padre, de las máquinas y de la ternura de encontrar en los descansos de su oficio su futura labor: ocupar el mismo papel que estaba creando pero con sus viñetas. Otra manera de usar sus manos sobre este.

El autor conversa con Plaza sobre el momento actual de su carrera, las claves para hablar de todo lo que le rodea y el reto de lo que queda por dibujar y escribir. Comienza la charla. 

Foto: KIKE TABERNER

-¿Cómo lo haces para escribir sobre la cotidianidad?

-Tomo notas sobre mi día a día, me gusta ir por ahí y hacer bocetos de lo que veo. Después cuando llego a casa leo las notas y decido si algo es divertido y a veces lo resalto, junto a lo que es extraño e interesante. Para mi a veces es como escribir una postal muy larga contando algo.

-Postales sobre todos los temas, has escrito Crónicas birmanas, Pyongyang… 

-Con un libro es fácil resumir lo que pasa en esos lugares, pero es importante mirarlo con perspectiva. Nunca puedo trabajar en un libro si estoy en el país que visito, porque en ese momento todo te parece interesante y emocionante. Es como hacer un resumen si te preguntaran “¿Qué tal fué por allí?”, el libro al final es un resumen con bastantes observaciones. 

-También has estado en mitad de un conflicto bélico, tal y como lo relatas en Crónicas de Jerusalén.

-Cuento lo que vivo. Justo ahora me he enterado de que un profesor en la universidad de Francia utiliza Crónicas de Jerusalén para contar la situación de Gaza, y para mi es algo increíble. Lo que hago cuando dibujo es hacer mapas y explicar lo que pasa, con pocos detalles y simplificando bastante, de esa manera puedes hacerlo de forma entretenida y listo. Cuando tengo que explicar algo sobre política, religión y geografía hago uso de los recursos gráficos. A mi lo que me gusta es contar con un giro divertido en mis historias, y una gran cosa acerca de los cómics es que se puede hacer humor con casi todo. Se puede hacer sin caer en ser controvertido. 

-¿Y cómo se logra dar ese giro?

-Porque aplico el punto de vista subjetivo. En los libros me dibujo a mi mismo, entonces el lector sabe que la historia va a través de mis ojos. También sabe que el tipo que ve en el libro no sabe sobre la situación que está viviendo, y que va a intentar entender lo que está pasando de alguna manera. Por ejemplo, yo sabía más bien poco sobre la situación en Israel, sabía que había una guerra y que era una situación muy difícil, pero en parte el desconocimiento me hace fijarme en otras cosas, apuntar mi mirada hacia otros temas.

Foto: KIKE TABERNER

-Por eso distingues que eres dibujante y no periodista.

-Supongo que los periodistas intentarían ir a la misma historia, pero yo lo que hago es esperar a que esta llegue a mi, nunca salgo a perseguirla. Si tengo una historia interesante habrá un libro sobre ello, pero si leo mis notas y todo es aburrido no nace nada… 

-¿Es así como nace Crónicas de juventud?

-Algo así, aunque pensé que se quedaría más bien en una historia corta y mira [ríe], tengo mucha memoria de lo que pasaba cuando era joven, es sorprendente cuando te obligas a activar la cabeza y escribir historias con detalles tan diferentes. Cuando empiezas a escribir sobre recuerdos todo regresa poco a poco, y más tarde ves que ese relato también gusta. Me gusta contar historias que suceden cerca de mi, de los recuerdos en parte. En el caso de la fábrica de papel supe que podía ser interesante dibujar las tuberías y los materiales, y a la vez contar mi historia.

-Y en este libro haces también homenaje al momento en el que quieres ser dibujante, cuando entre las estanterías de la biblioteca descubres a tus referentes.

-Es un momento en el que la idea te pega como un relámpago. En mi caso pasó en la biblioteca de mi ciudad natal, estaba mirando los libros y descubrí posiciones artísticas muy interesantes. Recuerdo haber leído Paracuellos de Carlos Giménez entre otros libros y quedarme fascinado por su trabajo… Llega un momento en el que entre esas lecturas dices: “Ya sé lo que quiero hacer con mi vida”

Foto: KIKE TABERNER

-Por tus historias has viajado por todo el mundo, pero también escribes sobre el núcleo familiar con Guía del mal padre, que cuenta hasta con cuatro tomos. ¿Qué diferencia hay entre esas dos cotidianidades?

-Al final se trata de fijarte en los pequeños detalles que te rodean. En el caso de Guía del mal padre mis hijos son los observados, y a su vez son susceptibles de ser dibujados por mi. Eso sí, ahora mis hijos han crecido y ya no tengo más inspiración, igual empiezo a escribir sobre otros familiares como mi abuelo o mi madre, para preservar su recuerdo.

-Y para cerrar… ¿Qué es para ti un buen trabajo?

-Uno en el que me he divertido aprendiendo. Si leo un libro y lo estoy disfrutando y a la vez aprendo cosas sobre la situación he logrado crear algo bueno. 

Foto: KIKE TABERNER

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