'el murmullo'

Belén Gopegui: "Los lemas motivacionales no bastan cuando algo se complica"

19/08/2023 - 

MURCIA. ¿Pueden resolverse todos nuestros problemas con un libro de autoayuda? ¿Qué nos ofrecen y que se dejan por el camino? En El murmullo (Editorial Debate, 2023) la escritora Belén Gopegui propone una mirada crítica sobre este tipo de manuales, cuyas historias -dice- no están lejos de la ficción. No lo están, porque como explica la autora las promesas que habitan en sus hojas, aunque no siempre, a menudo son falsas, no se pueden cumplir, son como castillos en el aire. Así mismo, los atajos que plantean no son siempre la mejor opción para poner fin a una crisis personal. 

La escritora sugiere, en su lugar, recurrir a la organización colectiva. Como es habitual en Gopegui, analiza y cuestiona el género, pero también plantea alternativas: cambiar el yo por el nosotros, y la autoayuda por la socioayuda, son algunas de ellas.

Pero El murmullo contiene mucho más. El libro consta de dos partes diferenciadas. En la primera vuelca su tesis doctoral, donde le pregunta a estos manuales de consuelo quiénes le ponen voz, qué quieren contar y a quién buscan dirigirse. Mientras que en la segunda despliega el manual para 'La Desesperación Silenciosa de La Vida Diaria'. Un manual escrito por un grupo de ancianos que conforman la agrupación 'Un pie en el estribo', creada para la ocasión, y en el que recomiendan al lector qué hacer ante la soledad y la angustia silenciosa. 

Como dice el subtítulo de su obra, "esto es un caso de confabulación". Analiza el género de la autoayuda como si fuera también ficción narrativa. 

-Presentas un ensayo que trata y expone la autoayuda leída como una ficción. ¿Por qué? ¿Qué le aportaba ese toque creativo a la investigación?
-Los libros de autoayuda suelen contar una historia, hay voz narradora, hay héroe o heroína, hay una peripecia. Preguntar por esos elementos y qué función cumplen me permitía leerlos de una manera nueva que, tal vez, pone más en evidencia lo que dejan de contar.

-Se dice con frecuencia que los libros de autoayuda son una paradoja en sí mismos, porque si te ayudan ya no es autoayuda, es una ayuda externa. 
-Autoayuda alude a la voluntad de quien los lee de ponerse al frente de sus problemas a través de la ayuda de un libro. Es confuso, pero tampoco me parece tan grave. Donde veo el problema es en los pasos que se saltan cuando cuentan sus propuestas.

-En El Murmullo insistes en la necesidad de abordar la organización colectiva para resolver nuestras propias crisis. ¿Cómo hacerlo?
-Hay pequeños problemas que se pueden solucionar corrigiendo errores de percepción y juicio o mediante otros consejos útiles. Pero hay otros que están entrelazados con la organización social, y esa organización no se puede cambiar mediante la acción individual no coordinada. No hay un cómo que funcione siempre. Sí creo que suele ser útil exigir, además de los resultados, el cese de la desigualdad y que pongamos las herramientas, los locales, el tiempo libre y la cercanía para acabar con algunas presiones, que permitan así unirse para exigir que el objetivo se logre y se mantenga.

-La búsqueda de la felicidad va muchas veces ligada a nuestra posición laboral. Prueba de ello es LinkedIn, donde solo hace falta merodear un rato para encontrar no pocos mensajes motivacionales. ¿Cómo influye esto en nuestro estado de ánimo?
-Tomemos un lema motivacional, por ejemplo: «No se trata de si van a derribarte, se trata de si vas a levantarte cuando lo hagan», una frase, según dicen, de Vince Lombardi, entrenador de fútbol americano. La frase suena bien, y a veces cualquiera necesita pensar así, porque sabe que le van a derribar, y la frase le entrega una salida, pues parece que aunque no esté en nuestra en manos que no nos derriben, sí lo está volvernos al levantar. Excepto cuando, por ejemplo, el jugador de fútbol en cuestión, se rompe el ligamento cruzado y le tienen que sacar en camilla y debe permanecer en reposo seis meses. Entonces llegan las preguntas: ¿quién es ese jugador, pertenece a un equipo grande o pequeño, cómo es su contrato? Y si no es un jugador y es un transportista, ¿puede permitirse estar de baja seis meses, va a recibir dinero durante ese tiempo, quién se va a ocupar de él, tiene acceso a un sistema de salud público de calidad? Etcétera. Los lemas motivacionales pueden acompañar en el instante, pero no bastan cuando algo se complica. En cuanto a la felicidad, creo que es un bien colectivo, porque ser feliz en un entorno de infelicidad, es triste.

Foto: ESTRELLA JOVER

-La segunda parte del libro está escrita con la voz narradora de un colectivo de personas ancianas. No sé si es una forma de decirnos, también, que deberíamos escuchar más a los mayores, por eso de que la sociedad no aprende y siempre repite los mismos errores…
-Sí en parte, aunque no he elegido a ese colectivo sobre todo por el conocimiento que haya podido atesorar, sino por la posición desde la que habla: sus miembros ya no tienen nada que perder y, por lo tanto, diríamos, que nada que vender, cuentan lo que saben porque creen en ello, no porque necesiten convencer a nadie para obtener algún beneficio.

-Con todo, pese a no presentarse como libro de ayuda, ¿dirías que tu trabajo puede ayudar enormemente al lector?
-"Enormemente”, desde luego que no me atrevería a decir. Sí espero que sea de alguna utilidad, que a la persona que lo lea las ideas ahí expuestas le susciten otras, le den qué pensar o ganas de llevarles la contraria o le hagan caer en la cuenta de algo que quizá le había pasado inadvertido.

-¿Existe la literatura sin compromiso?
-Sí. Si entendemos el compromiso como una obligación contraída o una palabra dada, diría que la literatura no tiene por qué asumir ninguna responsabilidad. Otra cosa son los hechos. A lo largo de la historia la mayoría de la literatura, y casi todo lo que se considera alta literatura, ha estado comprometida con los poderosos, o bien ha trabajado a su servicio o bien ha procurado no resultar molesta para ellos, salvo unas pocas excepciones.

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