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publica 'se tiene que morir mucha gente'

Victoria Martín: "En las redes sociales soy más un personaje, no puedes sobrevivir de otra manera"

19/12/2022 - 

MURCIA. Sinvergüenza y con mucha crítica social, así es Se tiene que morir mucha gente, la primera novela de Patricia Martín. La cómica y escritora rescata un proyecto de serie que no pudo ser para conformar un relato que comienza a través de una guerra entre amigas: Maca y Bárbara comparten piso y hacen “lo que pueden como pueden”, cuando aparece su antigua compañera de colegio en sus vidas: Elena. Esta se instala en el piso de sus dos antiguas amigas tremendamente embarazada, lo que trastoca la existencia de Maca y Bárbara por completo. Cuenta Martín que este relato estaba en formato guión en un cajón, y que cuando la editorial Penguin le contactó tuvo claro que tenía que darle vida: “Era de una serie que no llegó a salir, y mi editora me convenció de que estaría muy bien pasar el relato a libro”.

Lo hace en un momento en el que series como Autodefensa sufren la crítica más mordaz por burlarse un poco de algunos colectivos y por mostrar realidades en su formato más crudo. Haciendo esta comparativa Martín recuerda una serie que sí que salió hace tiempo: Válidasde la mano de su inseparable amiga Carolina Iglesias: “Nosotras hicimos esa serie, que es como Autodefensa pero sin drogarnos. En realidad ellas han sido más cañeras”, explica la autora. Aunque dejando series atrás se ha juntado con Plaza para hablar de su libro, así que menos comparaciones y vayamos más al grano. Grabadora encendida y que empiece la entrevista. 

Foto: MANUEL ZAMORANO

-¿Qué hay de ti en Se tiene que morir mucha gente?
-Parte del relato es real, mis amigas de toda la vida salen de un colegio del Opus [como en el libro] en el que vivíamos una vida paralela a la de los demás. También criticábamos, mucho. En el libro hablo un poco de esto, y aunque se trata de una ficción habla de mi como persona, porque no soy un robot… Cuando escribes algo tiene algo de ti, siempre.

-¿Cuál ha sido el mayor reto que te has enfrentado con este libro?
-El simple hecho de escribirlo como tal, el construirlo. Este tipo de escritura no tiene nada que ver con la de un guión, ni los modelos ni los medios que se emplean. Es una transformación total de todo lo que había antes. 

-En el libro hablas de tres personas que de cierto modo representan a tres perfiles muy comunes en la sociedad: una aspirante a actriz, una comediante frustrada y una pija un tanto intensa y alocada, ¿cómo eliges estos perfiles?
-Hay algo muy inconsciente en ese aspecto. Yo me considero más bien escritora brújula, sabía cómo quería que terminara el libro y como quería que empezara, y a partir de ahí lo construía todo. 

-¿Dirías que hay un tema principal?
-Al final hablo de la vida, y como las personas muchas veces no cambian, ese es en parte el mensaje. Te diría que los personajes me han llevado ellos solos a la historia.

-Sin embargo sí que hay breves trazas de cambio, se puede ver en la historia de Elena, la embarazada.
-Sí, quien vive el viaje de héroe es quien hace ese cambio. Al final sí que tiene que madurar de alguna manera, y aceptar que la vida es como es.

-Cambia un poco a través de la crítica y el odio, ¿son estos motores de creación?
-El odio para mi si que lo es, y es necesario en muchos aspectos. Dos amigas pueden adorarse y odiarse un montón al mismo tiempo. En la lectura mis protagonistas se juntan y odian a una amiga, que también es algo natural. 

-Pero eres tú misma quien lo cuenta. 
-Yo quería hablar en mi libro de esas relaciones entre mujeres de odio, de una forma buena. Siempre nos venden que nos odiamos entre nosotras pero cuando hay odio no significa que no pueda haber amor. 

-Hace poco hablaba con Rocío Quillahuaman sobre esa misma idea, que para que quepa el amor debe estar también el odio. Y a su vez era un factor clave para su creación. 
-No puedes querer muchísimo a alguien si no le odias. Me pongo de ejemplo, creo que mi personaje (no yo como persona) es muy criticado, y me da igual, sé disociarlo muchísimo. Yo soy yo en este libro, pero en el medio social soy más un personaje, porque si no no puedes sobrevivir. A mi o me amas o me odias, no hay intermedio… no genero sentimientos descafeinados.

-Hablando de persona y personaje… ¿Piensas que pueden ligar cosas del libro con tu vida real?
-Si hay algo que se pueda ligar más a quien soy yo sería algo de la infancia y la adolescencia. Ahora todo se toma con tanta literalidad que da un poco de miedo, pero pensar que no se puede decir nada es absurdo. Es como la crítica que está habiendo con Autodefensa, se hace porque son tías y se han ensañado contra ellas por eso. Tú cuando ves la serie no tienes que pensar constantemente que hacen todo lo que cuentan o ves, ¿la gente que ve Juego de Tronos piensa que hay dragones en la vida real?

-Algo que se podría ligar del libro es el capítulo en el que hablas de la cultura de la cancelación, por ejemplo. 
-Realmente eso ya formaba parte de la historia en julio, y “la movida” pasó más bien tirando hacia agosto. En el libro realmente lo que quiero resaltar cuando hablo de la cultura de la cancelación es como el personaje llega a reírse de algo que no ha podido controlar.

-Se ríe de pegarse “una buena hostia”, realmente
-Para mí no hay nada más de aprendizaje que los momentos en los que me he pegado una buena hostia. No hace falta que la gente pase por el sufrimiento de otras generaciones, pero pegarse una hostia es muy pedagógico. Creo que no podemos dejar que tengamos una baja tolerancia a la frustración, porque si no… nos vamos a pegar un hostión [ríe]. Cada uno tiene sus problemas y su contexto y hay que aprender a valorarlos.

-Aunque ahora, tal y como lo reflejas en el libro, pueda parecer que tenemos problemas muy del “primer mundo”
-Totalmente. Creo que hay un punto heavy en el que se está banalizando la salud mental. El tema llevaba cerrado tanto tiempo que se ha abierto a calicanto. El otro día veía un stories de una influencer llorando diciendo que no se que producto le ayudaba a bajar la ansiedad. Se comercializa mucho con la salud mental. Hay gente que no tiene ni puta idea y habla de cosas muy importantes. 

-¿En qué contexto nos encontramos actualmente?
-En uno en el que a veces la crítica no se comprende. Yo agradezco que me digan las cosas, siempre, estoy muy en contra de tratar a la gente entre algodones. A veces tendríamos que cuidar el lenguaje, como cuando hablamos con las amigas con las que a veces nos pasamos, pero más allá de eso hay más amor en poder decirle a la gente a la que quieres que la está cagando.

-Y para terminar… ¿Por qué Se tiene que morir mucha gente?
-Necesitaba un título que contrastara mucho con todo. Igual también me tengo que morir yo, no me saco tampoco de esa frase.

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