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COMO AYER / OPINIÓN

Un toque de atención (y de queda)

21/10/2020 - 

MURCIA. Hemos sabido estos días que el Gobierno francés, a la vista del avance imparable de la denominada ‘segunda ola’ de la pandemia, ha decidido decretar el toque de queda en las principales ciudades o áreas metropolitanas del país vecino.

En total, unos 20 millones de personas, que no es ninguna broma, porque representan a un tercio de la población francesa, deben permanecer encerrados en su casa entre las nueve de la noche y las seis de la mañana durante cuatro semanas, ampliables a dos más. Las excepciones son las habituales: trabajo, salud, atención a dependientes, viaje… y pasear al perro. A Francia le ha seguido Bélgica, y se lo está pensando Italia.

"más vale que nos encierren en casa a la hora de cenar y acostarse que a cualquier otra, aunque contradiga nuestro carácter trasnochador"

Aquí no está sobre la mesa, según parece. Pero no parece una medida descartable, por el camino que vamos. Además, más vale que nos encierren en casa a la hora de cenar y acostarse que a cualquier otra, aunque eso contradiga nuestro carácter trasnochador. Es cuestión de ir asumiendo horarios más europeos… y más saludables.  

Si así sucediera, y hacemos un poco de memoria, nos encontraremos transportados al año 1981 y, en concreto al día 23 de febrero. Una jornada que ha pasado a la historia por ser aquella en la que se produjo el fallido golpe de Estado del coronel Tejero, acción que, aparte de en los cuarteles de la capital, sólo alcanzó verdadero eco en la III Región Militar, con capital en Valencia, a la que pertenecía la Región de Murcia, en la que el teniente general Milán del Bosch decretó esa noche el toque de queda.

El bando de Milán, emitido por las emisoras de radio para todo el territorio bajo su mando decía así en sus párrafos más llamativos:

Artículo 2.º- Se prohíbe el contacto con las Unidades Armadas por parte de la población civil. Dichas Unidades repelerán sin intimidación ni previo aviso todas las agresiones que puedan sufrir con la máxima energía. Igualmente, repelerán agresiones contra edificios, establecimientos, vías de comunicación y transporte, servicios de agua, luz y electricidad, así como dependencias y almacenes de primera necesidad.

Artículo 5.º- Quedan prohibidas todas las actividades públicas y privadas de todos los partidos políticos, prohibiéndose igualmente las reuniones superiores a cuatro personas, así como la utilización por los mismos de cualquier medio de comunicación social.

Artículo 6.º- Se establece el Toque de Queda desde las veintiuna a las siete horas, pudiendo circular únicamente dos personas como máximo durante el citado plazo de tiempo por la vía pública y pernoctando todos los grupos familiares en sus respectivos domicilios.

Lo oí, entre sorprendido y asustado, en casa de un amigo, donde debíamos celebrar una reunión, y sin pensarlo dos veces nos marchamos rápidamente a nuestros respectivos domicilios. Faltaba menos de una hora para la señalada, y las calles de Murcia se mostraban ya completamente vacías.

Luego vino el mensaje del Rey Juan Carlos, poniendo las cosas en su sitio. Y como consecuencia, aquél toque de queda no llegó a cumplir su primera noche, porque a las seis menos cuarto, un nuevo comunicado de Milán del Bosch anunció: Que recibidas instrucciones dictadas por Su Majestad el Rey y garantizado el orden y seguridad ciudadana en el ámbito de esta Región de mi mando, dispongo: Quede sin efecto lo dispuesto en el manifiesto hecho público con fecha de ayer…

La Región aún no contaba con su Estatuto de Autonomía, por lo que quienes se reunieron en sesión conjunta la tarde del 24 de febrero para expresar el sentir de esta tierra tras los hechos acaecidos fueron la Diputación y el Consejo Regional, presidido por el socialista Andrés Hernández Ros, que aprobaron por unanimidad una moción que, entre otros extremos refería:

El Consejo Regional de Murcia, una vez resuelta felizmente la intentona; hace un llamamiento a la reflexión de las fuerzas políticas, sociales y. económicas de la Región para que asuman en cualquier momento de peligro, como los ahora transcurridos, la defensa firme de la democracia y de la Constitución, tan irresponsablemente alteradas en las horas tensas que hemos vivido. 

Nuestro reconocimiento más sentido a la Corona, a las Fuerzas Armadas y, en especial, al altísimo sentido de responsabilidad del pueblo de Murcia, que ha dado ejemplo de serenidad, comportamiento cívico y rechazo del frustrado golpe de Estado. El Consejo Regional decide por unanimidad remitir un telegrama de adhesión y felicitación a Su Majestad el Rey don Juan Carlos por la inequívoca actitud mantenida desde el primer instante para garantizar el orden constitucional dentro de la legalidad vigente.   

Y tras la que llamó algún medio la noche más larga de la democracia española, llegaron las reacciones, las consecuencias de aquellos hechos… y los relatos sobre donde andaba cada cual en aquellas horas de incertidumbre. Sobre todo, por lo que respecta a nuestra tierra, durante las que transcurrieron desde que comenzó el toque de queda hasta que apareció el Rey en televisión. Casi cinco. Las mismas, pero en este caso de Mario, con las que triunfaba por aquellos días en el Teatro Romea murciano Lola Herrera, poniendo en escena, en magistral soliloquio, la obra de Miguel Delibes.  


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