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covid-19

El vino regional aguanta el envite de la crisis: los caldos resisten, las bodegas se reinventan

4/06/2020 - 

MURCIA. Los caldos murcianos se enfrentan a una delicada coyuntura tras el cambio de paradigma provocado por la crisis sanitaria del covid-19. Y es que la pandemia está cambiando la forma de consumir vino tras dos meses de confinamiento y con la restauración cerrada a cal y canto. Para sobrevivir, deben adaptarse la nueva situación a marchas forzadas con el fin de mantener las ventas en un sector que facturó más de 300 millones de euros el año pasado.

La compra de vino en supermercados se disparó con el confinamiento. Aunque se venden más en tiendas, muchas bodegas necesitan al sector horeca (hoteles, bares y restaurantes y cafeterías) para sobrevivir, lo que origina que las más pequeñas puedan perder hasta un 35% de facturación. Sin embargo, las tres Denominaciones de Origen de la Región (Jumilla, Yecla y Bullas) basan gran parte de su éxito en sus ventas al exterior, lo que las sitúa en una posición mejor dentro de la dificultad actual. Las nueve bodegas de la DO de Yecla destinan a la exportación más del 90% de lo que producen, según datos de 2018, mientras que se estima que el 65% los caldos de Jumilla se venden en el extranjero. 

El estado de alarma ha supuesto que las ventas se reduzcan pero las empresas apuntan a que el futuro pasa por potenciar la venta online, los canales de alimentación y la exportación para compensar la caída en la restauración. Y muchos apuestan porque el sector regional aguantará el envite. Cuatro bodegas de la Región nos cuentan cómo afrontan el desafío de la era poscovid-19.

Bodegas Casa Rojo

Casi nada ha cambiado para la bodega Casa Rojo, de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Tierra de Murcia,como asegura su gerente y enólogo, José Luis Gómez, que atiende por teléfono paseando por el viñedo, "que está precioso porque ha llovido mucho este año". "El campo conlleva muchas tareas y durante los meses de parón hemos tenido tiempo para hacer cosas que antes no podíamos. Hemos reflexionado más y hemos tomado decisiones más meditadas y con más tranquilidad".

En esta bodega cuentan con nueve referencias, como MMM Monastrell  o Enemigo Mío Garnacha, y tienen la ambición de hacer "el mejor vino de España". Asegura Gómez que la crisis del coronavirus "no nos ha afectado. El consumidor ha seguido bebiendo. No sabemos si las vacas flacas están por llegar, pero de momento nos hemos mantenido con los números del año pasado", explica.

En Casa Rojo el 90% de la producción es para exportación, con mercado en más de 70 países, y el 10% para España. "Nuestros distribuidores de restauración no nos han hecho pedidos mientras el sector ha estado cerrado pero lo hemos compensado con el canal online".

Precisamente la venta online les ha dado más alegrías que disgustos la restauración. El salto ha sido importante: si antes de la pandemia recibían un pedido online cada tres meses "anecdótico", pasaron a tener 20 pedidos diarios durante el confinamiento, lo que ha motivado que tengan que contratar dos personas exclusivamente para esa tarea. Además, han cuidado detalles para fomentar ese consumo, incluyendo merchandising de la bodega en cada pedido y transporte gratuito.

"Ha sido un sorpresa y ha acortado el camino entre nosotros y el consumidor. La gente ha cambiado el hábito y ahora bebe menos fuera y más en casa. Pero nosotros vamos a facilitar ambos canales y que cada cliente elija donde quiere tomarse el vino", apunta.

Sobre el futuro, cree que "cada bodega va a responder de una forma muy distinta. Este tipo de desastres lo que hace es machacar al que ya llegaba débil. Los que hemos salido de la pandemia, creo que lo haremos reforzados. Hemos tratado de convertir las amenazas en oportunidades. La actitud que tenemos como empresarios es esa: adaptarnos y sobrevivir".

La próxima semana, además, comienzan las actividades en la bodega con una ruta Sunset dentro de esa deseada vuelta a la normalidad, que incluye recorrido por los viñedos, cata de vinos y tapas y música.

Bodega Lavia

"Las bodegas lo que más necesitamos es diversificación", señala Juan Manrique, director general de MG Wines group, que cuenta con más de 40 referencias, y bodegas en Bullas (Lavia), Alicante, Almansa y el Bierzo. En 2019, cerró el ejercicio comercializando 45.000 botellas, mayoritariamente al sector de la restauración y con un 45% de exportación y 55% nacional.

"A nivel de ventas es un año complicado, con una caída que puede llegar en el sector al 40%. El canal de hostelería está sufriendo y podemos cerrar un año malo y sin saber que va a pasar el resto del año. Es una incógnita si va a haber nuevas oleadas o confinamientos, por lo que hay que intentar orientar el negocio hacia otros canales", apunta.

También sostiene que hay una tendencia de cambio de consumo, por lo que se debe potenciar los canales de alimentación, grandes superficies y venta online. Además, indica que el coronavirus está teniendo un impacto diferente dependiendo de las zonas y lo que interesa es "posicionarse en otros mercados que ya han pasado lo peor de la pandemia". Por eso, han actualizado el plan de negocio anual para orientarlo a exportación en determinadas zonas.

"La pandemia está en diferentes momentos dependiendo de cada país. Asia está en una fase de recuperación de consumo. EEUU también porque hay más consumo en el hogar, así como los países nórdicos. Serían los principales objetivos", explica.

Respecto al canal online, están vendiendo ocho veces más que el año pasado, "pero lo más importante es estar ya posicionado, incorporar marcas nuevas es complicado".

Bodegas La Purísima

Bodegas La Purísima (DO Yecla) cerró el año 2019 con la friolera de un millón y medio de botellas comercializadas. Cuenta con 25 referencias propias en el mercado y su vino estrella es Trapío, realizado con uva monastrell 100% de selección de cepa viejas (más de 60 años). 

"Desde que comenzó el estado de alarma no hemos dejado de trabajar un solo día", señala José Luis Quilez, gerente. "Nuestro ritmo de producción y embotellado no se ha visto afectado a corto plazo. Nosotros somos principalmente exportadores y, de momento, la reducción no es significativa".

Explica que tanto los clientes europeos como los del resto del mundo han seguido realizando pedidos a buen ritmo. "Los primeros que empezaron a resurgir son los clientes asiáticos, en especial China, Japón y Corea. Desde hace un par de semanas se nota además los de Europa. EEUU y Cánada de momento están más parados, aunque tampoco son nuestros mercados prncipales".

Como el resto de las bodegas, han notado el incremento del canal online, que ha subido en un mes un 700%. "Creemos que se puede mantener, a menos en un nivel más alto de lo que teníamos inicialmente". Por eso, ahora van a acometer una mayor inversión en posicionamiento y en dar más visibilidad a la tienda online.

Sobre las perspectivas para 2020, apunta a que "el ánimo no es muy positivo a corto plazo" pero que las bodegas exportadoras lo tendrán más fácil. "Creo que el vino de la Región aguantará bien. Son vinos que se estaban buscando por la variedad de la monastrell, su peculiaridad, y se mantendrá". Aún así, prevé "un año difícil, de caídas de precios, pero bueno, hemos pasado muchas crisis de muchos tipos, no creo que dure mucho". 

Bodega Grupo 6

Para las pequeñas bodegas la situación actual es agridulce. Como tienen una producción pequeña, pueden trabajar bajo demanda, pero la reducción de las ventas y su dependencia del sector horeca les afecta en mayor proporción. En Bodega Grupo 6, de la DO Jumilla, han realizado una planificación teniendo en cuenta que trabajan con pocas cantidades y que estaban dedicados a la hostelería y tiendas especializadas. Tienen dos referencias, La Primera y La Última (DO Jumilla), vinos multivarietales de la Sierra del Carche, y hacen aproximadamente unas 15.000 botellas de una y 6.000 de la otra, "para mantener la calidad”, apunta Juan José Cuenca, técnico en enología y vinificación de una bodega que lleva en el mercado tres años.

"Hemos parado la producción. Tenemos el vino y en función de los pedidos vamos embotellando", explica. Con los dos meses de cierre en la restauración, de momento, no hay pedidos, ya que "los restaurantes han empezado muy despacio y tienen reservas. Posiblemente empiecen el a lo largo de este mes".

Lo que sí tienen claro es que la venta online, que ha crecido un 30%, llega para quedarse. "Los clientes se han dado cuenta de que pueden hacerse directamente con un vino bueno a un buen precio. Con la situación que hemos tenido, la gente ha descubierto marcas no tan comerciales y están probando vinos más exclusivos y desconocidos. Han aprendido".

Para Cuenca el riesgo más preocupante en el sector es que las bodegas importantes bajen mucho los precios, porque "si tienes 150.000 botellas sin vender de la cosecha anterior, se va a juntar la añada nueva con el stock de la antigua". Pero, advierte, "si se bajan los precios, el sector va a cometer un error porque provocará que no se valore el vino. Nosotros vamos a seguir cuidando nuestros productos y seleccionando las mejores uvas, que en Murcia las tenemos extraordinarias pero no sabemos vendernos y luego fuera se sorprenden mucho”.

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