MURCIA. En los últimos tiempos, como han recogido los medios de comunicación, han arreciado las quejas por el gran problema de los vertederos ilegales, aparecidos sobre todo en nuestras pedanías. El incivismo de la población queda patente con esas acciones, que a la postre, perjudican a todos. También, ha de hacerse mención a las muchas solicitudes a las administraciones por parte de la ciudadanía, para la solución de este gran problema cotidiano, que a veces por una u otra cuestión quedan en saco roto. Pero, este tipo de inconvenientes, no es cosa actual, sino que hace mas de un siglo, allá por el año 1901, la prensa de la época, alertaba sobre este tipo de cuestiones. Un rotativo hacía una crítica satírica dirigida a la administración capitalina, para con ello intentar lograr que esta interviniese y así librar a Murcia de los citados residuos, que tan mala imagen estaba surgiendo debido a este problema.
En este artículo, se solicitaba la interactuación de Santa Rita, abogada de lo imposible, y comparaba el dilema o situación de las calles de nuestra ciudad, con dos localidades de Marruecos. Abundando en el sarcasmo, hacía referencia a que el sultán del citado país africano interpondría una demanda por plagio de su servicio de limpieza pública en aquellos tiempos. En esa misma noticia, se apelaba al cielo para que se produjera un nuevo diluvio y que las aguas hicieran desaparecer toda la suciedad existente.
Otro episodio contemporáneo al relatado, plasmado en las páginas de los rotativos, sería la reparación del camino entre Murcia, Beniaján y Torreagüera. Los ciudadanos, se quejaban abiertamente de que el material utilizado para apañar los baches, no era el adecuado, quedando posiblemente este fuera de las condiciones de calidad estipuladas en el contrato de obra. Se relató que lejos de recomponer el camino se estaban empeorando las condiciones de tránsito, ya que se colocaron unas piedras de dimensiones exageradas, impidiendo el paso de los carruajes, y que el problema crecería, puesto que se rellenó con una capa de tierra arcillosa, que con la lluvia, se haría impracticable el camino.
Los murcianos, en aquellos tiempos, ya solicitaban a las administraciones un control en las obras públicas para que los contratistas no hiciesen lo que les viniese en gana. A esto, habría que sumar la demanda al Ayuntamiento para que no cayese en el error de la inmovilidad, con el perjuicio que acarrearía al ciudadano.
Como hemos podido comprobar, hay situaciones y problemas que arrastra la sociedad muchos años, pero no solo se puede señalar a un culpable, sino que el ciudadano debería colaborar para evitarlos; solamente con un poco de civismo y honradez.

- Vertedero ilegal en la huerta -
- Foto: RAÚL JIMÉNEZ Y LORCA
*Raúl Jiménez y Lorca es cronista de Torreagüera.