Opinión

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Por la pervivencia del Marzo hernandiano y la Senda del Poeta

Publicado: 27/02/2026 ·06:00
Actualizado: 27/02/2026 · 06:00
  • La senda del poeta, en una imagen de archivo.
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Que el Instituto Valenciano de la Juventud (IVAJ) retire este año la financiación a la Senda del Poeta no es una simple adaptación administrativa o un cambio inocuo de modelo cultural, como parece pretenderse. Es una decisión política insensible al legado de Miguel Hernández y a una iniciativa cultural arraigada en Orihuela y su comarca.

Este año cumple treinta ediciones la Senda del Poeta, actividad organizada por instituciones públicas pero de relevante protagonismo popular. Nacida en 1998 e impulsada por la Fundación Cultural Miguel Hernández, la Senda del Poeta se ha consolidado como un espacio de encuentro intergeneracional, educativo y de marcado simbolismo alrededor de la figura y la obra del poeta. Miles de personas son las que han recorrido el camino a pie cada mes de marzo entre Orihuela y Alicante, tras las huellas literarias de un autor que encarna como pocos dignidad, memoria y compromiso social.

La desaparición de los aproximadamente ochenta mil euros que aportaba el IVAJ no solo compromete la viabilidad del evento, sino que supone realmente un mazazo a su significado, adivinándose la voluntad de desmantelarlo de facto coincidiendo la decisión con la próxima celebración de un nuevo marzo hernandiano.

Nos han dado un argumento oficial: la necesidad de “reorientar” las políticas juveniles hacia nuevos formatos. Una justificación que resulta difícil de sostener porque la Senda del Poeta ha sido, precisamente, una de las experiencias culturales más útiles para acercar la poesía y, en general, la literatura a la juventud. Y se ha hecho, precisamente, desde la vivencia directa, el esfuerzo colectivo de los participantes en cada ocasión y su conexión emocional con el propio territorio. Y las alternativas anunciadas ignoran deliberadamente la dimensión pedagógica y cultural del acto en sí. Pero, es más: ese remedo que se nos anuncia para octubre, desvinculado del aniversario de la muerte del poeta, implica vaciar de contenido histórico y simbólico una tradición que ha sabido mantener viva la memoria democrática. Y ello porque Miguel Hernández no es solo un poeta. Es también una víctima de la represión franquista y un símbolo incómodo para quienes buscan desde su discurso una cultura descontextualizada de su realidad. Hay por ello en la decisión del IVAJ, que es del Gobierno valenciano, la intención de cuestionar y debilitar las iniciativas de respeto a la memoria en torno a Miguel Hernández, en un proceso de desmontaje progresivo de cualquier actividad vinculada al poeta, haciéndola irrelevante o meramente festiva.

Por eso cabe denunciar la contradicción, o más bien, la hipocresía, del actual gobierno municipal de Orihuela de PP y Vox, formación que ostenta, además la concejalía de Cultura: apresurarse a declarar su apoyo a la continuidad de la Senda del Poeta, ante el coste político que tendría aparecer como cómplices de su desaparición, al tiempo que atesoran decisiones y posicionamientos que evidencian una relación incómoda, cuando no abiertamente hostil, con la figura de Miguel Hernández, es la muestra de esa actitud disimulada de puro oportunismo. Chirría, y mucho, reivindicar al poeta y mostrar apoyo institucional mientras se vota en contra de iniciativas para dignificar su memoria o se permite la eliminación de elementos culturales vinculados a su legado. No parece sincero ni honesto querer capitalizar el símbolo sin asumir lo que ese símbolo representa.

El IVAJ nos traerá un producto cultural para octubre en formato light, acomodado a criterios ideológicos, aun cuando desde PP y Vox se reivindique la despolitización de la figura y obra de Miguel Hernández, lo que conlleva, simplemente, desnaturalizarlo. Se faltará así al respeto a su memoria para engañarnos a todos. Pero la Senda del Poeta ha sobrevivido durante 30 años gracias a la implicación de la sociedad civil representada por asociaciones, comunidad docente y ciudadanos anónimos que la han convertido en patrimonio cultural de todos. Y en ese sentido, precisamente, tiene la respuesta social anunciada toda la legitimidad y razón de ser, revelando una vez más en Orihuela y su entorno este mes de marzo de 2026 el alejamiento creciente entre instituciones y ciudadanía en materia de gestión cultural, aunque ante esos nuevos formatos anunciados siempre habrá quien quiera seguir encontrando en la Senda del Poeta una experiencia cultural arraigada, pero sobre todo auténtica y digna de ser compartida.

La Senda del Poeta debe responder por ello al reto manteniéndose en esencia y desvinculándose, si la Administración autonómica ha optado por ignorarla, del IVAJ. Debe ser de la sociedad civil y de esa Fundación Miguel Hernández que trabaja en y por el legado del poeta, asegurándose la entidad la autonomía suficiente de sus patronos institucionales. Desde la convicción de que estamos ante una cuestión de dignidad, de memoria y de identidad colectiva. Pero, sobre todo, de una verdad que no podemos, ni debemos, aceptar que pueda ocultarse o manipularse. Ni siquiera con mociones municipales de pretendido carácter institucional donde algunos presumen de lo que carecen.
 

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