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análisis mp de los portavoces

La artillería de la oposición no incomoda a Miras

18/06/2020 - 

MURCIA. Un debate del estado de la Región es, ante todo, un goloso escaparate. 45 minutos de intervención dan para mucho: sus señorías pueden plasmar, sin interrupciones, su glosario político. Es el momento para exponer su idea de la Región y sus propuestas, pero también es la oportunidad para denunciar injusticias, para reivindicar políticas, para reconocer los aciertos del Gobierno o para desmontar las tropelías del Ejecutivo. Sus comparecencias están marcadas por su retórica y su desenvoltura sobre la tribuna. Así vio este redactor -en estricta valoración personal- a los cinco portavoces parlamentarios.

Conesa sacó el hacha

La Asamblea Regional escuchó al Diego Conesa más agresivo y contundente desde que prometió su acta como diputado. Ya se mostró duro en abril, cuando afrontó su primer 'cara a cara' con López Miras en el primer pleno sobre la gestión de la pandemia, pero esta vez enarboló toda una diatriba a 25 años de Gobiernos del PP (el último, en coalición con Ciudadanos). El tono fue implacable, sin concesiones ni treguas. No dejó vivo tampoco a Ciudadanos, con quien lleva jugando al ratón y al gato durante toda la legislatura. Esta vez tocó palo, no zanahoria, pues fue muy severo con la formación liberal. Seguramente pronunció el discurso que quieren escuchar sus seguidores, pero también se desenvolvió convincente en su radiografía la Comunidad. Le ayudó apoyarse en los clásicos, como Sócrates, para articular su intervención. Tal vez chirriaron las invocaciones al fascismo, un calificativo más propio de Podemos que del PSOE. 

Molina, demasiado discreto

Juan José Molina fue el portavoz más aburrido. Su intervención fue monótona, con momentos tediosos, y Molina goza precisamente de la fama de ser un buen parlamentario. Aun así, se apuntó el tanto de lanzar el dardo más irónico de la mañana: "Si estos señores del PP, que lo han hecho tan mal durante 25 años, han sido votados por los murcianos, qué pensarán los murcianos del PSOE, que han preferido a estos tan malos antes que a ustedes". El diputado naranja dedicó demasiado tiempo a elogiar la labor de sus consejeros en el Gobierno, un cometido previsible, pero abusó de las alabanzas y le faltó más gancho, más fuerza. Despertó, en cambio, a la Cámara cuando empezó a responder a Conesa.

La metáfora del debate, obra de Podemos

Podemos suple la desventaja de su escasa representación en el Parlamento con ingenio y audacia. Es la tradición del Grupo Mixto, que sabe de buenos políticos que se sobrepusieron a los rodillos de las mayorías para hacer valer su voz en la Asamblea. Marín estuvo muy hábil al exhibir el bote de agua "oscuro y pestilente" como metáfora de la inoperancia del Gobierno murciano en el Mar Menor. Fue la imagen de la mañana, y reforzó su discurso. El contenido de sus palabras fue muy coherente con sus ideas, lo cual irritó al espectro conservador, pero, sin duda, agradó a sus fieles. Pero tanta sinceridad y tanta vehemencia puede llevarle a descarrilar, como cuando afirmó que había entrado en política para decirle a "todas las Croem del mundo que las mayorías sociales serán más fuertes que las presiones de los buitres". Podemos no sólo es una formación muy útil para ayudar a los más necesitados: también gobierna para los empresarios. 

Liarte va por libre

Juan José Liarte se siente más suelto desde que fue repudiado por su propio partido. Libre de las ataduras de la dirección nacional, se le nota que no tiene que defender ninguna directriz más allá de lo que consideren sus dos compañeros de bancada y él mismo. Puede elogiar al Gobierno al mismo tiempo que lo critica. También es un diputado de verso libre; de hecho, no oculta su buena afinidad -recíproca- con Marín -curiosidades que deja la política-. Eso sí, manifestó una afirmación rebatible: sostuvo que no era el socio del Gobierno. Objetamos: tal vez su grupo ya no sea el aliado parlamentario del Ejecutivo, puesto que esa tarea recaerá en el único diputado que reconoce Vox, Pascual Salvador; pero hasta la fecha se han comportado como el elemento clave para que el Ejecutivo saque sus planes en el Parlamento. Eso es innegable. Con todo, el 'nuevo Liarte' no debe conducir a equívocos: ha iniciado un divorcio con Vox, pero no con sus ideas, sino con sus dirigentes, pues sus pensamientos no han variado ni un ápice y cargó contra la ley contra la Violencia de Género. Y como anécdota sentenció, con una llamativa disertación histórica, que "en España nunca hubo un fascismo real".

Segado, el anti-Conesa

El guion de Joaquín Segado parece fácil sobre el papel: elogios al Gobierno regional, críticas al Ejecutivo nacional. La evolución de la pandemia en la Región y en España ayuda además a elaborar comparaciones interesadas. Pero ante un combativo Conesa, Segado debía responder, y lo hizo, buscando las cosquillas con las contradicciones del socialista para sellar un acuerdo con el Gobierno. Gran parte de su discurso se centró en desmontar las tesis del líder del PSOE. También buscó trasladar datos positivos ante el sombrío escenario que mostró la oposición. Convenciera o no, es mejor así: siempre resulta preferible esa posición antes que enredarse con los errores del Gobierno de España -al menos, la Asamblea no debiera ser el foro adecuado para ello-.

Conclusión

La oposición empleó toda su artillería ante el Gobierno regional, pero el fuego no parece afectar al Ejecutivo de López Miras. El debate sirvió para mostrar dos bloques antagónicos, con visiones contrapuestas de la situación de la Región. La sesión parlamentaria deparó además un manchón: el enfrentamiento entre el socialista Alfonso Martínez Baños y el presidente de la Cámara, Alberto Castillo, a cuenta de las propuestas de resolución. El debate tampoco dejó pistas sobre si habrá un acuerdo o no: todos se critican, se tiran 'patadas' -como así afirmó Molina- pero al mismo tiempo se arrogan para sí la voluntad firme de alcanzar un gran pacto político. Así, ante la ineficacia de las palabras, inútiles, sólo queda esperar a los hechos para comprobar si finalmente se darán la mano.

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