Región

Reportaje

Un alumno de la UPCT crea un aerogenerador capaz de ayudar a bajar el precio de la luz

El oven murciano y estudiante de Ingeniería Mecánica e Ingeniería de Diseño Industrial logra la máxima nota con este proyecto cuya tecnología funciona “como otro elemento de producción energética”

  • Javier Escribano, junto al aerogenerador.
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CARTAGENA. En este mundo donde el precio de la luz supone un quebradero de cabeza, una solución llega desde la Politécnica de Cartagena (UPCT). Javier Escribano Renard, un estudiante de la primera promoción del doble grado en Ingeniería Mecánica e Ingeniería de Diseño Industrial, ha elaborado como proyecto final de su carrera universitaria un aerogenerador vertical de turbina híbrida. Se trata de un prototipo que se asemeja “a los grandes aerogeneradores que se ven por las montañas”, aunque de menor tamaño. Su puesta en marcha podría permitir a los ciudadanos “diversificar la producción energética”, como así detalla su creador, un joven natural de Murcia y que gracias a este diseño ha conseguido un contrato de trabajo en una empresa de energías renovables. Su uso, explica a Murcia Plaza, nos haría “depender menos de la energía solar y del precio oscilante de la luz”.

Inicios y dificultades del proyecto

La idea del proyecto nació cuando estudiaba en Cartagena. “Me di cuenta de que, al ser una ciudad costera, había mucho viento. Pensé que, tal vez, todas esas altas velocidades de vientos se podían aprovechar para producir electricidad”, comenta Javier. Aunque el desarrollo del diseño le ha llevado unos 10 meses, confiesa que no tenía la suficiente confianza para terminarlo, ya que sintió “falta de apoyo durante varias fases del proyecto”. Además, como él mismo destaca, tuvo que compaginar la elaboración del aerogenerador con otros asuntos, por lo que “a tiempo completo" apenas pudo dedicarle 6 meses.

La turbina se podría instalar en ciudades, edificios o pequeñas comunidades energéticas, pero subraya que requeriría de “una alta inversión por parte de los particulares o del Gobierno”. Javier no está seguro de que ahora mismo el país “estuviera preparado para este tipo de inversión”, aunque admite que a la larga sería una medida “beneficiosa para la transición ecológica” y para el bolsillo de los españoles. Estos aparatos harían una función similar al de los paneles solares, ya que producirían la energía aprovechándose del viento. Serían un complemento de las placas fotovoltaicas, entre las dos fuentes se distribuirían la producción energética y ayudarían a repartir el precio de la luz. No obstante, ‘pone los pies en la tierra’ y confirma que no contempla llevar este proyecto a la industria, ya que no se encuentra en un momento de su vida “donde pueda emprender”.

Tecnología y velocidad

  • Imagen del aerogenerador. -

Javier Escribano agradece que el Departamento de Fluidos y Máquinas Térmicas de la UPCT financiara todo el proyecto, pero recalca que conseguir que le echara una mano le ha “costado mucho”: “Para la impresión de los álabes tardaron meses, cuando en una empresa particular te lo podrían hacer en un mes”, apunta el estudiante. Para obtenerlo, ha utilizado la tecnología 3D, que permite crear prototipos “con una simetría algo más compleja de lo normal”, como bien nos explica. El  Trabajo Fin de Grado (TFG) ha estado supervisado por José Serna, profesor de la UPCT.

Ahora mismo los aerogeneradores son un trabajo de investigación, pero manifiesta que, con la financiación suficiente, el siguiente paso de su proyecto sería convertir este prototipo de aerogeneradores en un producto real, y para ello tendría que “cambiar el diseño de fabricación para adaptarlo a una producción en serie, y no crear solamente una unidad”. Durante la prueba del aerogenerador, llegó a alcanzar una velocidad superior a la que él mismo esperaba, algo más del medio millar de revoluciones por minuto. Es verdad que no lo probó cargado a un generador grande que produjera energía eléctrica, por lo que la velocidad es algo irreal: a esa rapidez, habría que descontarle la velocidad que perdería al tener que gastar fuerza en producir la energía. Aun así, remarca que medio millar de revoluciones por minuto se puede traducir en una “cantidad de energía considerable”.

Con todo, ha logrado concluir el proyecto, ha superado sus propias expectativas y ha recibido la máxima nota. Pero aun así no puede evitar dar una advertencia: “Falta financiación para la investigación de este tipo de tecnología. A mí me costó mucho encontrar artículos científicos que hablaran sobre esta materia”. Además hace hincapié en que “la coordinación dentro de las universidades y de algunos organismos públicos deja bastante que desear”. Javier lamenta que esa sea la “principal imagen” que se ha llevado tras finalizar el proyecto. Sin embargo, reflexiona con esperanza que el aerogenerador que ha elaborado tiene una función positiva: “Diversificar la producción energética nos haría vivir a las personas con más tranquilidad”, afirma optimista.

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