La estación de autobuses de Cartagena afrontará una reforma parcial tras más de treinta años de funcionamiento con el objetivo de mejorar la accesibilidad y reorganizar los servicios para los viajeros. El proyecto permitirá simplificar el recorrido de los pasajeros dentro del edificio, habilitando un acceso directo a los andenes desde la planta baja y concentrando en ese nivel los principales puntos de atención al público.
El proyecto, redactado por técnicos municipales, contempla una intervención centrada principalmente en la planta baja del edificio, donde se concentrarán los principales servicios destinados a los usuarios del transporte interurbano. La actuación sale a licitación con un presupuesto base de 449.647,50 euros y un plazo de ejecución previsto de cinco meses desde el inicio de las obras.
La estación de autobuses de Cartagena fue construida en 1995 y cuenta con una superficie edificada de 3.816 metros cuadrados dentro de una parcela de 11.442 metros cuadrados, destinada a infraestructuras de transporte.
Tras 30 años de servicio, el edificio mantiene su estructura original, pero el diseño de sus accesos ha quedado desfasado respecto a las necesidades actuales de los pasajeros.
Uno de los principales cambios previstos en el proyecto consiste en modificar el recorrido que realizan los viajeros dentro de la estación. Actualmente, los pasajeros deben subir desde el nivel de la calle hasta la planta superior para después volver a descender hacia los andenes donde esperan los autobuses. La reforma pretende eliminar ese recorrido innecesario y facilitar un acceso más directo desde el exterior hasta las zonas de embarque.
Para ello, el proyecto plantea crear un nuevo acceso peatonal aprovechando parte de la actual entrada al aparcamiento, donde se habilitará un espacio que concentrará los servicios básicos para los viajeros. En esta zona se ubicarán la venta de billetes, el punto de información, el control de accesos y una cafetería con terraza, configurando un área de espera más funcional para los usuarios del transporte público.
Desde este espacio se conectará con los andenes mediante una rampa dividida en dos tramos y un paso de peatones elevado, lo que permitirá acceder a los autobuses sin tener que cambiar de nivel dentro del edificio.
La intervención también incluye actuaciones en el entorno exterior inmediato, con la renovación del pavimento de la vía pública junto a la estación y la creación de un nuevo espacio de espera frente a la entrada peatonal. Además, se reorganizará el acceso al aparcamiento existente mediante una nueva entrada de doble carril.
Otro de los puntos destacados del proyecto es la reforma completa de los aseos situados en los andenes, que se adaptarán a las actuales exigencias de accesibilidad para garantizar su uso por personas con movilidad reducida.
En paralelo, se llevarán a cabo trabajos técnicos para mejorar el funcionamiento de las instalaciones, incluyendo la renovación de la instalación eléctrica, la adaptación de las redes de agua para la futura cafetería y la reparación de distintos elementos constructivos del edificio.
La actuación no modificará la estructura ni la cimentación de la estación, ya que la intervención se centra en la reorganización de espacios interiores y en la mejora de los servicios para los usuarios.
Una vez ejecutada esta fase, el proyecto prevé que la planta superior del edificio quede reservada para otros usos, que deberán definirse en una actuación posterior. Mientras tanto, los accesos entre ambas plantas se cerrarán mediante rejería metálica para separar los recorridos de los pasajeros.
El objetivo de la reforma es adaptar una infraestructura clave del transporte regional a un funcionamiento más sencillo y accesible, facilitando el tránsito de pasajeros en una instalación que sigue siendo uno de los principales puntos de entrada a la ciudad para miles de viajeros cada año.