crónica política

El diálogo de sordos entre Madrid y la Región exaspera a la sociedad civil

31/10/2021 - 

MURCIA. La cohabitación política tiene sus inconvenientes. Es más fácil, con toda lógica, que dos gobiernos de un mismo signo tengan más sintonía que dos de diferentes siglas. Cuando se produce esto último, el vínculo Estado-Autonomía se resiente. Sucede en esta legislatura en la Región, donde PSOE y Podemos gobiernan en España mientras que en la Comunidad murciana lo hace el PP apoyado en los ex de Ciudadanos y Vox. Los choques entre ambos gabinetes han sido frecuentes a lo largo de estos dos años y medio. Pero, al margen de la disputa partidista, el enfrentamiento también ha deparado un diálogo prácticamente inexistente. Y esta situación de crispación exaspera a la sociedad civil, pues entiende que el desentendimiento entre las dos Administraciones lastra a la Región.

"Las dos partes no se hablan", se lamentaba el presidente de la patronal empresarial, José María Albarracín, en una de sus intervenciones en el foro que organizó Murcia Plaza esta semana con la presencia de importantes representantes de la sociedad civil (participaron miembros de los sectores agrario, inmobiliario, farmacéutico, financiero, entre otros ámbitos). "El Gobierno central y el regional no tienen vía de diálogo. Se niegan ambos a sentarse para buscar soluciones consensuadas", señalaba Albarracín. Esta es una queja que los empresarios han trasladado tanto a las principales autoridades de la Comunidad como a la propia Delegación del Gobierno. Porque su mala relación es perjudicial para la Región, pues los proyectos se atrasan, bloqueados, y se aletargan las históricas reclamaciones en infraestructuras.

Los encontronazos se han sucedido con asiduidad: financiación, agua, educación (la Ley Celáa, el 'pin parental'), los repartos de ayudas... Por no mencionar los roces en plena pandemia, con Fernando López Miras acusando a Pedro Sánchez de "irresponsabilidad" por sus actuaciones. La batalla se ha trasladado incluso a los vía judicial, con frente abiertos como la decena de recursos que el Ejecutivo murciano ha presentado por los "recortes" del Trasvase. O el polémico asunto del 'pin parental', que se dirimió en los tribunales.

En verano hubo un instante de tregua. Fue a cuenta del Mar Menor, golpeado por la última -la enésima- crisis tras el episodio de anoxia que dejó miles de peces muertos. El presidente López Miras y la ministra Teresa Ribera enterraron el hacha de guerra por un día para buscar el objetivo común de recuperar la laguna ante la dramática situación. Pero las aguas, con el paso del tiempo, han vuelto a su turbulento cauce. Es decir, al enfrentamiento continuo. Así se vio esta semana en el pleno de la Asamblea Regional: los diputados, otra vez, enfrentados a cuenta del Mar Menor. Todavía hoy es frecuente echar las culpas al adversario, enfrascados en el debate de las competencias.

López Miras, la ministra de Sanidad, Carolina Darias, y el consejero de Salud, Juan José Pedreño, esta semana en Murcia. Foto: MARCIAL GUILLÉN (EFE)

Esta semana visitaba el hospital Virgen de la Arrixaca la ministra de Sanidad, Carolina Darias, que anunció una importante inversión para renovar equipos sanitarios de alta tecnología. Darias compareció junto al presidente murciano y el consejero de Salud, además del delegado del Gobierno. Hubo formalidad, como cabía esperarse en un acto institucional; pero la relación no es precisamente idílica. Desde la Consejería de Salud han sido reiteradas las veces que han planteado propuestas "sin obtener respuesta" del Ministerio. Verbigracia: la petición de establecer un marco común en todo el país para el pasaporte covid, algo que la Comunidad ha tenido que aplicar por su cuenta pidiendo la autorización del TSJ.

Desde el Gobierno nacional aseguran que no buscan el conflicto: "Estamos para mejorar la vida de la ciudadanía y no para confrontar. Así lo entendemos desde aquí", sostienen fuentes de la Delegación del Gobierno, a preguntas de este diario. "Por nuestra parte hay voluntad de colaborar y trabajar por la ciudadanía. Prueba de ello es el trabajo del delegado para que SEPES autorizara la venta de más de 276 mil metros cuadrados para la construcción de la ZAL o la reciente visita de la ministra de Sanidad al hospital de La Arrixaca", indican.

"El diálogo es fundamental para la Región", reclama Albarracín, quien pone como ejemplo que ahora mismo es "mucho más fácil" que lleguen a acuerdos los empresarios y los sindicatos. El propio presidente de la Comunidad ha dicho en reiteradas ocasiones su voluntad de dialogar y de ser leal; también desde el Gobierno central se han manifestado similares propósitos. Pero de las palabras a los hechos dista todavía un trecho. Y quien lo paga es la Región de Murcia.

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