cada imagen es una pieza original y única 

Cuando la fotografía se convierte en un pequeño milagro: Pascual + Vicent publican 'El libro blanco' sobre el Segura

31/07/2022 - 

MURCIA. "Si el arte y la fotografía tienen un poder, antes que resolver misterios, es el de participar con la mirada de ellos", aseguran los fotógrafos Pascual + Vicent -Pascual Martínez (Murcia,1977) y Vincent Sáez (Alicante, 1976)- sobre El libro blanco, un fotolibro que reúne 60 fotografías -concebidas como piezas únicas y originales- tomadas del río Segura a largo de 325 kilómetros, desde Potón hasta su desembocadura: y cuya limitada edición se ha agotado al poco de salir a la venta online esta semana. La pareja de creadores no solo plantea con este nuevo trabajo un espacio para la reflexión -no hay que olvidar que los libros blancos hacen un análisis de la situación, no una crítica-; también ponen en valor la fotografía como ese pequeño milagro que constituía antiguamente captar un instante irrepetible. Es por esta razón, que en plena era de lo digital, estos dos artistas han echado mano de una vieja cámara de placas de 1957, gran formato 9x12 cm en papel positivo directo blanco y negro, revelando ellos mismos unas copias únicas desde el negativo/positivo directo. 

"¿Qué sucio río pasa por Murcia?" Esta pregunta, planteada así en un conocido juego de mesa dio pie a a Pascual + Vicent a comenzar este nuevo trabajo, realizado con el apoyo del 'Programa de ayudas económicas dirigidas a profesionales de las Artes plásticas y visuales para el desarrollo de proyectos' del Instituto de las Industrias Culturales y de las Artes de la Región (ICA). Así, desde un mes diciembre de 2021 marcado por la sequía a un abril de 2022 -que llegaba tras un periodo de muchas lluvias-, los fotógrafos cubrieron por etapas el recorrido del Segura cargados con la pesada cámara de placas a sus espaldas, llevando a cabo un trabajo tras el cual hay una narración y que se complementa en la publicación con planos antiguos de diferentes tramos, lo que permite comprobar las modificaciones que han sufrido.

Los fotógrafos hacen, sin embargo, un planteamiento aséptico -dicen que los libros blancos sirven de guía para abordar un problema a partir de una aproximación global a su diagnóstico-, pero invitando a la reflexión "sobre los lugares que habitamos, tanto fuera como dentro de nosotros mismos, y que evolucionan como el Segura se ha desenvuelto en nuestro carácter e identidad a lo largo de los siglos".

El nombre del fotolibro juega, además, con el que los árabes le dieron al río Segura, que no es otro que Wadi al-Abyad, que siginifica 'río blanco'. Finalmente, el proyecto se ha completado con un audiovisual sobre el mismo.


La imagen, como objeto de pensamiento

"Al mirar una imagen, aunque no hayamos sido testigos del momento de su captura, la lectura se presenta como una huella referencial de la existencia de aquello que observamos, lo que la convierte en un testimonio visual; porque lo más importante no es la imagen hecha, sino su hacer mismo", explican Pascual + Vicent sobre la filosofía con la que han concebido El libro blanco en el texto que incluye la publicación. Añaden que la imagen ha de concebirse como "un auténtico objeto de pensamiento que introduce en una relación específica con los signos, el tiempo, el espacio, lo real, el sujeto, el ser y el hacer".

"Las imágenes tienen la capacidad de devolvernos a tiempos y lugares a los que no podemos retornar y nos hablan de acontecimientos demasiado dolorosos, gozosos u ordinarios para poder recordarlos. Sin embargo, también sirven como monumentos de la memoria colectiva, como muestras de valor cultural o como focos para la observación ritual que satisfacen las necesidades tanto comunes como personales", aseguran estos dos fotógrafos, quienes creen que es necesario reivindicar la fotografía, "no como registro, sino como productora de uso creativo desde el que escapar de la burbuja narrativa y de la imposición de los códigos establecidos".

Así, explican, surge este libro, "como una carta en blanco sobre la búsqueda en la naturaleza de un nuevo marco de creación que invita a tomar conciencia del paisaje cercano y del territorio delimitados por el cauce del río Segura como agentes de pensamiento, factores importantes a los que se les permitirá la inclusión del tiempo".

El río es, además, una metáfora para profundizar en la esencia de la vida y en los aspectos más profundos del ser humano. "La identidad es algo vivo, se transforma, es cambiante como lo es la corriente del río, donde el agua es el elemento transitorio. El agua corre y cae para concluir en su muerte horizontal, y por eso no nos bañamos dos veces en el mismo río de igual forma que no vivimos dos veces la vida. En lo más profundo de nosotros, en la profundidad de las aguas, es donde el ser humano tiene su siempre cambiante destino. Así, el discurrir del tiempo, la falta de continuidad de las cosas, y la propia falta de permanencia temporal, son los elementos que construyen la esencia de la vida", escriben.

Señalan Pascual +Vicent, asimismo, que "a través de la relación de estos espacios marginales, naturaleza y pensamiento, tomamos una 'nueva' conciencia del entorno, de nosotros mismos, construyendo un nuevo relato donde todo es sutileza, respeto, descubrimiento e implicación, en detrimento del yo, dejando que lo marginal se exprese por sí mismo. De esta forma, casi religiosa, la intención es mirar hacia lo marginal, lo no estético o ruinoso".

   

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