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protagonizado por fernando tejero y Óscar casas

Finaliza el rodaje de 'Últimas voluntades', un thriller de amor, culpa y segundas oportunidades

1/04/2022 - 

MURCIA (EFE). El cineasta Joaquín Carmona Hidalgo cierra este viernes el rodaje de Últimas voluntades, que se espera llegue a las pantallas a finales de año, protagonizada por Fernando Tejero y que narra una historia de amor, redención y búsqueda de segundas oportunidades a través de la vida de un padre y un hijo.

Rodada íntegramente en distintas localizaciones de esta comunidad, producida por Biopic Films, Maskeline y La Charito, y con el patrocinio, entre otras marcas e instituciones, de TVE, la televisión autonómica 7 Región de Murcia y el Gobierno regional, Últimas voluntades enfrenta al espectador a un thriller dramático que arranca con la salida de prisión de Coque, el personaje al que encarna Tejero, y su acercamiento a Andrés, el veinteañero al que abandonó cuando tenía un año y medio y al que da vida, en esta ópera prima del director, el actor Óscar Casas.

"Es un personaje que me está tocando mucho por su intensidad y porque tiene muchos puentes con mi vida personal", explica a EFE el protagonista de la cinta durante una pausa en el rodaje, que se inició en diciembre y reencuentra en la gran pantalla a Tejero y Casas tras haber coincidido en 2007 en la serie Gominolas.

Junto a ellos, Adriana Ozores y Carlos Santos y cerca de una veintena de actores murcianos como Salvador Serrano, Toni Medina, Alfredo Zamora o Rafa Sandoval para contar una historia de marginalidad, perdón, redención u homosexualidad desde el punto de vista de las secuelas y consecuencias que puede dejar en ciertas personas el hecho de haber reprimido su condición sexual durante toda su vida.

Son temas, como reconoce el director, propios del género drama, pero que esta película integra en el suspense, en una historia de mafias de barrio, venganzas, maras sudamericanas y asesinatos porque "creemos que esta mezcla de géneros y subgéneros la hacen más atractiva para el gran público", explica.

Últimas voluntades es una historia de amor, como subrayan sus protagonistas, y un relato crudo pero optimista con el que "cualquiera puede sentirse identificado", en palabras de Carmona, porque habla de reparar errores del pasado, de las consecuencias de los actos y de la segunda oportunidad que merece cualquier hombre.

En el caso de Fernando Tejero, como él mismo reconoce en su conversación con EFE, la relación entre personaje y actor es muy estrecha, entre otros asuntos, por la homosexualidad, de ahí la "intensidad" con la que está viviendo este trabajo desde que empezó el rodaje en diciembre, algo que corrobora su joven compañero de reparto al hablar de los "momentos de magia pura y las contenciones muy reales" de los que ha sido testigo durante el rodaje.

En palabras de Fernando Tejero, "afortunadamente las cosas han cambiado y, aunque hay muchas regresiones y terribles casos homófobos, las cosas no son como antes".

"Yo fui un niño y un adolescente víctima de bullying, incluso tengo la voz ronca porque la forzaba para parecer más hombre", recuerda en tono serio el protagonista, que al igual que sus compañeros se muestra encantado de rodar por primera vez en Murcia por las horas de luz y variedad de localizaciones.

Tejero abunda serio en el tema de la homosexualidad. "Sorprende, por ejemplo, que haya una fiesta del orgullo gay con millones de personas en la calle y que nadie se movilice cuando hay convocatorias de actos de condena de agresiones, y eso es terrible", sentencia.

Sobre la relación con su hijo en la ficción, el protagonista de Aquí no hay quien viva, Los lunes al sol o Días de fútbol dice que ha tirado mucho emocionalmente del instinto paternal tan desarrollado que siente y que le hizo sufrir en el pasado por no tener hijos, y confiesa que, aunque ya ha superado ese dolor, recurrió a esas emociones para preparar e interpretar a Coque, el padre que busca el perdón después de 20 años preso.

Óscar Casas, en el papel de Andrés, es un chico de 21 años al que "le dan la espalda y se ve envuelto en una vida gris, de reformatorios y situaciones derivadas de no saber evolucionar", como explica a EFE, y que descubre por primera vez el significado del amor en Sonia, interpretada por Nerea Camacho.

"El amor hacia ella es muy grande y mi personaje se comporta como aquellas personas que tienen poco, encuentran la luz y viven angustiadas por miedo a dejar de tenerla", comenta Casas, un joven "alegre y que mantiene la energía tan especial de niño" que recuerda sobre él Fernando Tejero después de más de una década sin haberlo visto trabajando.

El antagonista de esta historia de segundas oportunidades es interpretado por el murciano Salvador Serrano, un prestamista "sin escrúpulos ni empatía", según subraya, que provoca el desenlace de la historia y desprecia sin piedad a sus semejantes.

Conocido por sus papeles en series La que se avecina, Águila Roja, El secreto de Puente Viejo, Amar es para siempre, Cuéntame cómo pasó o Acacias 38, el fundador de la Unión de Actores de Murcia es también coguionista de Últimas voluntades, junto a Helio Mira, y, según reconoce, se siente cómodo en el papel de malo. "Los malos se me dan bien, quizás por mi fisionomía, por mi capacidad para endurecer el rostro, por mi mirada...", reflexiona.

Salvador Serrano empezó a trabajar en el guión hace cerca de siete años, se lo enseñó a su amigo Joaquín Carmona y arrancó entonces un proceso de adaptación del relato y de búsqueda de patrocinio que, en palabras del productor ejecutivo de la película, Daniel E.Moncho, ha sido el "cumplimiento de un sueño" por poder llevar a la pantalla un producto "cien por cien murciano", producido, dirigido e interpretado por profesionales de esta región.

Un equipo cercano a las 300 personas cierra este viernes seis semanas de rodaje de una cinta de 1,3 millones de presupuesto, que reúne a 24 actores (800 personas participaron en los casting) y que cuenta con el apoyo de la corporación RTVE, la Comunidad de Murcia y los ayuntamientos de Molina de Segura, Fuente Álamo, Mazarrón y Calasparra, instituciones públicas que se sumaron al proyecto una vez lograda financiación privada, algo "insólito" en el mundo del cine, dice a EFE el productor, porque creyeron en él desde el minuto uno y provocaron las adhesiones posteriores del sector público.

Últimas voluntades, según subraya su director, es una historia esperanzadora, la de un hombre que "lucha por un objetivo loable, reencontrarse con su hijo y hallar el perdón" y que convive con personas "presas todas ellas de sus circunstancias y que buscan tener una segunda oportunidad".

El rodaje arrancó en diciembre y, a consecuencia de la pandemia, tuvo que suspenderse por las fuertes restricciones de entonces, lo que obligó a cambiar a algunos de sus protagonistas por los compromisos profesionales previos para las fechas de reanudación. No fue el caso de Tejero, agradece Joaquín Carmona, porque fue el primero en ser contactado y el primero en sumarse a la película.

Óscar Casas, Adriana Ozores y Carlos Santos sustituyeron, por este orden, a Álex Monner, Pepa Aniorte y Alberto San Juan. "Lo más maravilloso de esta aventura en la que me he involucrado es que por primera vez se hace aquí una película de tanto nivel", subraya a EFE el actor local Carlos Santos, quien subraya las posibilidades técnicas que ofrece esta comunidad, con desiertos, montañas, mar, nieve y, sobre todo, luz.

Carlos Santos, que da vida a Julián, un joyero amigo del pasado de Coque, afronta ilusionado este 2022 por el estreno de cuatro películas en los próximos meses, a la que seguirá en 2023 otra cinta, "De perdidos al río". Dice que es una "maravilla" trabajar en casa, compartir cartel con la "extraordinaria profesionalidad" de Fernando Tejero y disfrutar, a la vez, de la ilusión de una ópera prima.

"Todos los directores deberían recordar la pasión de su primera película", concluye.

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