proyecto del interiorista Ignacio Dávalos

La maravillosa casa que es un oasis en Cehegín: cuando el lujo está en la ubicación, la honestidad y la esencia

26/05/2024 - 

MURCIA. Cehegín, como es sabido, es el pueblo de las maravillas. Lo es su casco histórico -uno de los más bonitos de la Región, declarado conjunto histórico-artístico-, lleno de callejuelas desiguales y estrechas, casas señoriales, palacios, iglesias, miradores y más de 116 escudos nobiliarios. Lo es también su entorno natural, con el río Argos bañando un paisaje único. Y los son sus tradiciones, su gastronomía y su forma de vida. Por todas estas razones, es el lugar que ha elegido para desconectar del mundanal ruido el propietario de esta 'maravillosa' casa en Cehegín, reformada por el interiorista Ignacio Dávalos para crear un oasis de paz en el que disfrutar de unas espectaculares vistas y de una vida tranquila. Un hogar sencillo y honesto, donde se respira esencia y verdad... y que, por si fuera poco, está totalmente en tendencia.

Así se lo cuenta a Murcia Plaza Ignacio Dávalos, quien señala que esta casa se encuentra en el punto más alto del casco urbano de Cehegín, por lo que cuenta con unas vistas impagables al río Argos y al monte de la Peña Rubia. Señala que la vivienda es fruto de la fusión de tres casas modestas que datan del siglo XVII, asentadas sobre el alcázar del XII. A lo largo de los años estas pequeñas moradas han sufrido un sinfín de modificaciones, lo que explica "la morfología tan rara" que presenta la casa actual. Ya a principios del siglo XX, la construcción se utilizó para la actividad del cáñamo y el esparto típica de la zona, para lo que se contaba con 'una carrera' cerrada en la que los hombres trabajaban protegidos del sol. 

Toda esta historia es necesaria para comprender el espíritu de este oasis en Cehegín que permite "olvidar el estrés y el trabajo". De hecho, el interiorista explica que para este proyecto "había que dejar hablar a la casa". Y lo que esta reclamaba era honestidad, sencillez y autenticidad. Dávalos señala, en este sentido, que se han conservado las vigas del techo (cuya forma redonda, tal y como se cortaba el árbol, demuestra que se trataba en un principio de construcciones muy humildes). Los muros también son los originales, recubiertos de mortero de cal para ocultar la piedra utilizada (que no era, precisamente, la más bonita).

Una mención especial merece la zona de la piscina y esa zona de estar al aire libre que invita a fusionarse con el entorno. También la galería que el interiorista se empeñó en abrir y que ha sido todo un acierto. Las plantas ponen un toque de color y aumentan la sensación de formar parte del paisaje.

La casa está llena de detalles rústicos y típicos de la zona, que se combinan a la perfección con las obras de arte que hay distribuidas por la vivienda y cuya autoría corresponde a un artista ceheginero de renombre como es Nicolás de Maya. Así, por ejemplo, en la cocina se puede encontrar una de sus obras sobre la memoria de las conservas vegetales en Cehegín (vitrinas de cristal en las que el realismo de las pinturas engañan al espectador), entre otras, 

Se trata -añade Dávalos- de una casa espartana, cuyo lujo está en su ubicación y en todo lo que le rodea. Una casa sincera y con esencia, que no olvida sus orígenes, pero que mira al futuro. Con un estilo que es muy rural, pero que al mismo tiempo está plenamente en tendencia, ya que se llevan mucho actualmente el uso de todos esos materiales rugosos, como la cal y arena en todas las paredes o los suelos de cemento bastardo. 

Y es que "cuando alguien ve que algo es acogedor, cálido, natural y sin artificios, conecta de inmediato". Como ocurre con esta casa 'maravilla' en Cehegín.

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