Hay que reconocerles a los políticos esa capacidad, única en el ser humano y solo atribuible al profesional del sector, de adaptar su discurso al escenario en el que se encuentren en ese momento, como el agua se amolda a la forma de un botijo, una caja de zapatos o una manguera. La política local se ha convertido en una especie de multiverso donde los enemigos de ayer son socios mañana y viceversa dependiendo de cómo amanezca el tablero.
El postulado como alcalde de Cartagena, Jesús Giménez Gallo, fue interrogado sobre si era o no contradictorio criticar el transfuguismo como una práctica antidemocrática y una forma de corrupción política y avalarlo a la vez. “No es que tenga poca ética, es que no tiene ninguna”, decía no hace tanto al respecto.
Ayer su versión era otra. Probablemente no lo creeríamos si no lo hubiéramos visto con nuestros propios ojos. “Lo que no podemos hacer es cortarnos una mano y dejar que los demás puedan jugar con otras reglas”. Claro que sí, señor Gallo, eso se llama cordura y sentido común. “Las reglas las ha puesto la señora Arroyo, que fue la que usurpó la Alcaldía en el año 2019. Y evidentemente desde entonces MC no siente que no tenga la legitimidad para explorar los votos de cualquiera de los integrantes del Pleno”. Han leído bien: “explorar los votos”, un eufemismo que quiere decir, en cartagenero, pactar con tránsfugas.
Pero, ya de paso, les recuerdo lo que decía él mismo hace tan solo unos meses de su excompañera María Dolores Ruiz, quien, recordemos, lo denunció por una supuesta manipulación de los estatutos de su partido. “Aquí tenemos una tránsfuga que se va y que aúna traición y deserción”. Ruiz, expresidenta de MC, no estaba explorando su propio camino en política; era una “traidora” de manual para Gallo.
Hay que reconocerle una virtud a Gallo: jamás deja que una hemeroteca le estropee una operación política.
Pero las contradicciones no son solo de Gallo, que es el que más y mejor se mueve en ese sutil mundo del “donde dije digo, digo Diego”. Juan Pedro Torralba, concejal que fue expulsado de su partido, el PSOE, tras pactar precisamente con Arroyo y Padín (Ciudadanos) en la anterior legislatura, se ha unido a la fiesta. A Torralba, junto al resto de sus compañeros, incluida Ana Belén Castejón, les tocó pasar una travesía en el desierto como concejales “no adscritos” tras la humillación de tener que abandonar su partido por la puerta de atrás. Curiosamente, su compañera Castejón ha criticado públicamente la decisión: “Sí Cartagena nació como un proyecto local, independiente y útil para la ciudad. Nunca nació para servir de muleta a nadie ni para diluirse en operaciones políticas alejadas del sentido común y de aquello que se prometió a los ciudadanos”.
Recordemos, además, que Torralba estuvo en aquel gobierno que expulsó del Ejecutivo a MC Cartagena -con el que ahora pacta- hace dos legislaturas por sus enfrentamientos internos en la gobernabilidad de la ciudad. Otro minipunto para Juan Pedro.
Ahora, si hablamos de cambio de parecer, hay que preguntar a Diego Salinas y a Beatriz Sánchez del Álamo -ayer de cafés con Isa Andreu (PSOE) y Chiru Graña (MC)-. Si yo no recuerdo mal, el primero ha salido en más de una foto junto con José Ángel Antelo en la puerta del Naval porque no quería inmigrantes en el centro temporal de extranjeros. No solo ellos: MC Cartagena también se ha posicionado en este sentido, algo diametralmente opuesto a lo que ha defendido el PSOE de Cartagena, avalado por las decisiones tomadas por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones sobre la ubicación de inmigrantes en el antiguo hospital militar.
¿MC ahora va a gobernar tranquilamente con el PSOE mientras sigue denunciando el centro temporal de inmigrantes del Naval? ¿Van a mantener el mismo discurso contra el Gobierno de Pedro Sánchez mientras necesitan al PSOE hasta para aprobar el orden del día? ¿Ahora resulta que los mismos que llevan años utilizando la falta de trenes, la Ciudad de la Justicia o el abandono estatal como arma política van a cogobernar con el partido al que culpaban precisamente de todo eso?
El problema es que cuando un gobierno nace exclusivamente del rechazo al adversario suele acabar consumido por sus propias contradicciones. Y este pacto lleva tantas encima que casi necesitará un departamento exclusivo solo para gestionarlas.
Y, para concluir, un bonus track, que creo que merece la señora Del Álamo. Ayer su excompañero Gonzalo López decía que mientras el pasado viernes juraba fidelidad eterna a Arroyo, este lunes era capaz de avalar una moción de censura contra su propio gobierno. No podemos acusarla de contradicciones, porque en sí misma es una contradicción hecha concejala. Aunque ahora se sabe protagonista y figura decisiva en este jaque mate a Arroyo, su futuro a medio y largo plazo es bastante oscuro, ya que es un perfil inestable, poco fiable y con credibilidad cero.
Cartagena se prepara así para una moción de censura donde todos intentan presentarse como salvadores mientras cargan a la espalda exactamente aquello que denunciaban hace apenas un año. Y quizá esa sea la fotografía más exacta de la política local actual: un lugar donde los principios pesan muchísimo… hasta que aparece una mayoría absoluta a tiro.