Cartagena

La moción contra Arroyo cambia de fecha: Cartagena decidirá el 2 de junio si cambia de alcaldesa

Un problema burocrático pospone 24 horas la fecha del Pleno Extraordinario

Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

La maquinaria institucional ya está oficialmente en marcha y la cuenta atrás política para el posible fin del mandato de Noelia Arroyo ya tiene fecha, hora y escenario. La Secretaría General del Pleno del Ayuntamiento de Cartagena ha convocado formalmente la sesión extraordinaria en la que se debatirá y votará la moción de censura presentada contra la actual alcaldesa del Partido Popular. Será el próximo 2 de junio de 2026, a las 12:00 horas -y no el día 1 como se había previsto inicialmente por un problema burocrático a la hora de registrar la moción-, en el Salón de Plenos del Palacio Consistorial.

Con ese documento firmado por la secretaria general del Pleno, Adelia Rodríguez Arribas, la crisis política que sacude Cartagena deja definitivamente atrás la fase de rumores, amenazas y maniobras de despacho para entrar de lleno en el terreno institucional y jurídico. Ya no se trata solo de declaraciones incendiarias, acusaciones cruzadas o guerras de hemeroteca: ahora hay una fecha marcada en rojo para decidir quién gobierna la segunda ciudad de la Región de Murcia durante el último año de legislatura.

La moción, registrada oficialmente el 19 de mayo, cumple -según recoge el escrito- con los requisitos establecidos en el artículo 197 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) y ha sido presentada por la mayoría absoluta del número legal de miembros de la Corporación municipal. Traducido al lenguaje político: los impulsores aseguran tener los 14 votos necesarios para desalojar a Arroyo de la Alcaldía.

Y, salvo sorpresa mayúscula de última hora, el sustituto ya tiene nombre y apellidos: Jesús Giménez Gallo. El líder de MC aparece oficialmente como candidato alternativo a la Alcaldía en una operación política que ha unido a MC, PSOE, Sí Cartagena y los dos exconcejales de Vox en uno de los movimientos más explosivos que se recuerdan en la política municipal cartagenera.

El documento oficial apenas ocupa unas líneas y mantiene el tono frío y burocrático habitual de la administración. Pero detrás de esa terminología jurídica se esconde un auténtico terremoto político. Porque el pleno del 2 de junio no decidirá únicamente quién ocupa el despacho de alcaldía. Lo que realmente se votará será el final abrupto de una legislatura que el PP daba prácticamente amortizada hasta 2027 y el nacimiento de una mayoría tan heterogénea como inestable.

La escena tendrá además una enorme carga simbólica. En el mismo salón de plenos donde durante meses se han cruzado acusaciones de transfuguismo, traición política, pactos “Frankenstein”, “mercadeo institucional” y “asalto al Ayuntamiento”, los concejales tendrán que retratarse definitivamente pulsando un botón.

Y ahí estará una de las imágenes más incómodas de toda esta crisis: los votos decisivos de los dos exediles de Vox que han terminado convirtiéndose en la pieza clave para derribar al gobierno del PP. Una paradoja política de dimensiones industriales. El Partido Popular acusa al PSOE de “meter el sanchismo” en Cartagena gracias a exconcejales de Vox, mientras MC intenta explicar que el transfuguismo es corrupción política… excepto cuando sirve para alcanzar la Alcaldía.

Entre tanto, Manuel Torres ejerce de arquitecto silencioso de una operación que en Ferraz observan con mezcla de interés y prudencia, mientras Ana Belén Castejón ya ha dinamitado públicamente el pacto denunciando un acuerdo “sin coherencia ideológica”, “improvisado” y nacido únicamente de la “ansiedad por ocupar cargos”.

En paralelo, Arroyo sigue intentando sostener el relato de que esta moción no responde a un problema de gestión sino a una suma de intereses personales y cálculos electorales. El PP insiste en que Cartagena vive un momento de crecimiento y estabilidad y que la censura provocará “un año de caos, bloqueo y enfrentamiento”.

La oposición, en cambio, sostiene exactamente lo contrario: que el Ayuntamiento lleva meses instalado en la improvisación, el desgaste y la parálisis administrativa.

Ahora ya no habrá mucho más margen para los discursos. El 2 de junio llegará la votación definitiva. Y Cartagena comprobará si esta moción de censura termina siendo un simple episodio más del eterno caos político municipal… o el inicio de un cambio de gobierno que hace apenas unas semanas parecía directamente imposible.

Recibe toda la actualidad
Murcia Plaza

Recibe toda la actualidad de Murcia Plaza en tu correo

Castejón sacude la moción y cuestiona el futuro de tripartito: "Sí Cartagena nunca nació para servir de muleta a nadie"