caen conesa y vidal mientras que el gobierno aplica el rodillo en la asamblea

Miras liquida a la oposición en sólo seis meses

19/09/2021 - 

MURCIA. Una sonrisa contenida aparecía en el rostro de Fernando López Miras cuando, el pasado martes, en plena visita a la Virgen de la Fuensanta, los periodistas le inquirían por Diego Conesa. El socialista, el jefe de la oposición, acababa de dar un paso el lado. Se apartaba: tiraba la toalla y renunciaba a la reelección como líder del PSOE murciano. Y López Miras, en su primera reacción, dijo no querer opinar sobre el asunto, pero lo hizo. Vaya si lo hizo: "Ha estado más pendiente de los intereses de Pedro Sánchez que los de la Región, priorizando lo que le mandaba su jefe de Madrid que lo que necesitaba la Región", opinaba.

El presidente de la Comunidad no tuvo piedad con quien ha sido su máximo oponente en la Asamblea Regional. En realidad, nadie del PP la ha tenido con el alhameño en su paso atrás. Desde las filas populares cargaron con dureza, sin contemplaciones: "Conesa se va por la puerta de atrás, abandonando el barco socialista que hace aguas", recriminaba Miriam Guardiola, la portavoz del PP. En González Adalid había un ambiente de cierta satisfacción, como si se hubiera cicatrizado una -no tan- vieja herida: seis meses después del golpe que intentó desalojar a López Miras de San Esteban, sus dos promotores -o al menos sus dos rostros principales- han caído: primero Ana Martínez Vidal, ahora Diego Conesa.

El socialista ha sido el gran adversario de la legislatura para Miras. Conesa ha combatido al PP, y viceversa. Han confrontado en todos los frentes, incluso en la batalla judicial. Los populares pidieron personarse en la causa que investiga si hubo una prevaricación en la tramitación de una multa de tráfico durante su etapa como alcalde de Alhama de Murcia para evitar que un edil de Izquierda Unida fuera sancionado. También presentaron una querella por "instar a estirar el chicle de la corrupción", que fue finalmente rechazada por la jueza. La contienda ha sido sin cuartel. El propio Conesa los acusó de pactar "una compaña de acoso y derribo" contra él. En su carta de despedida enviada a la militancia, el alhameño esgrimió que había sufrido "ataques furibundos, no sólo políticos, también personales y familiares que superan cualquier línea roja".

La renuncia de Conesa obliga al PSRM a recomponer sus piezas. Por lo pronto necesita un nuevo líder, cuyo principal favorito -y único candidato por el momento- es José Vélez. El futuro de Conesa queda incierto, pues desistió de optar de nuevo a la Secretaría General, pero no descarta continuar como portavoz parlamentario. "Me pongo a disposición del partido", afirmó. Es decir, todavía puede seguir como jefe de la oposición en la Asamblea. Todo depende lo que decida la nueva dirección, que saldrá elegida en diciembre.

Ana Martínez Vidal y Juan José Molina. Foto: A. R. M.

Ciudadanos, el otro gran derrotado de la moción de censura, también intenta salir de su particular travesía por el desierto. Acaban de designar a una nueva líder autonómica, María José Ros, y sus dos representantes en la Asamblea Regional, Ana Martínez Vidal y Juan José Molina -otrora portavoz del Gobierno regional y portavoz parlamentario, nada menos; hoy diputados rasos- pugnan por tener su espacio en el Grupo Mixto, junto con Podemos.

Para colmo, la oposición sufre los efectos del rodillo de la mayoría. Se vio, por ejemplo, en el último pleno, dedicado al Mar Menor. Todas las mociones salieron adelante con el único -y suficiente- respaldo del los grupos del Gobierno. Los votos en contra de PSOE, Podemos, Ciudadanos y Vox no sirvieron para nada. Esta tónica puede ser la habitual si nada cambia en el corto plazo. Miras ya se aprovechó de este nueva realidad en junio, cuando el PP y sus socios derogaron la limitación de mandatos del presidente

Si un ya lejana noche del 10 de marzo López Miras se veía fuera de su Gobierno, acorralado por una moción de censura que tenía todas las firmas para salir adelante, hoy, en cambio, el líder del PP empieza el curso de la mejor manera. Incluso mejor que en agosto de 2019, cuando logró retener el Ejecutivo regional pese a no ganar las elecciones, al aliarse en coalición con Ciudadanos y apoyarse con Vox en la Asamblea Regional. Entonces no tenía la mayoría garantizada, pues dependía de Vox; hoy sí. Los cuatro expulsados de Ciudadanos y los tres ex de Vox secundan sin fisuras al PP. La sintonía es notoria. Posiblemente sea el mejor momento para el PP, que encima tiene las encuestas de cara -el último sondeo conocido lo sitúa al borde de la mayoría absoluta-. Aunque mal haría en confiarse, dado el espíritu inquieto de la legislatura, tan dado a las sorpresas y los sobresaltos. 

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