Cartagena

Castejón sacude la moción y cuestiona el futuro de tripartito: "Sí Cartagena nunca nació para servir de muleta a nadie"

La exalcaldesa de Cartagena añade: "Los ciudadanos no votaron este Frankenstein político"

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La moción de censura contra Noelia Arroyo ya no solo ha abierto una guerra entre PP, PSOE, MC y Vox. Ahora también ha provocado un terremoto interno en Sí Cartagena. Ana Belén Castejón, figura clave en la creación del partido y hasta hace apenas unos meses concejala de la formación, ha dinamitado públicamente el pacto impulsado por PSOE, MC y Sí Cartagena y ha cargado contra lo que define como un “pacto Frankenstein”, “improvisado”, “sin coherencia ideológica” y nacido únicamente de la “ansiedad por ocupar cargos”. La exalcaldesa socialista, que conoce mejor que nadie las tripas del municipalismo cartagenero y las guerras internas de la izquierda local, deja además una frase demoledora que retrata el momento político actual: “En política no todo vale”. No quiere que nadie piense que ella ha podido estar detrás de esta maniobra política.

Por ello, Castejón ha sido tajante respecto al pacto tripartito para promover una moción de censura que desbanque a Noelia Arroyo del Ejecutivo cartagenero. En una carta que ha hecho pública a través de sus redes sociales, ha criticado, entre otros asuntos, la decisión de Sí Cartagena, en concreto la participación en este pacto de censura de su compañero Juan Pedro Torralba. “Sí Cartagena nació como un proyecto local, independiente y útil para la ciudad”, afirma, y añade que “nunca nació para servir de muleta a nadie ni para diluirse en operaciones políticas alejadas del sentido común y de aquello que se prometió a los ciudadanos”.

Y lo más grave, denuncia Castejón, no es solo la decisión tomada, “sino cómo se ha tomado”: “sin contar con quienes formamos parte esencial de este proyecto (desde su origen) y sin el mínimo ejercicio de reflexión colectiva que merece una decisión de esta magnitud”.

Por ello, y después de tantos años dedicados a la vida pública, “con aciertos y errores, pero siempre con absoluta entrega y vocación de servicio”, añade que no puede “permitir que mi trayectoria ni el respeto que muchos ciudadanos me han demostrado” durante años “puedan interpretarse como un aval a una decisión que considero profundamente equivocada, desproporcionada y tomada completamente a destiempo”.

Recuerda la exalcaldesa socialista que ha dedicado muchos años de su vida al servicio público y vivido “pactos complejos, momentos difíciles y decisiones políticas que no siempre fueron fáciles”, pero que “siempre entendí que la política debía construirse desde la responsabilidad, la coherencia y el respeto a los ciudadanos”. Por eso, hoy, “siento una profunda decepción ante lo que estamos viviendo en Cartagena”.

Considera Castejón que “una moción de censura no puede convertirse en un simple reparto de sillones” ni en una “suma improvisada de intereses incompatibles”. Y remata: “No es el momento, no es la forma y, desde luego, no es el fondo”.

A un año para terminar la legislatura, Ana Belén Castejón considera que Cartagena “necesita estabilidad, serenidad y gestión”.

Quiere dejar claro que desde el inicio de esta legislatura la relación institucional y personal mantenida con ella por parte de Noelia Arroyo “no ha sido, ni mucho menos, la que cabría esperar desde la lealtad, la consideración o el respeto político que siempre he procurado mantener hacia los demás”. Pero precisamente por eso, añade, “la política exige altura, criterio y capacidad para diferenciar las discrepancias personales de lo que una ciudad necesita en cada momento”.

Porque, apostilla, “una cosa es ejercer una oposición firme, crítica y contundente, como corresponde en democracia”, y otra muy distinta “promover, a un año de las elecciones, una operación política improvisada, sin proyecto común y sustentada únicamente en intereses coyunturales”.

Si un gobierno no convence a la ciudadanía, recuerda, “para eso está la oposición: para fiscalizar, proponer y ofrecer una alternativa seria”. Y también “para eso están las urnas, donde los ciudadanos, libremente, deciden quién debe gobernar”.

Recuerda además que los ciudadanos no votaron proyectos políticos para construir un “pacto Frankenstein”, “sin rumbo ni coherencia ideológica, sustentado únicamente en la oportunidad y en los intereses personales de algunos”.

Añade que no alcanza a entender qué proyecto de gobierno sólido y estable “puede construirse uniendo formaciones con modelos de ciudad, principios e ideologías tan diferentes”, e incluso “situadas en muchos casos en las antípodas unas de otras”.

“Cartagena merece algo más serio que una suma coyuntural de intereses”, sentencia.

Finaliza diciendo que “la política necesita más altura y menos ansiedad por ocupar cargos”. Y remacha con una frase que resume perfectamente el misil político lanzado contra el tripartito: “Yo seguiré defendiendo lo que siempre he defendido: la coherencia, la estabilidad institucional y el respeto a Cartagena y a sus ciudadanos. Porque en política no todo vale”.

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