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como ayer / OPINIÓN

Memoria de los cines de verano de Murcia

FOTO: KIKE TABERNER
13/06/2024 - 

MURCIA. El día 10 de junio, de hace 50 años, la temporada de cine de verano se inauguró en el Murcia Parque a las nueve y media de la noche con el clásico programa doble, en este caso para mayores de 18 años, que incluyó las películas Joven de buena familia sospechosa de asesinato y El abominable hombre de la Costa del Sol. Era lunes, y tres días después se sumó a la modalidad de cine bajo las estrellas la Plaza de Toros, con Los corsarios y La noche sin fin.

La oferta cinematográfica estival ha tenido de siempre el aliciente añadido a las dos pelis, rara vez recientes en los años a los que me refiero, del bocata, la cerveza o el refresco y hasta el cigarrillo, omnipresente entonces y hoy proscrito, y el serio inconveniente de la rigidez de las sillas, lo que animaba antaño a añadir a la impedimenta del espectador un cojín traído desde casa.

"El Murcia-Parque abrió sus puertas en el verano de 1932 como Luna Park"

En una entrevista que ofrecía Línea en vísperas de la apertura de la temporada, José Iniesta, de la empresa propietaria o arrendadora de la mayor parte de los cines murcianos, incluyendo los de verano, lamentaba el cambio de horario forzado normativamente, que obligaba a iniciar las sesiones a las 21:30, aún de día en el mes de junio, y era pesimista sobre el futuro de las salas al aire libre, al menos en las ciudades, porque uno de los alicientes, que era pasar las primeras horas de la noche al fresco, ya lo ofrecían los cines cerrados, muchas cafeterías y hasta los domicilios.

Ponía Iniesta el ejemplo de Valencia, donde ya habían desaparecido estas proyecciones y hacía un curioso vaticinio que, no sólo no se cumplió, sino que apuntó, con los años, en dirección opuesta: "Cuando se pueda fumar en nuestras salas (cerradas) se acabó el cine de verano en la ciudad".   

El Murcia-Parque es, aparte de su oferta piscinera y musical, el cine de verano murciano por excelencia. Abrió sus puertas en el verano del año 1932 como ‘Luna Park’. Pero solo un año después cambió de propietario, y el nuevo, Manuel Bernal Gallego, hizo obras de mejora y cambió el nombre del espacio de ocio a ‘Murcia Park’, que tras la Guerra Civil, con la españolización de denominaciones impuesta por el nuevo régimen, pasó, hasta nuestro días, a ser el Murcia Parque.

Las reformas de 1933 incluyeron una considerable ampliación del escenario preexistente y de las gradas, capaces para 1.200 localidades sin contar las sillas del patio, pero lo que se programó para el gran estreno del 10 de junio (fecha recurrente) de ese año nada tenía que ver aún con la proyección cinematográfica: sinfonía por la Orquestina del Murcia Park; debut de Joe et Josie, equilibristas cómicos; debut de la troupe Les Briatore, artistas enciclopédicos; debut de los perros albañiles, de Egochaga; debut de la estrella de Follies Bergere de París Claudie lonesco; y presentación de la Gran Marimba, orquesta compuesta por diez notables profesores, que interpretaron música clásica, rumbas, tangos, etc.

Pero la idea de ofrecer cine durante los veranos estaba muy presente, tanto como la presencia en el recinto de José Iniesta poco tiempo antes de la inauguración de las nuevas instalaciones. Y así, el 20 de junio se celebró la inauguración del cine sonoro en el Murcia Park, con la proyección de la película El favorito del Regimiento y un dibujo sonoro que, según las crónicas, fueron del agrado del público. Y lo que era realmente trascendente: ambas películas de oyeron perfectamente. Y todo por el módico precio de 25 céntimos.

Otro de los escenarios que de forma estable, y durante muchos veranos, cumplió la función de proyectar cine a lo largo del verano fue la Plaza de Toros, reconvertida más tarde, y cada vez con mayor frecuencia, en escenario de grandes concierto musicales, a los que cabe suponer una rentabilidad mucho mayor.

Las proyecciones comenzaron el 1 de junio de 1943. Fue el empresario Alfonso Guixot quien se hizo cargo de aquel uso alternativo del decimonónico coso taurino de La Condomina, y la noche inaugural estuvo la plaza llena.

 "Terraza Cinema se estrenó en 1945"

Otro de los cines de verano que arrancó por aquellos años fue la denominada Terraza Cinema, situada a pocos metros del Cinema Iniesta, en el barro del Carmen. En este caso, el estreno se produjo el 30 de mayo del año 1945, y como su vecino cinematógrafo cubierto, era propiedad de la empresa Iniesta.

En él tenían cabida 1.500 butacas, un considerable aforo equiparable al que tuvo el Murcia Parque en sus inicios, y en su parte posterior contaba con una terraza de 25 metros de frente con servicio de bar, desde la que podían presenciar el espectáculo otros 200 espectadores. Estaba ornamentado aquél gran espacio con zonas ajardinadas en la parte lateral. El escenario era amplio, con todos los servicios inherentes al mismo, y capaz para albergar obras teatrales y otros espectáculos en vivo.

La reseña sería incompleta sin recordar al Cine Imperial, sobre el que ya se hizo historia en estos ayeres. El Imperial, con su piscina, fue un poco anterior a la plaza de Toros y a la Terraza Cinema, pues empezó a funcionar en el verano de 1940, y dejó de hacerlo en el mes de septiembre de 1971.

Y no dejemos fuera de estos ayeres, pese a su relativa juventud respecto a los demás, al denominado popularmente Auditorio de Fofó, para que quede constancia  de su aportación a ese entretenimiento al aire libre, con las estrellas del cielo compitiendo con las de la gran pantalla. 


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