SILLÓN OREJERO

Hasañas, con ese, una parodia del racismo y la épica militar franquista de Hazañas Bélicas

Es un cómic poco conocido, pero lo publicó Amaika, la editorial de El Papus, a la que le pusieron una bomba en un atentado fascista por el que nadie fue condenado, no recibieron indemnización alguna y los heridos figuraron como "accidente laboral"; la editorial que tuvo ojo para fichar en Argentina para su cabecera Hara-Kiri, porno y gore, a un dibujante que quería burlarse de lo que había leído en el tebeo Hazañas Bélicas. Con desprecio a los militares y a la guerra, fue precursor del humor sangriento y cruel, donde nunca faltaban mutilados.  

23/11/2020 - 

MURCIA. Con la guerra y con la Historia en general es difícil saber a qué atenerse cuando se repara en los detalles. Una  historieta de Hasañas Bélicas de Pipo Palacios en la revista Trix, magazine de Tucumán (Argentina) que logró lanzar nueve números en España en 1986, llegó incluso hasta Japón, parodiaba la situación de los soldados que, en el frente, deciden herirse a sí mismos para ser evacuados y evitar el mal mayor, que sería la muerte.

Aquí había un soldado de la wehrmacht en Stalingrado que decidía dispararse en un pie. Le amputaban la pierna, pero no lo evacuaban. Todavía tenía brazos para disparar. Entonces él, se cortaba uno. Y todavía le quedaba el otro para lanzar granadas. Al final, terminaba la historieta, seguía siendo útil al frente, lo habían colocado, congelado, de cartel para señalar la ubicación letrinas.

Es un chiste de humor negro para reírse, pero si abres Kapput, de Curzio Malaparte, el periodista italiano que se adentró en el frente del Este y lo describió con horror en esta obra, contaba en este bello fragmento:

En ese instante, en el lugar donde el bosque se hacía más espeso y profundo, y donde otra pista se cruzaba en nuestro camino, vi surgir de improviso entre la niebla, allí delante de nosotros, en el cruce de ambas pistas, un soldado hundido hasta el vientre en la nieve; estaba de pie, inmóvil, con el brazo derecho extendido señalándonos el camino. Cuando pasamos por delante, Schultz se llevó la mano a la visera de la gorra, a modo de saludo y agradecimiento. Luego dijo:

-Otro que con mucho gusto se iría al Cáucaso. —Y se echó a reír, doblándose hacia atrás en el respaldo.

Recorrido otro trecho de camino, en otro cruce de pistas, apareció a lo lejos un nuevo soldado, hundido también en la nieve y con el brazo extendido.

-Se van a morir de frío, estos pobres diablos -dije.

Schultz se dio la vuelta para mirarme.

-No hay peligro -me dijo- de que se mueran de frío. -Y reía.

Entonces le pregunté por qué creía que esos pobres diablos no corrían peligro de morir congelados.

-Porque a estas alturas ya están acostumbrados al frío -respondió Schultz. Y reía, golpeándome el hombro con la mano. Entonces detuvo el coche y se volvió hacia mí sonriendo-. ¿Quiere verlo de cerca? Así podrá preguntarle si tiene frío.

Salimos del coche y nos acercamos al soldado: ahí estaba, de pie, inmóvil, con el brazo derecho extendido señalándonos el camino. Estaba muerto. Tenía los ojos desorbitados y la boca medio abierta. Era un soldado ruso muerto.

-He aquí nuestra policía de carreteras -dijo Schultz-. Nosotros la llamamos la «policía silenciosa».

¿Había leído Pipo la obra del periodista toscano? ¿Coincidieron simplemente chiste y realidad histórica? ¿No estaría Malaparte haciendo pasar un chiste por un hecho? Todas las preguntas son pertinentes. Entretanto, cabe destacar el humor de esta tira, que podría haber dado de sí hasta el infinito y que se quedó solo en publicaciones como la citada Trix, Gaceta del Humor de la editorial Amaika y Hara-Kiri, de Amaika e Iru, cuyo subtítulo era "Una revista de humor bestia y sangriento" y tenía contenidos de humor pornográfico y gore.

El dibujo recuerda a los retratos esperpénticos tan icónicos que haría quince años después Furillo y el argumento se burlaba del sinsentido de la guerra y el absurdo de la disciplina militar basada, en esencia, en preparar al hombre para obedecer sin pensar una orden que le va a costar la vida, aunque sea consciente de ello. La contradicción más abyecta posible.

Los soldados alemanes de la II Guerra Mundial aparecen como desgraciados enviados a una carnicería, con los estadounidenses había más profundidad. Es muy simbólica una historia sobre un soldado que al regresar de Vietnam, donde ha perdido a sus compañeros, asesina a todos los que le reciben en el aeropuerto y proclama: "ya estáis vengados compañeros, el enemigo ha sido aniquilado".

Sin embargo, las historietas más potentes son las de los nazis. Tienen una mirada sobre el soldado incluso menos denigrante que la de Srumtruppen, del Bonvi. Mientras el autor italiano acabó recurriendo a desencuentros, equívocos y gags convencionales, que ahora con su contexto del III Reich le pueden generar más reparos al lector, en Hasañas los soldados estaban siempre mutilados, a las puertas de la muerte o fracasando en sus planes de escapar de ese infierno.

Tal y como lo cuenta en su blog, un amigo de Pipo emigró a España, como tantos otros a finales de los setenta, y consiguió publicar en la revista El Papus. Le envió un ejemplar a Argentina, el dibujante vio la dirección, aprovechó que la tenía para enviar su trabajo y sus Hasañas fueron admitidas. No obstante, la editorial Amaika no se lo publicó en El Papus, sino en las cabeceras de su propiedad anteriormente citadas, pues tenía una buena colección de publicaciones eróticas y satíricas que le pusieron en el punto de mira de la extrema derecha.

Hernán Migoya, que rescató Hazañas Bélicas para llevarlas al contexto de la Guerra Civil, donde no pudo situarlas su autor, Boixcar, admitía que sus historias eran "racistillas", pero "comunicaba cierto mensaje pacifista en sus tebeos, un talante comprensivo con el enemigo". Aquí, en la recopilación que hizo Emilio Álvarez Galindo (EAGZA), la introducción iba por otros derroteros: "franquista es la palabra que mejor define el espíritu de la revista, donde tras un pacifismo falso y sentimentaloide, se ensalzaba la guerra como un hecho divino, inevitable y necesario para probar el temple de los hombres. De acuerdo con la política de Franco, los alemanes y los americanos eran los buenos razón por la cual no podían enfrentarse entre ellos. Pero este problema no resultó insalvable, ya que existían los comunistas soviéticos, los japoneses, los chinos,  los coreanos y los vietnamitas, todas razas despreciables que eran aniquiladas en beneficio de la creación, haciendo gala de un feroz, brutal y aberrante racismo".

 Sea como fuere, las páginas de Hasañas eran abrasivas y despreciaban profundamente el estamento militar y su campo de acción, la guerra. Su dibujo sucio, gore y brutal, para ser de los ochenta, era muy precursor de los estilos más característicos que tuvieron auge en los 90, como fueron las viñetas más contestatarias de revistas como el TMEO. Una editorial argentina, Piel, asegura en su página de Facebook que está trabajando en una recopilación de todo el excelente trabajo de este autor.

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