XEITO I ESPENTA / OPINIÓN

El tiempo entre investiduras

En eso estamos, de investidura en investidura, una fallida, otra presumiblemente efectiva, con la amnistía por medio que algunos han querido orillar; es decir, una sesión del Parlamento que poco habla de lo que le interesa a los ciudadanos. Demasiado ruido, postureo y estrategia oportunista y de trampantojo. Y falta de respeto a las instituciones que ya empieza a ser un clásico.

30/09/2023 - 

La de Alberto Núñez Feijóo. No por no esperado el resultado no ha dejado de ser interesante el debate. Decía el propio Feijóo que había valido la pena porque todos habían manifestado sus opiniones en sede parlamentaria. Al líder popular le dará réditos en el corto y medio plazo esta apuesta. Era su primera intervención como diputado y parece que la sacado con nota a pesar de no tener enfrente a su alter ego, a la sazón el "mudo interesado" Pedro Sánchez. Estaría guardándose para su investidura. La investidura es un instrumento constitucional en la que se confrontan políticas y propuestas o eso pensamos. Solo Feijóo sustanció, como le correspondía un programa de Gobierno, los demás se dedicaron a otra cosa. Apenas se confrontaron ideas, políticas o soluciones. A lo mejor es que esta investidura iba de otra cosa y no lo hemos visto o hemos querido verlo. En fin, algunos tenían prisa en que pasara pronto esta pantalla para ir a lo suyo, o a la suya. Poco respeto institucional: no solo al candidato, sino a la Cámara y a los ciudadanos, y no vale aquello de la estrategia meditada hace semanas para buscar el doble efecto de humillación/amnistía missing. Ese parece que era el objetivo no hablar de las cesiones a los independentistas antes de hora, no sea que se marre el acuerdo y se ponga nervioso el hombre de Waterloo

La de Pedro Sánchez. Será la próxima pantalla. Para ello se ha "guardado" y protegido Sánchez. Lo de jugar con fuego y al filo de la navaja es un riesgo, sobre todo si te las estás jugando con un personaje como Puigdemont. La gracia o la oportunidad ahora es colocar las fechas de esa investidura. El mes de octubre está lleno de acontecimientos institucionales como una Cumbre Europea por la Presidencia española, día de la Fiesta Nacional y la jura de la Constitución de la princesa Leonor, que será el día 31. Ahora al PSOE le han entrado las prisas por encajar esa investidura. Y aunque crean que está todo controlado, puede que esas urgencias no sean positivas para su negociado. Ha sido curioso ver cómo se intentaba hurtar en el Congreso el debate sobre la amnistía y las concesiones a los independentistas con la idea de proteger ese bien superior, que es permanecer sine die en la Moncloa. O nos han engañado a todas y el pacto con Puigdemont y compañía está cerrado o es una osadía apurar hasta el último minuto. Es sabido que en una negociación llevada al último minuto puede pasar absolutamente de todo. Desde un acuerdo rotundo a uno endeble o a la ruptura total aunque se hubiera avanzado en las negociaciones. Los independentistas están en plena pugna por ver quién consigue más y más. La lucha entre ocupar el espacio entre ERC y Junts es todo un poema. Esa carrera puede dar al traste con lo que ansia Sánchez

El tiempo institucional. El jefe del Estado podría empezar la semana próxima una nueva ronda de contactos para designar presumiblemente a Pedro Sánchez como nuevo candidato a la investidura. Esto es lo que quiere Sánchez. Y luego vendrá ese encaje de bolillos para situar la fecha que interese al presidente en funciones. Pero es que además estamos ya en tiempo de descuento, eso tan recurrente que se dice de que ha empezado a andar "el reloj de la democracia". Y tiene un plazo de dos meses. Transcurrido ese tiempo si no prospera ninguna investidura, el Rey disolvería las Cortes y nos iríamos tan ricamente a unas nuevas elecciones generales el 14 de enero. En fin, esto es correr demasiado. Esperemos que sus señorías nos hagan ver la luz con un nuevo Gobierno o no. Si no, algo tan sano y democrático como es ir a votar sería nuestra nueva solución o no. 

El Tablero

PSOE: Pedro Sánchez, el maniobrero. En política todo está inventado aunque a veces alguien retuerce más sus ideas estratégicas. Año 1980. Felipe González presenta la primera moción de censura de la democracia, en este caso contra el presidente Adolfo Suárez. ¿Y quién creen que defendió la postura de Suárez? Pues el presidente no, envió a la tribuna a Fernando Abril Martorell. Los periodistas veteranos recuerdan que Abril hizo una encendida defensa del Estrecho de Ormuz, que nada tenía que ver con lo que allí se debatía. En fin, al final se supo de la posición estratégica en la política de alianzas internacionales del susodicho estrecho y todos tan contentos. Suárez ganó, pero en el medio plazo González perdió para ganar. 

Ahora Sánchez, salvando las distancias, ha recurrido a su maniobra maestra- fuentes del PSOE dixit- de designar al afamado y atrabiliario Óscar Puente para hacer el trabajo efectista de la investidura de Feijóo. Como broma política no ha estado mal, pero el ponente socialista se ha pasado con el tono, las formas e incluso el fondo. Solo destacable esa ironía de "ganador a ganador". El objetivo era esquivar ese elefante en el cuarto que es la amnistía y descansar hasta preparar el tour de force para lograr la nueva investidura. ¿Cobardía? Pues un poquito sí. ¿Estrategia de altos vuelos? No tanto, que todo tiene sus antecedentes. ¿Efectista? Pues seguramente sí para su parroquia. Por cierto que algunos de los propios están mosqueados por descender a la elección de un diputado raso al que se había laminado por sus aspavientos. En fin, las veleidades de la política.

PP: Alberto Núñez Feijóo, el jefe. Es otra obviedad. Parece que Núñez Feijóo necesitaba del cariño de los suyos y confirmar efectivamente que es el líder. Paseo con sus diputados, senadores y en la tribuna todos sus barones y presidentes autonómicos. Como una piña. Digamos que su irrupción en el Congreso ha sido notable y efectiva. Buen hallazgo la repuesta conjunta primero a los independentistas catalanes y luego a los vascos para visibilizar sus diferencias y carencias mutuas. En el PP todos en pos de su nuevo jefe, al que algunos ya pensaban en mover la silla. Tienen que dotarse de prudencia, que en política no todo es la inmediatez y los resultados. 

Digamos que el PP y Núñez Feijóo han perdido para ganar, pensando en una legislatura de un equilibrista nuevo Gobierno de Sánchez. Feijóo sorprendentemente realizó un discurso con propuestas, y digo con sorpresa que propuso cosas porque los demás se dedicaron a otros asuntos. Habló de economía, inflación y medidas a prolongar para facilitar a los ciudadanos llegar a fin de mes y además se comprometió al nuevo sistema de financiación autonómica y local. Lástima, él no lo llevará a cabo. Como cosa significativa a destacar el enfrentamiento directo con el PNV, duro con ellos recordándoles que EH Bildu, les está comiendo la merienda, pero tendiendo la mano. En un futuro les puede necesitar si quiere ensanchar sus opciones, dejando en stand by a Vox. De momento, ha dado las gracias a los de Vox sin muchos festejos.

Vox: Santiago Abascal, el silente. No era su día ni su momento y Feijóo se encargó de recordárselo con sus meditados y escasos agradecimientos. No delegó e intervino directamente. Pero no pudo personalizar su discurso, Feijóo había cubierto todo el espectro de sus argumentos y además con la habilidad de dejarle sin opciones. No pudo por menos que descalificar al PSOE por su ponente vallisoletano que dejó a todos fuera de contexto. La batalla por ganar el espacio y el relato en la derecha, ya sea de centro o extrema será apasionante. La entrada en los Gobiernos autonómicos quema y cuanto estás en coalición no sabemos por qué arte extraño acaba con los pequeños. Será ley de vida política

Sumar: Yolanda Díaz, la cesarina. Vuelven a las andadas. Lo de sumar vuelve a restar. Díaz emulando a Sánchez no se mojó en la tribuna. Cuando supo que el presidente hacia mutis por el foro, decidió hacer lo propio. Y atención porque se dividió el tiempo entre su novata portavoz, Marta Lois, a la que Feijóo superó con creces y con Enrique Santiago de IU, este sí que estuvo claro y empezó a desgranar cómo habrá que asumir los nuevos tiempos con la amnistía y demás prebendas para los independentistas. ¿Y Podemos? Pues muy enfadados. No les han dejado intervenir. Ione Belarra e Irene Montero iban por los pasillos del Congreso como almas en pena acusando de cesarismo a su lideresa. Y desde la retaguardia los Pablos, a saber Iglesias y Echenique, se sentían avergonzados por la irrelevancia de la nueva izquierda que censura a los suyos. Así que sigue el lío en Sumar. 

Las frases de la semana

Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP a Sánchez: "Ha preferido escapar para no decir la verdad. El que calla, otorga. Nos hemos retratado todos con nuestras palabras y nuestros silencios". ¡Victoria ante la ausencia del contrario. Dejarse ocupar el espacio como estrategia para protegerse se te puede volver en contra!

Aitor Esteban, portavoz del PNV: "Un Gobierno español que dependiera de la ultraderecha sería una señal nefasta para Europa". ¡Respirando por la herida. Feijóo le ha desnudado por su dependencia de EH Bildu. Veremos qué les depara el futuro, elecciones vascas mediante!

Óscar Puente, diputado del PSOE: "De ganador a ganador, ¿por qué tiene más derecho a ser presidente que yo alcalde cuando ambos hemos ganado? ¿qué le hace mejor que a mí?". ¡El único momento lúcido de su intervención. Lo demás para olvidar!

Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid: "El PP tiene un líder y el PSOE a un rehén que puso por delante al más macarra". ¡Más madera, le gusta marcar en pocas palabras la defensa de su líder y dar caña al contrario. Es así!".

Gabriel Rufián, portavoz de ERC a Feijóo: "Por mucho que repita que ha ganado las elecciones, solo le falta hacer una canción con Bizarrap y no cambiará la realidad". ¡Siempre locuaz intentando colocar el titular. Mientras negocian entre bambalinas y miran de reojo a Junts, son el agua y el aceite!

Cristina Valido, portavoz de Coalición Canaria: "Canarias se compromete con quien se compromete con Canarias" ¡Por traducir, sin necesidad del pinganillo. Ahora voto a Feijóo sin ideologías y sin ideologías luego puedo votar a Sánchez. Una de pragmatismo como hacía en su día el PNV. Así que Junts solo tendría que abstenerse y Sánchez y compañía tan contentos. Si es así, esa abstención también sería carísima si finalmente se produce. Todos con Canarias, y que me disculpen los canarios! 

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