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rosa intenso / OPINIÓN

Soliloquio del bancal

13/05/2022 - 

MURCIA. Ayer, cuando veía el Mar Menor, recordé las palabras y la vehemencia del diputado murciano de la ultra-derecha: que la ILP es "un chiringuito antidemocrático y totalitario", que su objetivo es "sovietizar el Mar Menor", que con esta iniciativa pueden "terminar siendo alcaldes ciervos, asnos o algún jabalí..." Disparates que serían buen material para un monólogo cómico si no fuera porque están dichas en el Congreso y destilan desprecio y mofa. 

"Mira que si he recogido firmas para montar un chiringuito bolchevique y estoy atentando contra la democracia..." 

Pensé: ¡Cielo santo! Mira que si he recogido firmas para montar un "chiringuito bolchevique" y estoy "atentando contra la democracia". Tal y como estaba quitando hierbas del bancal, me fui ver a mi vecina del invernadero. Ella estaba con los cactus (casi podridos, por cierto). Le pregunté si no habríamos recogido firmas para "activistas de extrema izquierda", y le expliqué mis temores. Me dijo que si estaba tonta, que decir que más de seiscientas mil personas firmaron para crear "un chiringuito bolchevique" pensando que apoyaban al Mar Menor era un insulto a la razón. Aun así, llamé a mi amiga María José para preguntarle por las hojas de las firmas. Me devolvió la llamada en el recreo. Según ella, sus hojas las repartían y recogían una gente de la Ribera en un sitio señalizado con SOS Mar Menor y con banderas del caballito. Me inquietó lo de las banderas (aunque fueran caballitos) y que no conociera a todos ellos. Se lo dije, le molestó y me despachó diciendo que estaba en el recreo y que necesitaba un café antes de meterse otra vez con los de la ESO. 

Entonces llamé a mi hermano. Juan firmó en Albacete y me dijo lo mismo: las firmas las recogían en una librería pero que no conocía a nadie y que efectivamente había alguna bandera pero que no se acordaba mucho. Le hablé de lo sospechoso de las banderas y del riesgo del chiringuito bolchevique. Entonces me preguntó si estaba bien y si estaba tomando alguna medicación. Mosqueada, le dije que la de siempre: tiroides y colesterol y le colgué con la excusa de que tenía prisa.

Mi hermano llamó a Toñi, que estaba desayunado en el Gallina. Le dijo que me pasaba algo, que lo había llamado para hablarle de banderas piratas, caballitos de mar y de sovietizar el Mar Menor.

Quince minutos después aparecieron Toñi y dos amigas llamándome a grito limpio. Yo con los auriculares y detrás de la higuera no las veía. Mi vecina, al oír el griterío, se sumó a la búsqueda. Como en las películas se desplegaron por el bancal una por cada hilo. Llevaban tal griterío que Pepito, el de la finca de abajo, al ver varias mujeres por el huerto y todas gritando se asustó y llamó a la policía....

Estas frases están en el diario de sesiones del Congreso dichas por un murciano. Tan sin fuste como mi soliloquio del bancal.

Rosa Peñalver Pérez. 

Docente. Jubilada.

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