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seguirán siendo socios pese a la desconfianza

PP y Vox tras el órdago de Casado: condenados a entenderse en la Región... pero ya nada será igual

25/10/2020 - 

MURCIA. Teodoro abrió el camino antes que nadie. Mientras Pablo Casado evitaba pronunciarse sobre la moción de censura y su partido se debatía entre el rechazo -como opinaba Aznar- y la abstención -así lo pidió Álvarez de Toledo-, con alguna voz a favor del 'sí' -Esperanza Aguirre-, el ciezano, número dos del PP, entonaba el 'no' a la moción de Vox. Durante tres meses no se cansó de repetirlo públicamente: "La moción da oxígeno a Sánchez", "No sirve nada más que para reforzar al PSOE", "Vox engaña a los españoles", "Es un circo"... Cuando al fin tomó la palabra el líder del PP en la tribuna del Congreso, Casado, sorprendiendo a toda la clase política menos a su círculo más íntimo, materializó lo que su mano derecha ya deslizaba desde que Santiago Abascal anunciara en julio la moción de censura: el PP decía basta y rompía con Vox.

El portazo de Casado cambió el tablero de juego. Su intervención pilló con el pie cambiado a Abascal, que admitió sentirse perplejo. No se lo esperaba. La posición del líder popular suponía un punto de inflexión: marcaba un antes y un después entre los partidos que se disputan la hegemonía de la derecha española. Y su resonancia se sintió especialmente en tres comunidades autónomas, donde ambas formaciones son aliadas: Andalucía, la Comunidad de Madrid y la Región de Murcia.

El propio Santiago Abascal ya zanjó en la Cámara Baja que no iba a dejar caer a ninguno de esos tres Gobiernos. Lo refrendó un día después, entrevistado en esRadio: "Somos un partido responsable. No va a cambiar nada". Lo afirmaba a pesar de que sostenía que el discurso de Casado, que en el plano personal le pareció "indignante" -admitió sentirse agredido y traicionado-, "ha cambiado el panorama". No en vano, Vox se consideraba, hasta ahora, el "único socio leal" del PP. Pero el disgusto personal no se iba a traducir en un 'volantazo' político, apuntaba Abascal.

Liarte: "López Miras puede dormir tranquilo"

Juan José Liarte (portavoz parlamentario de Vox) y López Miras, en septiembre. Foto: CARM

La Región, no obstante, tiene una particularidad: tres de los cuatro diputados de Vox no responden a la disciplina de voto de Abascal, ya que fueron expulsados en mayo. Van por libres, por tanto, aunque ideológicamente comparten al 100% las ideas del partido. Sin embargo, su portavoz parlamentario, Juan José Liarte, se ha mostrado rotundo: "López Miras puede dormir tranquilo... mientras cumpla los acuerdos", aseveraba en Onda Regional. "La estabilidad del Gobierno la necesitan sobre todo los murcianos; eso no se discute". Por la otra parte, Pascual Salvador, el único diputado que Vox reconoce como representante, seguirá la línea de su partido, aunque su formación advierte de que mirará con lupa los pactos. "Miraremos con cautela cualquier propuesta de acuerdo con el PP en el futuro".

Las cartas están claras: Vox continuará negociando con el PP, intentando sacar leyes y Presupuestos, pero la relación ya no será la misma. Ya no se mirarán igual. Ni se tratarán de la misma forma. Al menos escénicamente, aunque posteriormente firmen acuerdos legislativos. La moción de censura ha cambiado las tornas. El propio Teodoro García Egea que alentó la ruptura con Vox es el mismo que meses atrás firmaba pactos de investidura con Javier Ortega Smith, secretario general de Vox.

¿En qué situación deja la actitud de Casado a los dirigentes populares en la Región? El PP regional nunca ha tratado a Vox como un adversario. Más al contrario, en pocas ocasiones ha combatido su discurso. En todo caso los únicos roces han venido por una cuestión de copyright: por ejemplo, cuando Vox exigió el 'pin parental', el PP reivindicó que la idea era suya. Ambos estaban de acuerdo en implantarlo. La Asamblea tampoco ha sido testigo de grandes choques entre los diputados populares y los de Vox.

¿Habrá ahora agrios duelos dialécticos en la Cámara autonómica? Preguntado por este periódico si cambiará el tono del PP ante Vox, el portavoz parlamentario de los populares, Joaquín Segado, defiende que "seguirá dialogando y negociando con todos los grupos parlamentarios, como ha hecho hasta ahora, para sacar con el mayor consenso posible todas las iniciativas". La intervención de Casado fue acogida con agrado porque, aduce Segado, "puso luz a la esencia, a lo que representa y defiende el PP, y que desde la izquierda se ha intentado ocultar colgándoles etiquetas que no corresponden a los valores del PP". No hay, por tanto, intención de abrir batalla contra Vox como sí hizo su presidente nacional en la tribuna del Congreso.

El día después del portazo de Casado, Vox reaccionaba tirando de orgullo, pregonando que se quedaban solos ante el Ejecutivo de Sánchez e Iglesias porque el "PP ha votado lo mismo que que independentistas y filoetarras". El líder de Vox en la Región, José Ángel Antelo, presumía en redes sociales de que la sede recibía nuevos afiliados, con gente haciendo cola para apuntarse. Precisamente en el día de la moción, Antelo hacía saber que presentaba una enmienda a la totalidad contra los Presupuestos del alcalde José Ballesta. En la capital, a diferencia de la Comunidad, Vox es irrelevante para el Gobierno local -que se basta con los votos de PP y Cs-, pero suenan algunas voces -y algunas encuestas- que apuntan a un maridaje para gobernar en el próximo mandato. Ese escenario, ahora, se aleja.

La política son momentos, y la derecha escenifica una ruptura, más forma que en el fondo. Pero las palabras son efervescentes en política. También Pablo Iglesias acusó al PSOE de tener su pasado "manchado de cal viva" y también Pedro Sánchez dijo que "no podría dormir" con Podemos en Moncloa, y al final ambos han acabado sellando una coalición. Quienes ahora se enzarzan son el PP y Vox, pero al fin y al cabo están condenados a entenderse... especialmente en la Región de Murcia.

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