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de la colección particular de Pedro Luis Cascales

El futuro Museo de la Conserva de Alcantarilla recibe 36 piezas históricas de principios del siglo XX

Fotos: Ayto. Alcantarilla

11/06/2024 - 

MURCIA. El futuro Museo de la Conserva de Alcantarilla va llenándose de contenido. En esta ocasión, el Ayuntamiento ha recibido un primer lote de 36 piezas históricas de los inicios de la industria conservera en el municipio de principios del siglo XX, que forman parte de la colección particular del arquitecto técnico Pedro Luis Cascales y que serán instaladas en la histórica Fábrica Esteva, sede del museo. 

Todas estas máquinas y utensilios se empleaban en la fábrica de conservas vegetales fundada en 1914 por el abuelo de Pedro Luis Cascales, el industrial Pedro Cascales Vivancos, que estuvo operativa hasta 1979. La donación se irá completando en los próximos meses con más materiales y documentación que aún están en proceso de catalogación.

Entre los materiales hay piezas únicas, como un banco de cuchillas que se utilizaba entre los años 20 y 30 para cortar la fruta de forma manual y que es un ejemplo de los métodos de trabajo en la primitiva industria artesanal conservera. Otras de las piezas están catalogadas como de singularidad muy alta por su valor histórico, entre las que se encuentran una máquina de vapor, una licuadora, etiquetadoras, una centralita telefónica y cajas de madera para almacenar botes de conservas.

Entre estos elementos también hay elementos que se usaban para cortar la fruta, para elaborar las conservas con el proceso del baño maría, para transportar y almacenar los envases y mobiliario.

Cabe recordar que la importante colección de etiquetas que está atesorando el Archivo Municipal de Alcantarilla también pasará a formar parte en un futuro próximo de los fondos del Museo de la Conserva de Alcantarilla, que abrirá sus puertas en la histórica Fábrica Esteva, también conocida como la Fábrica de Hielo. Construida en 1905, esta fue la primera industria conservera en Alcantarilla y una de las pioneras en la Región. El edificio consta de tres plantas en una superficie de casi 11.000 metros cuadrados y es un bien catalogado por su relevancia cultural, encontrándose en desuso desde que en 1982 cerró sus puertas definitivamente, tras haber funcionado como fábrica de hielo.

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