MURCIA. Sin tiempo que perder, Vox pasa página y abre una nueva etapa en la Región de Murcia. La traumática caída de José Ángel Antelo, salpicada por los mutuos cruces de acusaciones, el ruido de los titulares y las dos réplicas locales en Cartagena y Totana, ha obligado al partido a mover ficha. A golpe de mando desde Bambú, Santiago Abascal ha repuesto la cúpula regional. Y lo ha hecho al estilo Vox, sin armar gestoras, ni convocar congresos ni mucho menos primarias: por la vía rápida, con nombramientos directos.
Vox presume de ser una formación blindada en las urnas contra las crisis internas, a diferencia de sus adversarios políticos, que suelen sufrir en carne viva las disputas entre compañeros de militancia. Pero son conscientes también de que la estela que dejan las grescas causa daño mientras el fuego no se apague. La oposición, como esta semana enfatizó Podemos en la Asamblea Regional, se lo recuerda. Y Antelo, su otrora líder intocable, hoy acérrimo adversario, permanece en la primera línea.
El partido necesita cambiar el relato, salir de esta espiral y dejar atrás las cuitas. Una prueba de fuego aparece este domingo, con todas las miras depositadas en las elecciones de Castilla y León. Si Vox vuelve a mejorar en las urnas, como en Extremadura y Aragón, su discurso se fortalecerá; si baja, arreciarán las críticas hacia Abascal.
En Murcia, plaza clave para Abascal, Vox cura sus heridas reemplazando la figura de Antelo entre varios dirigentes. El gallego ejercía todos los poderes: portavoz en la Asamblea Regional, presidente del partido y el vínculo directo con Abascal, como miembro que era de la dirección nacional, donde también está presente Luis Gestoso. Es conocida la alergia de Vox a los barones y los perfiles propios con resonancia en los medios. La marca está por delante de todos. De todos menos Abascal, el único nombre que sobresale.

- Rubén Martínez Alpañez, Alberto Garre y Santiago Abascal. -
- Foto: R. M. A. (TWITTER/X)
Por ello el puzle de Murcia se queda repartido en tres personas, un triunvirato sin personalidades destacadas, con protagonismo y mando compartido. En la Asamblea Regional apuestan por el relevo natural: Rubén Martínez Alpañez, con experiencia en estos lares, pues ya asumió este papel en el primer año de la legislatura, el tiempo que duró Vox en el Gobierno regional. La misión, eso sí, cambia: si en la primera etapa era portavoz de un partido del Gobierno, ahora ejerce desde la oposición al PP. Alpañez, número cuatro de la candidatura, se encargará de las réplicas a Fernando López Miras, será la voz del partido en el Parlamento y también encabezará las negociaciones con el PP para las leyes.
En la dirección regional, el elegido es José Manuel Pancorbo. Vox recupera a quien fuera consejero de Fomento e Infraestructuras. Más que una función orgánica, su papel será institucional, la otra cara visible del partido. La dirección nacional fía esta labor a este ingeniero nacido en Linares, aunque residente en Murcia, que se afilió en 2014, cuando Abascal apenas reunía a decenas fieles en sus mítines. Su baza son los contactos institucionales que Pancorbo gestionó durante su periplo en la Comunidad, donde dirigió una cartera de menor contenido ideológico.
Y como puente entre el grupo parlamentario y la ejecutiva regional, Vox recluta a Alberto Garre. El veterano político, expresidente de la Comunidad entre 2014 y 2015 y bestia negra del PP, vuelve a la primera línea de fuego tras una primera mitad de la legislatura con un rol discreto como diputado raso. Vox le da galones tanto en la Asamblea Regional como en la dirección del partido. Así, será el número dos de Pancorbo, como vicepresidente del Comité Ejecutivo Provincial, al mismo tiempo que, junto con María José Ruiz, desempeñará como escudero de Alpañez como portavoz adjunto en el Parlamento. Por falta de experiencia no será para Garre, quien durante tres legislaturas (entre 1995 y 2004) fue portavoz parlamentario, militó durante casi toda su carrera política en el PP y fundó un partido regionalista hasta su fichaje por Vox.
El horizonte final no es otro que mayo de 2007: las elecciones. Vox quiere evitar el desgaste, pero el riesgo existe: Antelo permanece en la Asamblea, aunque arrinconado en el Grupo Mixto, y su influencia planea sobre los viejos lugartenientes. No está descartado que afloren más casos como Cartagena y Totana, donde sus cabezas de lista electorales de 2023 se han declarado en rebeldía, en solidaridad con su antiguo jefe de filas. Por eso no fue casualidad que el primer acto público de Pancorbo tras su reaparición fuera una visita a Cartagena, el principal de los seis municipios que Vox gobierna en coalición.

- José Manuel Pancorbo, Gonzalo López Petrel y Rubén Martínez Alpañez. -
- Foto: VOX