Región

Crónica política

La caída de Antelo, el brazo armado de Abascal en Murcia

  • Santiago Abascal y José Ángel Antelo, en un mitin en Cartagena, en 2023.
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—¿A quién va a votar en las próximas elecciones?

—Bueno… Ahora mismo, como usted comprenderá, no pienso en las próximas elecciones. Aún queda mucho tiempo. Y he tenido unos días extremadamente ajetreados (…). Mi familia sabe perfectamente que la dignidad está intacta.

Esa respuesta era impensable hace cinco días. El hombre que vivía entregado a la causa del partido, que dominaba todos los argumentarios y que no consentía ni una duda entre los suyos jamás habría vacilado ante semejante pregunta. Ni por asomo. Porque nadie encarnaba el espíritu de Vox en la Región de Murcia como José Ángel Antelo.

¿Cómo que a quién va a votar si Vox era el centro de su vida?

Sin embargo, toda la fortaleza que exhibía resultó ser un castillo de carena. No era oro todo lo que relucía. Aquel férreo liderazgo, fraguado tras años de lealtad a la cúpula nacional y mano de hierro contra los críticos, escondía grietas y se desmoronó en apenas 24 horas. El tiempo que pasó entre la orden de Santiago Abascal (por voz de Montserrat Lluis, la secretaria general adjunta) y la reacción del aparato tras comprobar que él no iba a ceder. Sus cinco compañeros de ejecutiva, los mismos que él mismo nombró en 2024, cuando revalidó su cargo de líder, le dejaron solo y forzaron su ostracismo.

Antelo no culpó a ninguno de los cinco. Se negó a señalarles. No era una decisión fácil para ellos, “presionados” ante una situación límite, vino a decir. Algunos incluso se lo han reconocido “entre lágrimas”, reveló, consciente de que la orden procedía de arriba. “De presidencia”. El resto, las palabras del comunicado pidiendo a Madrid que intervenga -cuya redacción tachó de falta de caballerosidad-, “es un relato que no tiene nada que ver con la realidad”. Una maniobra con “malas artes” gestada en las altas instancias.

Vox ponía fin a la etapa de Antelo y fulminaba al barón de Murcia, el calificativo político que detestan. ¿Por qué toman esa decisión? Esa es la gran pregunta: cuáles son las razones que han empujado a la caída de Antelo. ¿Cuáles son los motivos que conducen a un partido a abrir la puerta de salida al líder de una formación que había cosechado el mejor resultado electoral de su historia, que se había disparado en las encuestas y se encontraba en el mejor momento de la legislatura, cómodo en su papel de oposición y absorto en su doble rol con el PP, a quien critica con dureza como le aprieta para arrancarle concesiones?

  • José Ángel Antelo, en Murcia; sentado, Santiago Abascal, en 2024. -

La dirección nacional no lo ha dejado claro. Abascal, por el momento, se niega a tratar este asunto en público, aunque deslizó dos puyas: "Ni ambiciones ni traiciones (...) , nada me va a distraer de mi tarea". En la Región todos guardan silencio. Tan sólo afloró el escueto comunicado de la ejecutiva regional, que hablaba de un “profundo desacuerdo en la gestión” y “una grave crisis de cohesión interna que se ha agravado notablemente en los últimos tiempos”. Sólo dan algunas claves quienes sufrieron en su día su hiperliderazgo. "Antelo está probando su propia medicina", cuenta un antiguo dirigente, que considera que la maniobra "es una venganza". En público, sólo existe la versión del propio Antelo, esta vez ya liberado del corsé del partido y que sostiene que es una sorpresa “difícil de explicar”, aunque aprecia “un patrón” cuando un nombre en Vox adquiere notoriedad.  

¿Un patrón? Nadie cree que sea casualidad que el ocaso de Antelo coincida con la defenestración de Javier Ortega Smith, al que considera amigo, y a cuya boda asistió. El mismo que le fichó cuando se retiró del baloncesto, el mismo que le puso al frente de la gestora en 2020 y le dio plenos poderes para apagar el cisma del grupo parlamentario en la Asamblea Regional. El mismo que compareció como testigo -al igual que Antelo- cuando aquella crisis acabó en los tribunales. Ortega Smith lo era todo para él, pero no era ajeno a la caída en desgracia y sabía, como manda el patrón en Vox, que no podía respaldarle públicamente. Hasta esta semana. El jueves retuiteaba sus palabras de apoyo en redes sociales. Antelo ahora habla de los compañeros que “por desgracia” ya no están. Quién lo diría. Iván Espinosa de los Monteros, que se ha desatado tras un tiempo comedido con Vox, y Juan García-Gallarado también han salido en tromba para defender a su antiguo colega y también para denunciar la deriva del partido.

¿Está detrás de la operación Luis Gestoso? El portavoz municipal de Murcia, el único dirigente que dio declaraciones a la prensa el día del tsunami, aseguraba no haber advertido ningún movimiento contra nadie y decía conocer la noticia por los medios. Entre los mentideros políticos se habla de una rivalidad interna con Antelo, nunca aflorada a la luz pública. Gestoso, muy afín a Abascal y miembro de la ejecutiva nacional, es un peso pesado del partido. En sus redes comparte muchos de los mensajes que se lanzan contra todos los ex, “los rebotados de Vox”. Sobre Antelo no ha dicho ninguna palabra. Pero Antelo sí lanzó un dardo velado hacia él: “Si hay otras personas que se han dedicado a otras cosas y que, hay que decirlo, a lo mejor tienen más experiencia política porque tienen más recorrido en diferentes partidos, pues eso ya no es cosa mía”.

  • Mitin de Vox en la Plaza de Toros de Murcia, en 2023. -

“Lealtad no es sumisión”, proclamó Antelo. Lo cierto es que jamás concedió un atisbo de autocrítica. Nunca insinuó ni una sola discrepancia, ni un resquicio de disidencia. Al contrario. Fue de los primeros en secundar sin fisuras a Abascal cuando adoptó la salida de los gobiernos autonómicos. "Se presenta el brazo armado en Murcia de la dirección nacional de Vox", pregonaba en 2020, cuando tomó las riendas de la formación en la Región. Él siempre se mostró un soldado obediente de Abascal, predicando con el mantra centralista de su partido, negando autonomías internas.

Ahora inicia una nueva etapa dentro del grupo parlamentario. Los otros ocho diputados tendrán que elegir entre su jefe de filas y la directriz del partido. ¿Arrastrará Antelo a sus compañeros? ¿O cederán ante Bambú? Pueden arrinconarlo y enviarlo al Grupo Mixto. Ironías de la política, su destino puede ser el mismo que padecieron los tres diputados expulsados (aunque readmitidos por la Justicia) en la pasada legislatura. A los mismos que él calificó como “ratas” e intentó, sin éxito, sacarlos del grupo parlamentario de Vox.

El declive de Antelo, para más inri para él, coincide con el mejor momento de Vox, con hasta tres encuestas augurando la segunda plaza en la Región, en lo que sería un histórico sorpasso al PSOE. Murcia es el territorio fetiche de Vox: donde logró su primera gran victoria electoral (en 2019) con un 28% de los votos y donde obtuvo el 18% respaldo en las autonómicas (el mismo porcentaje que en Aragón, cuyo resultado han calificado de éxito). El líder saboreaba las mieles de los sondeos que él mismo decía ignorar. Pero la vieja política que el mismo Antelo decía combatir le ha tumbado.

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