• López Pretel, Diego Lorente y Diego Salinas, todos de Vox
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No vamos a ser inocentes para pensar que alguien debía mover el avispero político a un año vista de las elecciones municipales. Y aunque la propia alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, había confesado que su interés era mantener el pacto de gobernabilidad con Vox hasta el último instante, lo que no podía asegurar es que el partido de Abascal -y antes también de Antelo- fuera capaz de sostenerlo con ese mismo vigor con el que la regidora pretendía.

Todo ha saltado por los aires con la espantada de Diego Salinas, primer teniente de alcalde de la ciudad, mano derecha de Antelo en Cartagena y cabeza de lista del partido en las elecciones anteriores. La marcha de la máxima figura regional por la puerta de atrás, tras enseñarle su jefe Abascal la salida sin alfombra roja ni fanfarrias, ha destapado una profunda crisis interna en el partido... y también en Cartagena. Desde Vox no han tardado en reaccionar y han arremetido duramente con Salinas, al acusarle de haber intentado una moción de censura -junto con MC y PSOE- contra su socia de Gobierno, la alcaldesa Noelia Arroyo.

Pero su debilitamiento supone también tensionar el pacto entre populares y los acólitos de Abascal, porque nadie, a día de hoy, puede asegurar que ese pacto se pueda mantener. Algunos ya afirman que estos, que cinematográficamente le llaman 'Los juegos del hambre', llegarían tarde o temprano, porque la lucha por hacerse con el favor de los de arriba en Vox de cara a 2027 se encuentra sobre la mesa.

Salinas le ha aclarado el camino a su ya excompañero Gonzalo López Pretel, que, si bien no fue el número uno en la lista, sí es quien más y mejor ha trabajado con el Partido Popular para mantener intacto el pacto. Pretel no era de la cuerda de Antelo; no aparecía en todos aquellos momentos en los que su exjefe venía a Cartagena para hacerse la foto en la puerta del hospital de la Marina para protestar contra el centro de inmigrantes, ni tampoco para defender la rehabilitación de la Catedral Vieja, el Corredor Ferroviario, a los pescadores, Bahía Bella, etc., etc., etc...

  • Beatriz Sánchez del Álamo, concejala de Vox, junto a Diego Lorente

López Pretel respiraría aliviado después del ‘ko’ de Antelo, y ahora lo hará más tras lo de Salinas, aunque aún debe tener en cuenta que en su grupo municipal hay políticos que también pueden enmendarle la plana. Aunque Beatriz Sánchez del Álamo no ha contestado las preguntas de este diario, sí que hemos leído que su intención es mantenerse en el partido, y su posición respecto al pacto con el Partido Popular podría convertirse en una buena bisagra para ganarse el beneplácito de sus superiores de cara a una nueva legislatura.

Pacto de gobierno, cambio de cromos, nuevos actores

Y es que, después de haber protagonizado un ‘affaire’ junto con Salinas y MC meses atrás, tras una moción de censura ‘interruptus’, ahora todas las miradas se centran en la concejala de Turismo. ¿Será capaz de mantenerse firme en Vox y no escuchar los cantos de sirenas de otros partidos para reanudar una moción de censura? ¿Aprovechará ahora su posición fuerte en Vox para reivindicar su papel imprescindible para mantener el pacto con el Partido Popular?

Y, a todo esto, el PSOE estará dispuesto a sentarse a escuchar a MC en el caso de que lo intente de nuevo. Sabemos que llamadas ha habido no solo entre socialistas y cartageneristas, sino un interminable cruce de llamadas de unos a otros -incluidos a los no adscritos-, pero nada se ha cristalizado.

Diego Salinas quiere mantener su puesto de concejal en el equipo de gobierno, pero Vox no estará dispuesto a mantener el pacto con Noelia Arroyo si Salinas se mantiene. La salida de este supone gobernar en minoría para el Partido Popular -la mayoría absoluta está en 14 concejales- y la coexistencia de varios concejales ‘unicelulares’: María Dolores Ruiz, Diego Salinas y Juan Pedro Torralba.

Fuentes municipales confirman que la Alcaldesa está escuchando las razones y opiniones de los implicados y tomará las decisiones que den las mayores garantías de estabilidad que motivaron el acuerdo de gobierno con Vox en Cartagena. Noelia Arroyo considera que el pacto ha logrado un gran periodo de gobernabilidad que ya ha permitido alcanzar los principales logros previstos para la legislatura, pero prefiere seguir trabajando por más meses de gobierno estable para los cartageneros y confía en la responsabilidad y compromiso con los cartageneros del actual gobierno de todos los cartageneros.

Arroyo tiene varias alternativas también. Una es gobernar en minoría una vez que los Presupuestos están aprobados y el PGOU encaminado. Es consciente de que el grueso de la legislatura está cerrado y solo debe salvar los escollos que puedan salir -nada graves- de aquí hasta mayo de 2027. Otra es buscar fuera lo que se le va de dentro: es decir, buscar aliados en Torralba o María Dolores Ruiz para propuestas puntuales que le ayuden a alcanzar los votos necesarios cuando quiera aprobar determinadas actuaciones o incluso incluir a alguno de ellos en el equipo de gobierno como último propósito.

A estas alturas de la legislatura, nadie puede fingir sorpresa. Cuando se entra en la recta final hacia unas elecciones municipales, los equilibrios empiezan a resquebrajarse y las posiciones se mueven. En Cartagena, la política local llevaba tiempo moviéndose bajo la superficie; lo de Diego Salinas simplemente ha levantado la tapa.

La salida del hasta ahora primer teniente de alcalde no solo retrata la crisis interna de Vox, sino que deja al descubierto algo más profundo: que el pacto de gobierno en Cartagena dependía tanto de la estabilidad del partido como de la voluntad política de quienes lo firmaron. Y esa estabilidad hoy ya no existe.

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