Opinión

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Emosido engañado

Publicado: 07/05/2026 · 06:00
Actualizado: 07/05/2026 · 06:00
  • Película 'Primera Plana' de Billy Wilder
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¿Se acuerdan de aquella frase 'Emosido engañado' que se convirtió en un meme hace casi diez años?, pues no deja de cobrar popularidad a día de hoy cuando este que les escribe observa cómo en nuestra profesión todo quisqui quiere meter mano.

Estamos acostumbrados a lidiar con personajes de toda calaña y currículum que nos quieren vender tal o cual producto a coste cero y bajo el paraguas de artículo informativo.

Hemos de estar garvillando nuestro email continuamente con cientos de correos de supuestos gabinetes de comunicación que no paran de vendernos sus ‘paquetes’ y, no crean, que algunos nos cuelan. Ahora, con eso, que puede resultar inofensivo, no echo cuentas, porque con el tiempo el periodista sabe lidiar con este asunto. 

Lo que sí que me molesta es cómo los políticos y/o colectivos y/o asociaciones nos pretenden utilizar para arrearse unos a otros con denuncias -muchas de ellas vacías- dispuestas para desestabilizar, generar dudas y hacer política de oposición. No hay peor sensación para un comunicador que te saquen los colores cuando te enteras de que te han utilizado de forma vil y cobarde y tengas que aguantar el chaparrón de tus jefes por no parar, pensar, analizar y, sobre todo, contrastar.

 

Lo que sí que me molesta es cómo los políticos y/o colectivos y/o asociaciones nos pretenden utilizar para arrearse unos a otros con denuncias -muchas de ellas vacías- dispuestas para desestabilizar, generar dudas y hacer política de oposición. No hay peor sensación para un comunicador que te saquen los colores cuando te enteras que de te han utilizado de forma vil y cobarde y tengas que aguantar el chaparrón de tus jefes por no parar, pensar, analizar y, sobre todo, contrastar"

 

Me pongo el primero en esa fila a la que casi a diario tengo a alguien al teléfono tratando de hacerte ver que su opinión, su análisis o su denuncia es tan real como que la política le interesa a alguien. También me la intentan colar a mí y alguna vez lo han conseguido, pero aprendes de esa desazón y el fracaso para estar vigilante para que cuando llegan, sepas cómo hay que actuar.

‘Emosido engañado’ otra vez y otra y otra, porque cada vez son más descarados en sus ‘no verdades’, no se tapan para ofrecer el elixir de la eterna honradez en frasquito pequeño y solo hay que abrirlo y olerlo para observar que huele a mierda.

Y mientras tanto, el periodista ahí sigue, haciendo malabares entre el nota que te manda una denuncia “urgentísima” redactada en Times New Roman, el político que te jura por sus muertos que él jamás filtraría nada y el asesor de comunicación que cree que una nota de prensa de ocho folios sobre la inauguración de una rotonda merece portada y Pulitzer. 

 

Todos quieren usar el periódico como garrote, como limpiador de reputación o como trituradora del rival. Y uno acaba leyendo ciertas “exclusivas” con la misma desconfianza con la que mira un kebab a las cuatro de la mañana"

 

Todos quieren usar el periódico como garrote, como limpiador de reputación o como trituradora del rival. Y uno acaba leyendo ciertas “exclusivas” con la misma desconfianza con la que mira un kebab a las cuatro de la mañana. Porque ya no vivimos en la era de la información; vivimos en la era del “a ver si cuela”. Y cuela demasiado. Luego llegan los lloros, los desmentidos, los “yo no dije eso” y los “se ha sacado de contexto”, mientras el periodista, con ojeras y el café peleando por mantenerle vivo, vuelve a murmurar frente a la pantalla: 'emosido engañado'. Otra vez.

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