CARTAGENA. El Fútbol Club Cartagena vuelve a tener bloqueados los derechos federativos, lo cual le impide fichar a nuevos integrantes para su plantilla, incluido el entrenador tras la destitución de Javi Rey, como consecuencia de la denuncia de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) por impagos que se arrastran de la etapa de Francisco Belmonte en la presidencia y, ante esta situación, el director general de la entidad, Víctor Alonso, aseguró este miércoles que "éste es el Cartagena que hemos heredado".
La actualidad del Efesé, que es el undécimo clasificado del grupo 2 de Primera RFEF, viene marcada por las deudas y el ciclo de Alejandro Arribas como presidente y dueño del club no está siendo sencillo. Tras haber presentado ya a los cuatro fichajes realizados en el mercado de invierno -el defensa Eneko Ebro y el lateral y extremo Benito Ramírez comparecieron un día después de que lo hicieran Jean Jules y Yanis Rahmani-, habrá que esperar para anunciar más incorporaciones porque la normativa lo impide.
El Cartagena pagó hace unos días para poder hacer contrataciones pero aún hay pendiente una denuncia más de la AFE y el bloqueo es un hecho. A ello se refirió Alonso en su comparecencia convocada para el segundo turno de presentaciones. "Es el Cartagena que hemos heredado y buscamos soluciones. Tenemos que estar preparados para ello", declaró.
Esta situación impide igualmente poder hacerse con los servicios de un nuevo entrenador tras la destitución, acordada ayer, de Javi Rey. Por el momento es Raúl Guillén, técnico del filial, quien se hace con las riendas pero como interino y así dirigirá al equipo este viernes en el campo del Hércules de Alicante.
Al referirse al adiós del gallego fue claro: "Los motivos son los resultados, que lastran, y la falta de confianza que había y que era recíproca. Es la mejor decisión que podíamos tomar, lo vimos de forma clara y él también y ya veremos si es un acierto o no".
"Raúl es un entrenador interino en el equipo pero ya sabemos cómo funciona esto y buscamos opciones para el banquillo", añadió ya aludiendo a Guillén.
Aunque quedó en un segundo plano, la puesta de largo de Eneko Ebro y Benito Ramírez sirvió para que ambos mostraran su satisfacción por pertenecer a la familia blanquinegra y el ánimo por pelear por el ascenso a Segunda División.
"Estuve toda mi vida en un club como la Unión Deportiva Las Palmas, decidí salir al extranjero y no salió bien. Me salió esta oportunidad y es un proyecto muy bonito en el que esperamos conseguir el objetivo. Hay que quitarse la presión y estar tranquilos y así no tengo dudas de que se logrará", dijo el futbolista canario, de 30 años y cuyo último destino fue el Vanspor FK de Turquía, que abandonó en septiembre tras sólo un mes de competición.
"Es difícil entrar a mitad de año pero vengo a trabajar con humildad y a darlo todo en el día a día por un club que apostó por mí", comentó el central bilbaíno de 22 años y que recala en el Efesé cedido por el Athletic de Bilbao.