MURCIA. Carlos Alcaraz Garfia es un auténtico azote para el tenis argentino y alimenta con sus resultados frente a jugadores de ese país la acentuada rivalidad España-Argentina que se da no sólo en el fútbol sino también en el deporte de la raqueta y el actual número 1 del mundo acumula un 17-1 en esos duelos.
El joven tenista murciano, de 22 años y que el de mayo cumplirá 23, está en los cuartos de final del Masters 1.000 de Montecarlo tras haber eliminado a dos adversarios de esa nacionalidad, primero a Sebastián Báez de forma muy clara (6-1 y 6-3 en 1 hora y 9 minutos) y luego a Tomás Martín Etcheverry con mucha más dificultad (6-1, 4-6 y 6-3 en 2 horas y 23 minutos).
Alcaraz, cuyo contrincante este viernes será el kazajo Alexander Bublik con el pase a semifinales en juego, sólo perdió un partido del circuito ATP de los 18 disputados y fue el primero de ellos. Sucedió en febrero de 2020 cuando se vio superado en la segunda ronda del ATP 500 de Río de Janeiro por Federico Coria con un 4-6, 6-4 y 4-6 en el que fue su segundo partido como profesional.
Desde entonces se impuso en 17 partidos seguidos cayendo cuatro de esas victorias del palmareño ante Báez y otras cuatro con Francisco Cerundolo como adversario.
En dos ocasiones se impuso a Facundo Bagnis y en una a Juan Manuel Cerundolo, Federico Delbonis, Diego Schwartzman, Juan Ignacio Londero, Coria, Camilo Ugo Carabelli y Etcheverry.
Uno de esos triunfos valió un título, el conseguido ante Schwartzman por 6-4 y 6-2 en la final del ATP 500 de Río en 2022.
En torneos de las categorías Challenger e ITF su cómputo contra argentinos es un 6-2 favorable habiendo perdido únicamente ante Francisco Cerundolo en las semifinales del ITF de Palmanova en 2019 (2-6 y 4-6) y contra Marco Trungelliti en los octavos de final del Challenger de Gran Canaria 2 en 2021 (6-7 (5) y 3-6).
Sus víctimas argentinas en ese tipo de torneos fueron el propio Etcheverry, Juan Pablo Ficovich -dos veces-, Bagnis -otras dos- y Andrea Collarini.
Así pues son 13 los tenistas argentinos a los que ya venció con una raqueta en la mano.