DE MOLINOS Y CUCAÑAS / OPINIÓN

Las plazas de abastos, un bien público por definir

9/09/2021 - 

MURCIA. Las plazas de abastos, proyectadas durante la segunda mitad del siglo XIX en la mayoría de los pueblos y ciudades de España, y siempre dependientes, salvo en las últimas décadas y en contadas excepciones, de la Administración local, se han visto amenazadas por la proliferación, desde mediados de los 90, de las grandes superficies comerciales. Si bien es cierto que su papel ha sido cuestionado en los últimos tiempos no lo es menos que la intervención administrativa sobre un amplio abanico de productos para la vida diaria es todavía aún un argumento más que justificado para que desde la Administración local se siga apostando fuerte y decididamente por este bien público que a la vez es un fortísimo instrumento de cara a la proyección exterior del municipio : “Si no vienes a los mercados de abastos, no conoces la ciudad” es una realidad difícil de contradecir.

Recientemente la Concejalía de Comercio del Ayuntamiento de Murcia anunció la intención de revisar la vieja Ordenanza reguladora de estos servicios. Hasta ahora el Ayuntamiento ejercía la intervención administrativa en aspectos relacionados con: calidad de los productos, fidelidad en peso y medida, existencia de abastos de primera necesidad y aseguramiento de la libre competencia. Respecto al aseguramiento de la libre competencia, sería necesario tasar en la nueva ordenanza la limitación de puestos de un mismo artículo por un mismo vendedor (cónyuge e hijos incluidos), debido a la posición de poder que podría generar y lo que supondría de deslealtad competencial, tanto desde el punto de vista de la oferta (concurrentes a la concesión del puesto) como de la demanda (clientes o usuarios), así como asegurar que los dispensarios de un mismo producto no estén cerrados en periodo vacacional en más de un 50%.

Una interesante novedad respecto a la regulación actual podría venir con el estudio de la necesidad de establecer precios máximos en la oferta de los productos, todo ello para propiciar un abastecimiento adecuado en el suministro de los mismos a la mayoría de la población. Dicho precio máximo podría establecerse por una doble vía: establecer una reducción porcentual sobre el precio de los mercados de futuros si estos presentan una evolución alcista y continuada -una horquilla entre el 2% y el 4% sería suficiente, para productos que participen en dichos mercados, en cotizaciones de hasta 6 meses-, o bien y de forma complementaria, para productos no cotizados en futuros, establecer como precio máximo la media de las subastas de los últimos meses -una medida estabilizadora podría ser los últimos 5- del producto en mercados mayoristas incrementada en un corretaje -entre un 3% y un 8%- siempre y cuando el precio al consumidor no supere en una proporción a establecer en la Ordenanza (un 3,5% creemos sería adecuado) al precio medio de los productos en cualquier establecimiento comercial del municipio. 

Para mejorar las condiciones de los placeros respecto al cumplimiento de la regulación de precios el Ayuntamiento contaría con dos instrumentos bastantes poderosos. Me refiero a la reducción de el canon aplicable por la concesión administrativa o bien incrementar el plazo concesional, es decir, a mayor compromiso por el minorista más puntuación para la renovación de la Concesión Administrativa.

Otras derivadas interesantes respecto a la regulación vía Ordenanza del marco competencial de las plazas de abastos del mañana vendría dado por la eficiencia económica en las mismas, abaratando costes para placeros , me refiero al uso de la contratación centralizada así como la necesaria colaboración entre las Plazas y los Servicios Sociales del municipio  y Organizaciones del tercer sector que cooperen en los programas convocados por el ente local y relativos a la asistencia a sectores desprotegidos, que por otro lado incrementarían la demanda en nuestras Plazas.

Manuel Toussaint en su obra Viajes alucinados: Rincones de España (1924) describía así una plaza de abastos “…hay los mejores tomates del mundo, por rojos, grandes y carnudos; ajos amarillentos y cebollas verdecidas o purpúreas, formadas en geométricos manojos; pimientos verdes, pimientos encarnados, judías en vaina, todas confusas como cabellera en desorden”. Aspiramos a eso, a que las plazas del futuro estén bien abastecidas y presten un auténtico servicio público a sus usuarios, vecinas, vecinos y visitantes de esta tierra.


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Twitter: @pagnav_miguel


Miguel Ángel Pagán. 

Economista. 

Miembro del Grupo de Economía y Trabajo de Izquierda Unida en el municipio de Murcia.

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