cerca de 30 toneladas de material aeronáutico

La cartagenera Konyxagui despieza 17 aviones comerciales en busca del aluminio, un metal caro y escaso tras la pandemia

11/10/2021 - 

CARTAGENA. La empresa cartagenera Konyxagui, especializada en servicios industriales y navales, desguace de buques y trabajos en plantas cogeneradoras, centrales térmicas, trabaja estos días a contrarreloj en el aeropuerto de Valencia para desguazar 17 aviones comerciales con los que se ha hecho, tras un contrato cerrado recientemente. Desde finales de la semana pasada seis operarios y otros tantos vehículos desmontan pieza a pieza las casi 30 toneladas de material aeronáutico para, una vez hecho el trabajo más pesado, poder trasladarlo a sus instalaciones en Cartagena y continuar con las labores de desarme.

Josefa Conesa, gerente de la empresa, lleva varias semanas "de auténtica locura", asegura, con los permisos para entrar y salir de un aeropuerto de las dimensiones del de Valencia, que no para su actividad, el sinfín de cursos de formación y las autorizaciones que hay que obtener para poder trabajar para que nada altere el curso del día a día en las instalaciones aeroportuarias. "La inversión humana y de medios materiales es enorme, pero es verdad que tenemos un equipo de trabajadores que hace un enorme esfuerzo que valoramos muchísimo", añade Conesa.

Tras una inversión que ronda los 20.000 euros, Konyxagui tiene ante sí el reto de afinar en cada uno de los elementos de estos diecisiete aviones comerciales, para exprimir al máximo el material y poder 'colocarlo' en el mercado al mejor precio posible.

El aluminio es el metal predominante en las aeronaves, en un momento de gran escasez y con unos precios disparados. Es éste un material perfecto para fabricar los armazones de los coches eléctricos como el Modelo 3 de Tesla, pero también para las carcasas de sus baterías y motores. Para fabricar un coche eléctrico promedio se utilizan aproximadamente 250 kilogramos del mineral. En septiembre de 2020, el precio por tonelada rondaba los 1.700 dólares por tonelada, por lo que en menos de un año su valor casi se ha duplicado. También es un metal imprescindible para el sector de la energía solar, pues se encuentra en gran parte de los componentes de los paneles y en los soportes donde se colocan.

Según Moody’s, los precios del aluminio se mantendrán al alza por lo menos hasta mediados del 2022. Goldman Sachs llega aún más lejos y proyecta que su precio no se estabilizará hasta 2025, cuando su precio rondará los 3.500 dólares por tonelada, según una información publicada el pasado mes de septiembre por el diario económico Cinco Días.

"En estos momentos el aluminio tiene una fácil salida en el mercado", admite Conesa, que ya ha recibido un buen número de llamadas de diferentes empresas interesadas, tanto para hacerse con el aluminio, al igual que para conseguir el resto de los componentes de los aviones, como sus motores. 

De media, desde hace varios años, la demanda de aluminio sube en el entorno de un 5% anual. Es, por tanto, un momento ideal para sacar el mayor rédito posible. En España, el grueso del aluminio transformado que producen las industrias de extrusión se abastece de aluminio primario y secundario. Se calcula que solo el 5% es reciclado de chatarra en sentido estricto.

Universidades o escuelas de pilotos también se han interesado por el desmantelamiento de los aeroplanos para nutrirse de material didáctico con el que formar a sus futuros alumnos. "No tiene que ir todo a la chatarra -aunque sí la gran parte-, hay carencia de motores, de ahí que algunos centros los necesiten para seguir instruyendo a los futuros pilotos", añade la gerente de Konyxagui.

La mercantil cartagenera espera tener terminado el trabajo en Valencia para la próxima semana, aunque seguirá en sus almacenes situados en Cabezo Beaza para aprovechar cada centímetro de los aviones adquiridos.

Konyxagui no es nueva en estas lides, pues recordemos que se ha encargado del desmontaje del submarino Siroco, aún en fase de despiece, pero también tiene en marcha otros precontratos con un desguace de una embarcación en Andalucía, trabajos llevados a cabo en Navantia (maquinaria fuera de uso en las instalaciones de Cartagena). "Entre todos estamos consiguiendo vencer la pandemia a través del buen trabajo y la confianza que depositan las empresas en nosotros".

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