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Wallace sigue vigente

Alfred Russel Wallace. Foto: BBC
14/01/2023 - 

CARTAGENA. El pasado 8 de enero se cumplió el bicentenario del nacimiento del naturalista británico Alfred Russel Wallace. Con tal motivo, Borja Milá, investigador distinguido del CSIC, está preparando un homenaje en su honor. Se celebrará en septiembre en el Museo Nacional de Ciencias Naturales y se prevé la asistencia del profesor George Beccaloni, máxima autoridad mundial en ese tema.

Gracias a la amabilidad de Juan Antonio Megías, en Murcia pudimos presentar en el Casino mi biografía de Wallace, acto en el que participaron el profesor Ruzafa, destacado ecólogo de la universidad murciana, y Rosa Peñalver, la culta socialista que presidió la Asamblea Regional. También Cartagena nos prestó su Casino para la presentación, en la que colaboraron varios miembros de Cartagena Futuro y Quini Agüera, docto químico. No podía faltar Lorca, donde el literato y animador cultural Pedro Felipe Granados hizo la presentación, a la que asistió el alcalde, el socialista Mateos.

Como personal homenaje a Wallace, este año la editorial de la Universidad Sevilla publicará mi biografía de Arabella Buckley, secretaria del geólogo Lyell, escritora de libros de divulgación, corresponsal de Darwin e íntima amiga de Wallace. Feminista moderada, está considerada la primera autora femenina de una teoría de la evolución.

Objeto de estudio de los historiadores, la figura de Wallace también está relacionada con vivos debates de gran actualidad. Sin ánimo de exhaustividad mencionaré telegráficamente algunos de ellos.

"concluyó que no todo lo humano se podía explicar por evolución natural, sino solo nuestra faceta psicosomática"

-Meritocracia. Nacido en seno de una culta familia empobrecida, Wallace tuvo que abandonar prematuramente sus estudios y no ingresó en ninguna universidad. Trabajando como agrimensor, quedó fascinado por la Naturaleza, estudiando en plan autodidacta varias disciplinas, como Botánica, Zoología y Geología. Explorador del Amazonas y el Archipiélago Malayo, donde se ganaba la vida exportando animales y plantas a la metrópoli, llegó a la cima de los naturalistas del siglo XIX por sus aportaciones a la Biogeografía y a la Teoría de la Evolución. Constituye un claro ejemplo de cómo el persistente esfuerzo individual puede conducir al éxito profesional.

-Clasismo. Como contrapartida a lo anterior cabe señalar que la sociedad victoriana celebró en mayor medida los logros de Darwin que los de Wallace. En parte eso se debió a la indiscutible valía de las aportaciones de Darwin, pero también contó que perteneciese a una familia muy adinerada y con excelentes relaciones sociales. Aunque eso parezca dar la razón a los que opinan que los méritos, como los Reyes Magos, son los padres, la verdad es que Darwin y, en mayor medida, Wallace son sendos ejemplos del éxito a través del trabajo y el talento. ¿Cuántos agrimensores destacaron en Biogeografía? ¿Y cuántos jóvenes adinerados idearon la selección natural?

-Integridad. A pesar de sus distintos orígenes sociales y de sus diferencias políticas, Wallace y Darwin se reconocieron recíprocamente sus méritos. Ni Wallace le regateó nunca Darwin la prioridad en la teoría de la selección natural, ni Darwin tiró a la papelera el manuscrito que le había enviado Wallace con esa teoría. Y eso que al promover a Wallace puso en riesgo su propia prioridad. En realidad, ambos forjaron una amistad que no se rompió porque competiesen en el campo profesional, ni porque discrepasen acerca del origen evolutivo de los humanos sapientes.

"Wallace adoptó tempranas posiciones ecologistas al oponerse a la industrialización desbocada"

-Ambientalismo. Las investigaciones sobre la base molecular de los fenómenos vitales gozan de gran prestigio y reciben abundantes subvenciones. Sin embargo, como Wallace mostró con sus investigaciones sobre la distribución geográfica de los animales y las plantas, y como argumentó explícitamente en sus artículos, hay facetas de los seres vivos que solo pueden detectarse investigándolos en la Naturaleza. Una visión de laboratorio de los seres vivos, aun con la ventaja de su extrema precisión y repetibilidad, sería una visión incompleta, señaló. Resulta obvia la importancia de ese enfoque para las actuales polémicas sobre el cambio climático, la extinción de las especies y la contaminación ambiental. De hecho, Wallace adoptó tempranas posiciones ecologistas al oponerse a la industrialización desbocada, que estaba deteriorando el medio ambiente en Inglaterra.

-Feminismo. A diferencia de Darwin, que nunca descartó la herencia de los caracteres adquiridos, Wallace, que adoptó teoría de Weismann del plasma germinal, postuló que las modificaciones corporales no se heredaban. En contra de la idea de que las mujeres no eran aptas para los estudios superiores por haber estado excluidas durante muchos siglos, Wallace argumentó que eso no había alterado su capacidad cognitiva e impulsó una campaña a favor del libre acceso de las mujeres a las universidades. Por otra parte, siempre compartió sus inquietudes naturalistas con su esposa, Annie Mitten, y mantuvo una casta relación de estrecha amistad con Arabella Buckley.

-Socialismo. Consciente por su trabajo de agrimensor de las penurias de los campesinos pobres, Wallace defendió la nacionalización de las tierras. Sin embargo, como desconfiaba de la capacidad del Estado de gestionar eficaz y honestamente los recursos naturales, abogó porque las tierras expropiadas fuesen puestas a disposición de los agricultores en régimen de alquiler. En la polémica entre socialismo y liberalismo, optó por una original combinación que podría tipificarse como socialismo individualista: igualdad de oportunidades, sí; libertades individuales, también.

- Cristianismo. Educado en una familia anglicana, Wallace se pasó de joven al ateísmo por considerar incompatible la existencia de un Dios amoroso con las calamidades que muchas personas inocentes padecían. Este viejo problema de la Teodicea sigue dando quebraderos de cabeza a los teólogos. Además, argumentó que la idea de un castigo eterno a los pecadores también le parecía impropia de una divinidad compasiva. Hoy en día muchos teólogos están reconsiderando las ideas tradicionales sobre el infierno. Impresionado por la labor caritativa de los misioneros católicos, con los que convivió en el archipiélago malayo, Wallace revisó sus objeciones juveniles al cristianismo.  Hoy las virtudes de la caridad y el perdón gozan de una aceptación bastante general, incluso entre los ateos.

-Espiritualismo. Aunque casi todos atribuimos la teoría de la selección natural a Darwin, lo cierto es que Wallace también la ideó por su cuenta. De hecho, la dieron a conocer conjuntamente. Sin embargo, Wallace concluyó que no todo lo humano se podía explicar por evolución natural, sino solo nuestra faceta psicosomática. Postuló que estábamos dotados de un espíritu inmortal y, ante la estupefacción de Darwin, se implicó en actividades espiritistas. Hoy en día el debate sobre la relación entre la conciencia y el cuerpo y sobre la perdurabilidad de la conciencia tras la muerte corporal sigue abierto.

-Resiliencia. Desde que el psiquiatra Rojas Marcos la trajese a colación para explicar las estoicas reacciones de los neoyorquinos a los atentados con aviones contra sus Torres Gemelas, la palabra resiliencia se ha puesto de moda para aludir a la capacidad humana de adaptarse a las circunstancias catastróficas y a las desgracias personales. Desde luego, Wallace fue un destacado ejemplo de resiliencia. No solo sobrevivió a una grave enfermedad pulmonar contraída en su etapa de agrimensor, sino que se sobrepuso al naufragio de su barco en el retorno desde la localidad brasileña de Pará a Inglaterra, con lo que perdió buena parte los ejemplares recolectados en la cuenca del Amazonas. Además, sufrió constantes fiebres tanto al explorar el Amazonas como el Archipiélago Malayo, a pesar de lo cual persistió en sus investigaciones naturalistas. No lo abatieron ni la pobreza, ni la enfermedad. Todo un ejemplo en tiempos de inflación, guerra y coronavirus.

JR Medina Precioso

jrmedinaprecioso@gmail.com

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