Terminado 2025 hace menos de un mes, el último informe publicado por el portal inmobiliario Idealista refleja cómo, si la compra de vivienda está alcanzando precios prohibitivos, el alquiler sigue sus pasos. La razón es muy clara y simple: a falta de nueva vivienda, el aumento de la demanda es mucho más rápido que el de la oferta. La Región de Murcia cerró 2025 sin la creación de oferta de vivienda protegida, lo que afecta al mercado del alquiler, vaso comunicante del de la compraventa de vivienda.
Según el último informe de Idealista, el precio medio de la vivienda en alquiler en la Región en diciembre de 2025 fue de 9,0 €/m2, solo un 2% menos que el máximo histórico (correspondiente al mes de julio de 2025). En Murcia, el precio del alquiler es de 9,5 €/m2, máximo histórico del registro que tiene el portal inmobiliario. Algunas zonas del municipio, como el centro o el norte, registran ya un precio medio de 10 €/m2. En el caso de Cartagena, la ciudad portuaria registra un precio medio de 8,7 €/m2. Todavía por debajo de la ciudad de Murcia. Sin embargo, el casco antiguo, centro de ocio y social de la ciudad, registra ya un precio medio de 9,1 €/m2.
Otros municipios destacados son Molina de Segura, cercano a Murcia, cuesta ya 7,5 €/m2, un 18% más que hace un año. San Javier es otro de los municipios que registran un aumento de precios notable (23%), costando ahora mismo 8,8 €/m2. Los Alcázares y San Pedro, los otros municipios del Mar Menor, también marcan unos precios (8,9 €/m2) cercanos ya a los 9 euros por metro cuadrado.
José Ramón Blázquez no se mostraba sorprendido por la fotografía que dejó el sector inmobiliario en 2025 hace unas semanas. “Es exactamente la que esperábamos”, resume. Una demanda muy alta —ya anticipada por el INE a través de las sucesivas revisiones al alza en la previsión de creación de hogares— que vuelve a quedar insatisfecha porque el mercado no es capaz de generar vivienda nueva al ritmo que exige el crecimiento demográfico. El resultado, explica, es un problema estructural que no solo no se corrige, sino que se agrava año tras año.
En ese contexto, la subida de precios a doble dígito era, a su juicio, inevitable. La escasez de obra nueva y el incremento sostenido de los costes vinculados a la construcción han empujado los precios al alza, sin que haya habido una reacción relevante por parte de las administraciones. Las licencias continúan atascadas, los nuevos desarrollos siguen bloqueados o semibloqueados y las ciudades no están invirtiendo en las infraestructuras necesarias para desbloquear suelo y facilitar el crecimiento urbano.
Blázquez insiste en que, en muchos casos, toda la carga de la inversión recae sobre los propietarios del suelo, algo que no siempre es viable. A ello se suma el endurecimiento de las exigencias por parte de las compañías suministradoras, especialmente en lo relativo al suministro eléctrico, un problema que, advierte, seguirá presente durante varios años si no se aborda de manera estructural. “Los costes siguen siendo altos, los visados avanzan poco a poco, pero con mucho esfuerzo”, apunta.