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TRIBUNA LIBRE

Vuelva usted mañana: ¿aún presente?

Publicado: 31/01/2026 ·06:00
Actualizado: 31/01/2026 · 06:00
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En 1833, Mariano José de Larra escribió un artículo que acabaría convirtiéndose en una de las radiografías más certeras —y duraderas— de la Administración española. "Vuelva usted mañana" no era solo una frase irónica, era la descripción de un sistema donde el tiempo del ciudadano no valía nada y donde la inercia burocrática se imponía al sentido común.

Casi dos siglos después, la pregunta incómoda es inevitable: ¿sigue vigente?

La respuesta corta es sí.

La larga es más matizada, pero no necesariamente más tranquilizadora.

Es verdad que la Administración española ha cambiado. Mucho.

Hoy hay sedes electrónicas, certificados digitales, citas previas y trámites online que habrían parecido ciencia ficción en tiempos de Larra. Nadie serio puede negar los avances.

Pero el "vuelva usted mañana" no ha desaparecido, se ha transformado.

Ahora adopta formas más sofisticadas: "Le falta un documento" (que nadie pidió antes), "Eso lo lleva otro departamento", "El sistema no funciona", "Tiene que pedir otra cita"...

El ciudadano ya no vuelve físicamente mañana, pero sigue perdiendo tiempo, que es exactamente lo mismo.

Conviene decirlo claro: no es solo un problema del funcionario.

La mayoría cumple, muchos se esfuerzan y algunos trabajan en condiciones muy lejos del tópico cómodo del privilegio.

El problema es institucional.

La Administración española —con honrosas excepciones— sigue funcionando con escasa evaluación del desempeño, pocos incentivos ligados a resultados, responsabilidades difusas y una cultura donde el retraso rara vez tiene consecuencias internas.

Cuando nadie paga el coste del tiempo perdido del ciudadano, el sistema aprende que ese tiempo es prescindible.

El "vuelva usted mañana" chirría hoy más que nunca porque choca frontalmente con la vida real: ciudadanos con horarios ajustados, empresas que compiten en mercados globales, autónomos para los que un trámite retrasado puede significar perder ingresos...

Mientras el sector privado ha interiorizado que el tiempo es dinero, la Administración sigue tratándolo como una variable secundaria y eso genera frustración, desconfianza y, finalmente, crítica social hacia lo público en su conjunto.

Uno de los grandes errores recientes ha sido creer que digitalizar equivale a modernizar. No siempre.

Si se traslada un procedimiento mal diseñado a una plataforma digital, el resultado no es eficiencia: es burocracia electrónica. El "vuelva usted mañana" se convierte en un correo automático o en un trámite bloqueado en la pantalla.

La tecnología acelera lo que ya existe. Si el proceso es lento o absurdo, solo lo será más rápido... pero seguirá siendo absurdo.

Larra no describía funcionarios vagos. Describía un sistema donde nadie se siente responsable del resultado final, el ciudadano siempre puede esperar un poco más y la organización interna importa más que el servicio prestado. 

Por eso su texto sigue siendo citado. Porque el diagnóstico sigue reconociéndose.

La cuestión no es si el "vuelva usted mañana" sigue vigente.

La cuestión es por qué seguimos tolerándolo.

Mientras no se mida el servicio desde la perspectiva del ciudadano, mientras no se introduzcan incentivos reales al buen desempeño, mientras el coste del retraso no recaiga en quien lo provoca, Larra seguirá teniendo razón.

Y eso, casi doscientos años después.

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