El apagón del 28 de abril de 2025 en España y Portugal no fue causado por un incidente aislado. El informe de la Red Europea de Operadores de Electricidad (ENTSO‑E), publicado el 20 de marzo, concluye que fue el resultado de varios fallos concatenados.
Ese día, la red estaba en un equilibrio muy frágil: había muchas instalaciones solares conectadas —con poca capacidad para absorber problemas— mientras que gran parte de la generación nuclear e hidráulica, que normalmente estabiliza el sistema, estaba parada. En ese contexto, una incidencia menor, como una maniobra errónea o un rayo, bastó para provocar el colapso.
El resultado fue inmediato: parte de la generación solar se desconectó automáticamente, agravando el desequilibrio que las centrales de respaldo no pudieron compensar. Millones de hogares y empresas se quedaron a oscuras.
Los expertos destacan que no fue tanto la perturbación inicial lo que provocó el apagón, sino la incapacidad de la red para absorberla. El informe identifica tres problemas clave: control deficiente de los parámetros de la red por parte del operador (Red Eléctrica), la ausencia de normas que obliguen a las energías renovables a contribuir a la estabilidad (Gobierno y CNMC) y decisiones empresariales que priorizan proteger equipos antes que la seguridad del sistema (Compañías Eléctricas).
El documento es tajante: en una España llena de paneles solares y aerogeneradores, dependemos cada vez más de energías variables como la radiación solar o el viento. Esto exige centrales renovables más avanzadas capaces de aportar estabilidad y, una red eléctrica inteligente que reaccione automáticamente ante los caprichosos cambios de las condiciones climáticas.
Adamuz revela grietas en la alta velocidad
El accidente del 18 de enero en la línea de alta velocidad cerca de Adamuz (Córdoba), que costó la vida a 46 personas tras la colisión entre un tren de Iryo y un Alvia, puso de relieve los fallos en una red diseñada para otra época.
El tramo, inaugurado en 1992, soporta hoy más tráfico y más diverso del previsto. Lo que inicialmente parecía una fatalidad desveló posteriormente varios factores determinantes: daños previos en la vía y posibles fallos en las soldaduras que no se detectaron durante las revisiones periódicas.
Antes del choque, la vía se consideraba “apta”, pese a incidentes menores. Tras el accidente, la administración reaccionó con especial premura en diversos puntos de la red: se realizaron reparaciones, se redujo la velocidad en algunos tramos y se intensificaron las inspecciones. Todo indica que las primeras señales de riesgo debieron haber impulsado medidas preventivas.
El problema de fondo es que el crecimiento de la alta velocidad no ha ido acompañado de un mantenimiento proporcional. Sindicatos y maquinistas advertían que en algunos tramos no se debería superar los 250 km/h; los datos sustentaban su preocupación: entre 2015 y 2024, las incidencias en la vía aumentaron de 440 a 716, y los accidentes de 42 a 57.
Se calcula que serían necesarios unos 3.600 millones de euros para modernizar toda la red ferroviaria, ya que la inversión anual por kilómetro apenas alcanza la mitad de la media europea. España ha priorizado la ampliación de la red, pero ha descuidado su mantenimiento, y eso termina pasando factura.
Mientras en España el mantenimiento suele ser reactivo, países como Francia, Alemania o Japón trabajan de forma distinta: planifican a largo plazo y usan tecnologías predictivas para detectar problemas incipientes antes de que ocurra el fallo catastrófico.
Seguir ampliando la red sin cuidar la existente erosiona la confianza de los viajeros, que no se basa solo en llegar a tiempo o viajar cómodo: se construye, hoy en día, al sentirse seguro cuando se suben a un tren.
Red viaria española en riesgo creciente
España cuenta con una de las redes de carreteras más extensas de Europa, pero su estado preocupa. Más de la mitad presenta daños graves —baches, grietas y señalización deficiente— que afectan directamente a la seguridad. El déficit de inversión es evidente: durante años se ha gastado hasta un 50% menos por kilómetro que en otros países europeos, provocando un deterioro progresivo.
Las consecuencias son claras: entre 1.000 y 1.500 accidentes al año están relacionados con el mal estado de las carreteras. La Asociación Española de Carreteras calcula que harían falta unos 13.400 millones de euros para recuperar la red.
Además del dinero, falla la gestión. Mientras Francia o Alemania aplican exitosos modelos de mantenimiento centralizado, con planes plurianuales y estrategias de prevención, en España el mantenimiento está disperso entre distintas administraciones y suele ser reactivo.
Presas envejecidas amenazan nuestra seguridad
España cuenta con más de 2.450 presas, de las cuales 919 están catalogadas como de “alto riesgo”, es decir, su rotura podría provocar víctimas y daños graves. Varias decenas presentan deficiencias importantes y más de un centenar necesitan intervención urgente.
La media de edad ronda los 50 años y muchas instalaciones superan el siglo de antigüedad, por lo que, además de los achaques derivados del envejecimiento, no cumplen los estándares modernos de seguridad y mantenimiento. Entre los problemas más graves se encuentran las deficiencias estructurales, los desagües en mal estado, los sistemas de vigilancia obsoletos y la ausencia de planes de emergencia eficaces.
Las causas son numerosas: décadas de inversión insuficiente, falta de técnicos especializados, mantenimiento limitado y con reducido uso de modernas tecnologías de detección de fallos, inspecciones independientes poco frecuentes, gestión repartida entre varias administraciones y muchos directivos sin perfil técnico.
Según la Dirección de Aguas del MITECO, adecuar la seguridad de las presas estatales en la próxima década requeriría unos 4.500 millones de euros (3.000 para mejorar desagües y 1.200 para sistemas de vigilancia). Además, los expertos coinciden en que mantener un nivel adecuado de seguridad exigiría entre 300 y 700 millones anuales, frente a las pocas decenas de millones actuales, claramente insuficientes para modernizar infraestructuras y sistemas de vigilancia.
El riesgo inmediato puede no ser generalizado, pero sí lo es el desgaste progresivo que exige inversión urgente y una gestión más preventiva para garantizar la seguridad a medio y largo plazo.
Descuidar las infraestructuras cuesta mucho más
España tiene motivos para presumir: una red de presas envidiable, miles de kilómetros de alta velocidad y autopistas, y una creciente potencia de energías renovables. Pero ha olvidado algo fundamental: nada de lo que se construye es eterno. La Comisión Europea ya alertó de que mantenemos infraestructuras de alto nivel como si no necesitaran cuidados. El problema no es solo presupuesto, sino cultural: la conservación no se inaugura ni da titulares.
El error está en esperar a que algo se rompa para arreglarlo. Las infraestructuras no fallan de golpe; se desgastan progresivamente. Si detectamos una pequeña grieta hoy, la solución es sencilla y barata. Si esperamos a que esa grieta se convierta en socavón, la situación se volverá peligrosa y su reparación costosa. Mantener es, en esencia, comprar tranquilidad.
Países como Alemania, Francia o Países Bajos ya lo saben: el mantenimiento no es un gasto, sino un seguro para la economía. Sus sistemas de inspección y conservación no dependen del gobierno de turno; forman parte de un engranaje continuo, porque saben que ahorrar en cuidados es gastar el doble en emergencias.
Si España no cambia su mentalidad y no aprende de sus errores, el deterioro de nuestras infraestructuras será imparable. No se trata de una cuestión menor: lo que no se atiende a tiempo termina costando mucho más… y no solo en términos económicos.
Principales fuentes consultadas
Informe de ENTSO‑E publicado el 20 de marzo de 2026
Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF)
“A Survey of AI‑Enabled Predictive Maintenance for Railway Infrastructure” - Revista Sensors
“Cinco informes independientes alertaron de la falta de mantenimiento en la red de ADIF” - TheObjetive
Asociación Española de la Carretera (AEC)
Asociación de Ingenieros de Caminos
Entorno técnico vinculado a la conservación viaria
Dirección General de Tráfico (DGT)
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO)
“Un tercio de las presas del Estado necesitan refuerzos estructurales” – El País
Análisis de la seguridad de las presas y su estado de conservación – Spanien Press
Informe SEOPAN sobre inversión en infraestructuras
Asociación de Conservación y Explotación de Infraestructuras (ACEX)