Opinión

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El eurocristiano tibio

Cuatro partidos en busca de un líder

"Los cuatro se preguntaban, y también la gente, quién lideraría esa coalición; no era una cuestión trivial: vivimos tiempos en los que los liderazgos importan"

Publicado: 01/03/2026 ·06:00
Actualizado: 01/03/2026 · 06:00
  • Rita Maestre (Más Madrid), la ministra Mónica García, Antonio Maillo (IU), Lara Hernández (Sumar) y el ministro Urtasun.
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Reunidos el sábado 21 de febrero en el salón del Círculo de Bellas Artes, cuatro partidos plurinacionales de extrema izquierda declararon que iban a formar una coalición electoral. Puesto que adoptaron el lema “Un paso al frente”, la pregunta era si lo darían al borde de un abismo. Se trataba de Más Madrid, Comunes de Cataluña, Izquierda Unida y Movimiento Sumar. Creían posible que se les uniesen Compromiso y Junta Aragonesista. Sabían que no se les unirían el Bloque Nacionalista Gallego, Izquierda Republicana de Cataluña, Reunirse (Bildu), ni Adelante Andalucía. Y dudaban de la posición de Podemos, que quizás fuese en solitario porque se declaraba incompatible con Movimiento Sumar e insumiso al PSOE.  

En resumen, eran los mismos que ya se coaligaron en las pasadas elecciones, salvo que Podemos se había escindido desde entonces. Era lo que Gabriel Rufián había llamado una reedición, calificándola de poco ambiciosa. Con todo, era lo mejor que podía ofrecer la extrema izquierda. Según Maíllo, el líder de Izquierda Unida, “centrarse en el liderazgo es fracasar”. No obstante, los cuatro se preguntaban, y también la gente, quién lideraría esa coalición. No era una cuestión trivial: vivimos tiempos en los que los liderazgos importan. Así lo demuestran los ejemplos. de Trump, Putin, Puigdemont, Sánchez, Abascal o Ayuso. En realidad, quizás siempre importaron: recordemos a Suárez, González y Carrillo. Así que no les quedó otra que ir repasando sus posibles candidatos. Les ayudaré una mijita.

¿Yolanda? Aquel día 21 debía de estar en una fase alucinatoria, pues declaró que volverían a ganar. En realidad, la extrema izquierda nunca ha ganado unas elecciones regionales, ni nacionales. Ahora están en el Gobierno solo porque el Partido Nacionalista Vasco y Juntos por Cataluña apoyaron a Sánchez. Siguió el acto desde el hotel más caro de Coruña y dijo que prefería seguir de vicepresidenta. Quizás porque la directiva de Izquierda Unida la acusaba de haber originado el cisma con Podemos, el día 25 anunció que renunciaba a presentar su candidatura. Se producía una paradoja: sus coaligados la elogiaban como la mejor ministra de Trabajo de la democracia, pero no querían que siguiese. ¿No era raro? Explicación: a partir de su renuncia toda la presión recaería sobre Podemos. O se les unía o podrían acusarlo de romper unilateralmente la unidad. En suma, puestos a elegir entre Yolanda y Podemos, los suyos se quedaban con Podemos.

 

Las izquierdas españolas han llegado al grado de admirar a un tipo que impulsó la declaración de independencia de 2017"

 

¿Rufián? Las izquierdas españolas han llegado al grado de admirar a un tipo que impulsó la declaración de independencia de 2017. Al parecer, el que dijo que Roma no pagaba traidores no era ningún izquierdista español. No obstante, en opinión de la minoritaria facción sensata, sería absurdo que un separatista presidiese la coalición plurinacional. Además, ya había logrado lo que quería: Junqueras había renunciado a sustituirlo y había declarado que repetiría en el Congreso si quería. Y querría, pues todavía no habían pasado los dieciocho años que dijo que estaría en el Congreso (¿o eran dieciocho meses?).

¿Delgado? En su contra jugaba que, en un rapto de lucidez, dijo que la izquierda tenía que hablar de la inseguridad en los barrios y atraer a los ciudadanos rurales que les gustase la caza. Lo acusaban de haberse puesto “las gafas de la ultraderecha”. También tenía en su contra que realizó trabajos remunerados en su pasado, lo que le confirió una visión demasiado realista de las relaciones laborales y los asuntos fiscales. Y, para colmo, también alucinaba: dijo que la derecha les había robado la bandera de la libertad (nota: la extrema izquierda siempre antepuso la igualdad a la libertad). 

¿Lara Hernández? Llevaba la dirección de Movimiento Sumar, por lo que tenía la ventaja de que no representaba a casi nadie y, por tanto, no despertaba recelos de exceso de poder. El día 21 habló bien, pero intervino la primera, un puesto usualmente reservado a los teloneros. Y dijo que la candidata debería ser Yolanda. Sea por falta de información o por exceso de hipocresía, descartada.

¿Urtasun? Empleó un tono frío, como si no quisiese destacar. En contra de Rufián, dijo que no bastaba con un proyecto electoral, sino que era necesario un proyecto ganador. Añadió que era preciso solventar el problema de la vivienda y llevar los temas al Congreso sin vetos previos en el gobierno. A diferencia de sus aliados socialistas, no le tenía miedo a perder las votaciones. Y era varón. Obviado por temerario.  

 

Como era mujer, médica, madre y ministra y se llamaba Mónica, sería la candidata de las cinco emes"

 

¿Maíllo? Habló del diálogo intergeneracional y de gestionar la realidad. Gritó que los fascistas no ganarían. Fue el más aplaudido y el que hizo la intervención más jugosa. Sin embargo, había sido nominado candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía. Parafraseando a Sabina, declaró que, para la izquierda, se había acabado el tiempo de la melancolía y empezaba el de la alegría. ¿Cómo pudo decir eso si llevaban años en el Gobierno español? ¿Es que a los votantes de extrema izquierda les deprime que gobiernen los suyos? Aunque Vox renunció a gobernar con el PP en las regiones, se suponía que estos eran justo lo opuesto.

¿Mónica? Intervino la última y los asistentes corearon su nombre antes de que empezase a hablar, sendos síntomas de que acaso era la candidata oculta. Como premio por haber logrado que el sindicato médico hubiese declarado una huelga, la llamaron valiente. Como era mujer, médica, madre y ministra y se llamaba Mónica, sería la candidata de las cinco emes.

¿Alguna otra pista? Declaró que era madrileña, pero que no por eso se desentendía de los demás territorios, una fórmula propia de una candidata plurinacional. También dijo que no quería ser la izquierda a la izquierda del PSOE, sino la Izquierda, otra fórmula ambiciosa. Finalmente, declaró que se sentía heredera de los del no pasarán. Por un lado, un reconocimiento de que no se movía en el marco de la Constitución del 78, sino en el de la Guerra Civil del 36. Parecía una nueva Pasionaria, la comunista que popularizó esa consigna. No obstante, la inventó el general francés Robert Nivelle durante la batalla de Verdún en la primera guerra mundial. Con una diferencia: aquella vez los alemanes no pasaron, pero en la guerra civil española los franquistas pasaron a Madrid. En boca de Mónica, ¿era esa fórmula un error o un signo de fanatismo? Después de todo, Nivelle, un protestante que no se veía dificultado por las consideraciones compasivas que obstaculizaban a sus colegas católicos, ganaba las batallas sin reparar en cuántas bajas sus tácticas producían. Podía ser la candidata ideal, pero la propia Mónica declaró que prefería seguir de ministra y, en todo caso, enfrentarse a Ayuso.

¿Bustinduy? A su favor jugaba que Rufián habló bien de él. Es hijo de Ángeles Amador, una socialista que fue ministra de Sanidad. Tenía una excelente formación académica. Había pasado por Podemos, pero se alineó con Errejón y, tras el lio, abandonó la política. Como no tiene ningún poder orgánico, todos los apoyan. Sin embargo, dijo que no quería. Y lo mismo decía la verdad.

En resumen: los posibles líderes de extrema izquierda prefieren ser ministros a liderar su coalición, un síntoma de que no prevén buenos resultados. O quizás sea espíritu de servicio: como es sabido, nadie se sacrifica tanto por sus conciudadanos como un ministro.

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