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Como ayer

La antigua Archicofradía de la Santísima Trinidad de Murcia

"El próximo domingo se celebra Pentecostés y el siguiente la Santísima Trinidad"

Publicado: 21/05/2026 · 06:01
Actualizado: 21/05/2026 · 06:01
  • Maqueta del paso de la Santísima Trinidad, obra de Juan y Sebastián Martinez Cava en 2017.
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El lector curioso y andariego puede llegarse hasta San Juan Bautista (aunque no por el arco, todavía cerrado por las obras del hotel que sobre él se alza) y recorrer las capillas del lado izquierdo, camino del presbiterio, donde encontrará, entre otras, las dedicadas a la Coronación de la Virgen y a la Santísima Trinidad, presididas por grupos escultóricos de similar composición: el primero, debido al imaginero Pedro Franco (1866), natural de La Ñora, y el segundo de Francisco Sánchez Tapia (1859), mantenedor del hacer salzillesco en el siglo XIX tras la marcha de Santiago Baglietto a Sevilla.

Hace al caso este paseo hasta el barrio sanjuanero porque el próximo domingo se celebra Pentecostés y el siguiente la Santísima Trinidad, que recibió culto de una Archicofradía de igual advocación. No obstante, su origen habrá que buscarlo, no en San Juan, sino en el desaparecido convento de los trinitarios que existió en el solar que ocupan hoy el Museo de Bellas Artes y el colegio ‘Andrés Baquero’, justo frente a la calle que aún conserva el evocador nombre de Trinidad.

Con todo, se reactivó una vez que el convento trinitario desapareció y la mayor parte de sus imágenes y/o devociones pasaron a otros templos próximos, como las parroquias de Santa Eulalia y San Juan Bautista. De hecho, se conserva la edición de un triduo del año 1852, en cuya portada se nombra la corporación piadosa como Apóstolica y Real Archicofradía, erigida en San Juan Bautista y elevada a tal clase (la de archicofradía) por Su Santidad Pío IX (el que dio nombre a los piononos) en mayo de 1851.

Lo de haber nombrado los dos grupos escultóricos al principio, y no sólo el Titular de la Archicofradía, no es sólo por su similitud, cambiando la figura del Espíritu Santo en forma de paloma por la de María, y por ser coetáneas, sino porque la corporación devocional dio culto a ambos, como queda acreditado, por ejemplo, con la novena celebrada en agosto de 1887, que concluiría el día 15, festividad de la Asunción

La Archicofradía celebraba sus cultos principales en la festividad de la Santísima Trinidad, como queda dicho, pero el triduo en honor de su Titular tenía lugar a lo largo de tres domingos consecutivos, para concluir con la fiesta, y así siguió siendo tras la Guerra Civil. Así, en 1954, la misa de comunión general se celebraba a las ocho de la mañana y la solemne función religiosa a las diez y media. Por la tarde, el último ejercicio del triduo, con predicación a cargo de un canónigo, concluyendo los actos con una Minerva (procesión eucarística) por el interior del templo y bendición final con el Santísimo. En líneas generales, el mismo esquema que se seguía un siglo antes. 

 

La Iglesia de San Juan Bautista fue utilizada como cárcel durante los días de la Guerra Civil, pero lo cierto es que las imágenes que en ella recibieron culto no fueron destruidas"

 

No obstante, en ocasiones la fiesta estuvo adornada de algún otro acto, más allá de lo estrictamente litúrgico, como la música del maestro Mirete en 1891, una de las más acreditadas agrupaciones de la segunda mitad del siglo XIX, en la que solo tres años antes se había producido la sustitución en la dirección de su creador, Ángel, por la de su hijo, José, con motivo del fallecimiento del primero. Actuaron la víspera de la fiesta a las puertas de San Juan, después de haber realizado un pasacalles por el barrio, y en la ceremonia de cierre en el templo.

Es conocido que la Iglesia de San Juan Bautista fue utilizada como cárcel durante los días de la Guerra Civil, pero lo cierto es que las imágenes que en ella recibieron culto no fueron destruidas, y entre ellas las vinculadas a la Archicofradía de la Santísima Trinidad, por eso las prácticas piadosas pudieron reanudarse de inmediato, en el mes de mayo de 1939. 

La Archicofradía aún celebraba sus cultos anuales en los primeros años 80 del pasado siglo, y mantenía sus tres domingos de triduo, si bien la misa y el ejercicio correspondiente al tercer día de cultos se unían en la tarde a raíz de la implantación de las eucaristías vespertinas, y el cierre solemne seguía siendo la Minerva por el interior del espacio templo sanjuanero.

Alguna vez pensé, pero la cosa no pasó del pensamiento, que la Cofradía del Santísimo Cristo Yacente podría sacar un tercer paso procesional el Sábado Santo con el pequeño grupo escultórico realizado por Sánchez Tapia. Y la idea vino en gran medida del conocimiento de un curioso paso simbólico o alegórico de la Semana Santa de Sevilla que tuve la suerte de contemplar personalmente en su estación penitencial del Sábado Santo de 1986.

En él se anuncia la decisión tomada por Dios de que la Persona del Hijo bajase a la Tierra para padecer y morir en la cruz, redimiendo a la humanidad del pecado. Se representa, en la trasera del paso, sobre una nube, las tres Personas que forman la Santísima Trinidad, y la escena es contemplada por los Padres de la Iglesia, y junto a ellos se representa al Arcángel San Miguel matando al demonio, la Iglesia dormida, que despertará a raíz de la Resurrección de Cristo y la Fe. En un momento de transición entre la muerte del Redentor y su triunfo, como es el Sábado Santo, tendría un encaje perfecto.

Pero también lo puede tener, como paso alegórico que es y por el mensaje que encierra, en cualquier otra procesión, y así lo pensaron dos emprendedores nazarenos murcianos que en el año 2017 presentaron su proyecto de paso de la Santísima Trinidad para la procesión de Cristo Resucitado de Murcia. Se dio a conocer en la Iglesia de Santa Eulalia la maqueta realizada por los hermanos Juan y Sebastián Martínez Cava, y se anunció la previsión de que el estreno tuviera lugar en la Semana Santa de 2019.

Luego, los planes se torcieron y los escultores, que iban a debutar en la Semana Santa murciana con aquel paso singular, debieron esperar a 2025 para hacerlo con su aplaudido Cristo de las Almas para la Cofradía de la Esperanza, radicada en la Iglesia de San Pedro.

De modo que la Santísima Trinidad, sea la que contó con su propia Archicofradía, la que imaginaron los promotores y abocetaron los Martínez Cava, o la que pase por la cabeza de cualquier pensante con iniciativa, tendrá que esperar.  

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