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El eurocristiano tibio

La alternancia de los rectores de Murcia

"Los tres rectores partidarios de la colaboración con el Gobierno regional han ido alternándose con los dos partidarios de la confrontación... y ninguno de esos dos rectores peleones se salió con la suya"

Publicado: 10/05/2026 · 06:00
Actualizado: 10/05/2026 · 06:00
  • José Luján y Samuel Baixauli.
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Decía en el Tibio anterior que ninguno de los rectores de la universidad de Murcia que había conocido desde que me eligieron rector de la de Sevilla, un período que cubría los cinco últimos rectores murcianos, había sido vicerrector en el equipo saliente. En consecuencia, deduje que los universitarios murcianos exhibían una cierta tendencia a la alternancia. Ahora añado que los rectores partidarios de la colaboración con el Gobierno regional (tres) han ido alternándose con los partidarios de la confrontación (dos). Y también añado que ninguno de esos dos rectores peleones se salió con la suya. Eso no quiere decir que no realizasen notables aportaciones a su universidad, sino que no lograron alcanzar los objetivos concretos de las respectivas confrontaciones.

Así, Juan Monreal, que había ocupado distintos puestos políticos por designación del Gobierno socialista, fue rector de 1994 a 1998. En mi calidad de primer presidente de la CRUE, nos mostramos de acuerdo en que lo mejor que podríamos hacer era tratar de entendernos con el gobierno que nos tocase en suerte, fuese socialista o popular. Fue durante su etapa cuando la Región de Murcia recibió las competencias universitarias y también cuando se produjo la victoria de Ramón Luis Valcárcel, a partir de la cual siempre la ha gobernado el PP.

Pues bien, en un acto público, en presencia de Gustavo Suárez Pertierra, ministro socialista de universidades, Monreal propuso que se crease una universidad en Cartagena, donde hasta entonces la universidad de Murcia venía impartiendo varios títulos técnicos. Mostrando buena voluntad, Monreal negoció con el nuevo Gobierno regional del PP la recepción de las competencias, así como la posible creación de la universidad cartagenera. Quizás eso facilitó que perdiese las elecciones ante José Ballesta, quien se opuso firmemente desde un principio a la segregación de los estudios cartageneros. El pulso al respecto con la consejera Cristina Gutiérrez-Cortines alcanzó cotas explosivas. No obstante, la Asamblea Regional aprobó la ley de creación de la UPCT e incluso más adelante impuso el criterio de su complementariedad con la UM. Esa derrota no impidió que Ballesta fue reelegido rector, entrase en el Gobierno murciano y fuese elegido alcalde de Murcia. Pero, a pesar de su extrema oposición, hubo UPCT.

A continuación, fue elegido rector Cobacho, que optó por una línea de colaboración con el Gobierno, creando los enclaves de San Javier y Lorca. Además, colaboró tanto con la UCPT que esa universidad le concedió un doctorado honorifico. Tras el segundo mandato de Cobacho llegó Orihuela, que se enfrentó abiertamente al gobierno regional para reclamarle un incremento de la financiación. Estuvo a punto de someter a una moción de censura al presidente del Consejo Social por no haber votado lo mismo que él en un Consejo Interuniversitario, pero renunció a tal iniciativa cuando le recordamos que el Claustro solo podía acometer mociones de censura contra cargos que ese mismo órgano hubiese nombrado, lo que no era el caso. Ese rector logró varios convenios importantes de colaboración internacional y potenció la investigación, pero perdió su pugna financiera con el gobierno.

Por fin llegó José Luján, otro gran negociador. Y resulta que él sí logró acordar con el consejero un modelo de financiación plurianual universitaria. Una vez reelegido y cumplido su segundo mandato, va a pasar a ejercer las funciones de secretario general de la CROEM, una prueba de su alto prestigio profesional (ya actuó, con gran éxito, como asesor del Puerto de Cartagena).

Cabe preguntarse si las especialidades académicas de los rectores influyen en que elijan colaborar o confrontar. Nótese que Ballesta era médico y Orihuela era matemático, lo que pudo predisponerlos a pensar, al modo de Aristóteles, que la verdad es única, universal e inmutable. En cambio, Monreal, sociólogo, y tanto Cobacho como Luján eran juristas, lo que pudo inclinar a los tres a pensar, al modo de Protágoras, que la verdad depende de la perspectiva y los intereses del observador.

 

Baixauli tiene fama de buen negociador, pero solo él sabe si ese será su modo de gobernar"

 

Ahora le ha llegado el turno a Samuel Baixauli, que también ha cumplido la regla de la alternancia: no fue vicerrector de Luján. Se trata de un economista, especialidad a medio camino entre los sociólogos, los matemáticos y los juristas. Por tanto, es difícil predecir por cuál de las dos vías se decantará o si optará por combinarlas. Tiene fama de buen negociador, pero solo él sabe si ese será su modo de gobernar. Según la regla de la alternancia, le tocaría confrontar, pero acaso decida romper esa tradición y se centre en lograr recursos para su universidad por la vía de los acuerdos. Se trataría de un buen avance hacia el modelo de universidad inteligente que nos ha prometido. De momento, ha declarado que la financiación plurianual pactada por Luján es un acuerdo de mínimos, abriendo así un debate sobre la financiación de las universidades públicas.

Tres datos son ciertos: a) la Región de Murcia está infrafinanciada (no solo en relación con Vasconia, una parasitaria región privilegiada, sino también en relación al conjunto de las regiones españolas); b) si medimos la financiación por la cantidad de euros por alumno, la Región de Murcia se sitúa en la zona baja de España; c) si la medimos por la proporción del PIB regional dedicado a las universidades, se sitúa en la zona alta.

En resumen, aunque nuestra región está infrafinanciada, realiza un esfuerzo superior a la media en subvencionar a sus universidades. Conclusión: la manera más obvia de mejorar la financiación de la universidad de Murcia es mejorar la financiación de la Región de Murcia o, complementariamente, buscar otras fuentes de recursos aparte del erario murciano. En cualquier caso, le deseamos lo mejor al frente de su institución, para lo cual no le faltarán apoyos ni dentro, ni fuera de la universidad (sí, ya lo sé: alguna vez comentaré el modelo cubano de universidades).

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