Opinión

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Análisis médico

Hantavirus: impacto clínico actual

"La enfermedad, que es más frecuente en entornos rurales, también se encuentra en ciudades y en algún brote surgido en laboratorios del mundo que trabajan con roedores"

Publicado: 10/05/2026 · 06:00
Actualizado: 10/05/2026 · 06:00
  • El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, y la secretaria general de Emergencias, Virginia Barcones.
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Hantavirus es una de las 10 familias que integran el grupo de virus Bunyaviridae, todos RNA y que constituye un grupo amplísimo con más de 300 especies, de gran complejidad por su dificultad de clasificarlos taxonómicamente. Se pueden dividir, de acuerdo a su mecanismo de transmisión al ser humano, en dos categorías:

1.- Robovirus (Hantavirus).

A través de inhalación de aerosoles de los excrementos naturales de determinadas especies de roedores silvestres (heces, orina, saliva) y que cada tipo de virus está estrechamente relacionado con su reservorio especifico. En Washington, en un estudio en 1.100 ratones silvestres, el 14% tenían test de Hantavirus positivo, a diferencia de los ratones y ratas domésticas que no lo tienen. La presencia del virus en los productos excretados desecados de estos roedores puede mantenerse entre 4-15 días, según las áreas y tipos.

La transmisión y contagio entre personas solo se ha encontrado en algún caso aislado del Virus Andes, especialmente con estrecho contacto con el enfermo portador y convivencia larga (marido/mujer), así como cuando el paciente presenta una alta carga viral, denominándose “supercontagiadores” y tiene una gran relación social y extenso contacto con muchas personas.

Por eso se precisan estudios más amplios y guardar las estrictas medidas universales de prevención (Aislamiento, guantes, mascarillas FP-2, gafas protectoras, batas adecuadas y lavado de manos muy frecuente con agua y jabón).  El mecanismo de transmisión y contagio está posiblemente relacionado con las gotas de saliva o aerosoles que se producen (NEJM, Dic 2020).

2. - Resto de familias (Arbovirus).

Se transmiten por artrópodos (mosquitos, garrapatas y moscas de arena, que mosquitos de muy pequeño tamaño) que atraviesan la dermis, chupan sangre y favorecen el desarrollo de la enfermedad en humanos.

Hantavirus, con 22 virus reconocidos como especies dentro de su género, tiene su reservorio fundamental en roedores, identificados como sus hospedadores naturales y que pertenecen a la familia Muridae, con tres subfamilias: Murinae(ratas y ratones del Viejo Mundo), Arvicolinae (topillos) y Sigmodontinae (ratas y raores del Nuevo Mundo).

Este grupo de virus tiene una distribución universal, pero el cuadro clínico está estrechamente relacionado con el roedor que le sirve de reservorio. Se valora que cerca de 150.000 casos son diagnosticados cada año en el mundo de infección por Hantavirus.

Se reconocen tres focos endémicos:

1.- Sudeste Asiático, donde circulan los virus Hantaan y Seoul que causan fiebre hemorrágica con afectación renal.

2.- Sureste, centro y norte de Europa, con el virus que está más extendido, Puumala, que causa la forma más leve de nefropatia y el virus Dobrava, que causa las formas más graves de la renal y que asienta especialmente en el área de los Balcanes.

3.- Toda América (desde el Norte hasta el fondo del cono Sur) y que produce una grave enfermedad conocida como síndrome cardiopulmonar, identificándose en los últimos años, hasta diez especies responsables de la misma, entre ellas el Virus de los Andes, que se ha detectado en el brote del crucero actual.

  • Imagen del MV Hondius- Elton Monteiro / Xinhua News / Europa Press / Cont

La enfermedad, más frecuente en entornos rurales, también se encuentra en ciudades y en algún brote surgido en laboratorios del mundo que trabajan con roedores. Ante esta asociación entre virus y roedores, la enfermedad puede tener una estacionalidad.

Factores de riesgo

Se consideran factores de riesgo las labores de limpieza de corrales, establos, casas y locales cerrados durante algún tiempo, así como labores agrícolas como arar a mano o cortar leña. De igual forma, en la actualidad tendríamos que considerar como probables factores de riesgo diversas actividades de esparcimiento, como la caza, el senderismo, acampadas al aire libre y visitas a pastizales, que son ecosistemas o terrenos cubiertos en su mayor parte por hierbas, pastos, matorrales, gramíneas, con poca presencia de árboles o arbustos, así como tener como mascotas a ratones silvestres (EIMC, 2005).

Los viajes en espacios cerrados, circulación internacional, ambientes compartidos y convivencia prolongada pueden favorecer la difusión de los procesos infecciosos virales, especialmente los virus respiratorios (Gripe, covid, Virus Sincitial) y gastrointestinales (Noorovirus), como se han descrito en la literatura de otros brotes, especialmente en los cruceros marítimos.

Patogénesis

En cuanto a su patogénesis, aunque no está todo claro, tiene fundamentalmente una base inmunopatológica. El Hantavirus entra en las células mediante integrinas B, que están localizadas en el endotelio vascular de todo el organismo, causando un gran aumento de la permeabilidad capilar, que se traduce en una mayor tendencia a las hemorragias y edema pulmonar y retroperitoneal, explicando su dolor abdominal y situación de insuficiencia cardiorrespiratoria, así como disminución de diuresis diaria.

Por otra parte parece existir evidencias de una mayor susceptibilidad genética de los pacientes con antígeno de histocompatibilidad HLA-B8 y DR3 positivos para una mayor gravedad infecciosa que los que tiene HLA-B27 ( Dolin R. in Mandel Ninth Edition, 2020).

La enfermedad por Hantavirus de los Andes tiene un periodo de incubación, de acuerdo a la OMS, entre 1-3 semanas, oscilando entre 3 y 45 días. Hay una fase prodrómica semejante a una gripe, fiebre, cefaleas, dolor muscular, en estos casos, de predominio en espalda y hombro, que pueden asociarse con náuseas, vómitos y diarrea. Pocos días después y casi de forma brusca el paciente siente dificultad respiratoria, tos y en pocas horas desarrolla edema pulmonar, con descenso de la saturación de oxigeno, hipotensión, oliguria y shock cardiogénico en los casos de alta gravedad.

Es decir, se produce lo conocido como síndrome pulmonar por Hantavirus. Desde el punto de vista analítico, es característico la hemoconcentración, leucocitosis importante con presencia de células atípicas y descenso importante de plaquetas con alargamiento del tiempo de tromboplastina (mayor tendencia a hemorragias), elevación de creatinina (insuficiencia renal) y acidosis metabólica, así como alta elevación de los biomarcadoires inflamatorios (Ferritina, PCR, Interleukina-VI, TNF).

Tasa de mortalidad

En esta situación, su tasa de mortalidad oscila entre 25%-50%. Durante el año 2025, ocho países del Cono Sur de América, han recogido 229 casos de síndrome pulmonar por Hantavirus con 59 (25,7%) exitus, pudiendo llegar al 50% en los casos críticos. (Ministerio de Sanidad Nacional 6 Mayo 2026).  La enfermedad en Europa es diferente y se caracteriza por fiebre hemorrágica e insuficiencia renal, con una mortalidad que oscila entre 1-5%, pero requiere otro estudio y valoración

El diagnóstico más utilizado ha sido la serología que determina las inmunoglobulinas especificas tipo IgM y /o seroconversión para IgG. Como método más empleado es la inmunoabsorción ligado a enzimas (Test ELISA) utilizando la nucleoproteina recombinante como antígeno. La IgM detectada por ELISA es positiva desde el primer día del inicio de la enfermedad y se mantiene unos dos meses. Los anticuerpos del tipo IgG comienzan a detectarse durante la primera semana y duran años.

La reacción en cadena de la polimerasa-transcriptasa inversa (RTR-PCR) se ha utilizado con éxito en la detección del genoma del virus en distintas muestras de pacientes. Sin embargo, a pesar de su gran sensibilidad, dado que la duración de la viremia, en la fase aguda de la enfermedad es corta (10 días como máximo), la detección de ARN del virus, solo se consigue en menos de dos tercios en los pacientes europeos con esta infección con diferente presentación clínica y gravedad.

Tratamiento

El tratamiento se fundamenta en ingresar siempre a los pacientes en el hospital para realizar muy buena hidratación vía intravenosa, oxigenoterapia necesaria y medidas de soporte. En mi modesta opinión, sería muy interesante investigar en el síndrome pulmonar por Hantavirus, la eficacia clínica de un tratamiento intravenoso con un antiviral anti-covid (Remdesivir) combinado con corticoides (6-metilprednisolona (Urbason a dosis elevadas) + Antibióticos (levofloxacino + azitromicina).

Sus bases radican en que Hantavirus es un virus RNA, con gran actividad inflamatoria endotelial y además en ocasiones se ha encontrado asociado con infección bacteriana o existe dificultad en diferenciarlo de una bronconeumonía grave.

En los casos que aparece hipotensión sistólica, oligoanuria o fallo respiratorio, deben ser ingresados en UCI, que tienen una gran experiencia, se entregan con mil amores y además, están dotados de los avances tecnológicos y procedimientos terapéuticos de mayor eficacia en el abordaje o manejo de estos pacientes.

Medidas de prevención

Como prevención las principales medidas están dirigidas a evitar el contacto con los roedores. Los trabajadores de la limpieza de casas cerradas o habitáculos, buhardillas etc., antes de limpiar, deben abrir todas las ventanas, esperar una hora y después rociar todo el suelo con lejía al 10% y después no barrer ni aspirar: solo emplear la fregona empapada de lejía o detergente. Y, por supuesto, deben llevar mascarillas, gafas, guantes y batas apropiadas y esterilizar o incinerar el material utilizado.

En las ciudades las autoridades sanitarias locales tienen que coordinar campañas periódicas de desratización para controlar las poblaciones de roedores. En las zonas rurales, es importante prevenir el acceso de los roedores a las viviendas, cerrando grietas, orificios, poniendo los alimentos lejos de su alcance y además puede ponerse algodones con mentol por diversos sitios que los repelen.

Finalmente, deseo señalar que a pesar de todos los avances tecnológicos, la medicina sigue teniendo una gran base clínica y epidemiológica, es decir, está muy ligada a la naturaleza, que es muy sabia. Como decía el muy ilustre e histórico Goethe, el que se aparta de la naturaleza, solo tiene un camino: el precipicio.

 

Joaquín Gómez Gómez

Profesor Emérito Vitalicio de Infecciosas del Departamento de Medicina de la Facultad de Medicina de la UMU

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