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Tribuna libre

El río que nos une

"Cuando un murciano llega a Argentina y ve el agua cómo discurre, sea en el río de la Plata, en las inolvidables Cataratas del Iguazú o en cualquiera del resto de ríos o lagos de este maravillo país, se te saltan las lágrimas"

Publicado: 25/03/2026 ·06:00
Actualizado: 25/03/2026 · 06:00
  • El río Paraná de las Palmas, en Argentina.
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—Y su río, ¿cuántos kilómetros navegables tiene?

La pregunta la hacía la comandante de la patrullera de la Prefectura Naval Argentina que nos llevaba desde el embarcadero de la Prefectura en Tigre hasta el río Paraná de las Palmas, casi dos horas de navegación por el intrincado laberinto de canales que conforman el delta de Tigre, a escasos kilómetros de Buenos Aires.

Era julio de 2014 y Amparo, consejera de Agricultura de nuestra Embajada en Argentina, de la que yo era el consejero de Interior, me dijo que había unos murcianos de la Confederación Hidrográfica del Segura y de una empresa murciana que se encontraban en Buenos Aires con motivo de una reunión internacional sobre tratamiento de aguas; concretamente, era el Encuentro de expertos sobre saneamiento y gestión del agua en el contexto de la Cuenca Matanza-Riachuelo.

Me acerqué a saludarlos y me encontré al presidente de la CHS, Miguel Angel Ródenas, con su comisario de Aguas, José Carlos González, y a Manuel Albacete de la empresa ESAMUR. Como quiera que su agenda les dejaba alguna mañana libre, les ofrecí la posibilidad de salir a navegar por alguno de los ríos que teníamos cerca, lo que a mí tambien me permitiría aliviar mi añoranza murciana en tierras porteñas.

 

Mientras navegábamos entre ríos y canales íbamos apreciando cómo transcurre la vida"

 

A través de mis contactos con la Prefectura Naval Argentina, una de las cuatro fuerzas policiales federales de Argentina que realiza las labores de policía marítima, salvamento y protección de recursos pesqueros, entre otras muchas funciones, agendamos la salida para un día posterior desde la Prefectura de Tigre.

La amabilidad con la que nos trataron en Prefectura fue como siempre extraordinaria, y desde su base en Tigre pusieron a nuestra disposición una patrullera capitaneada por una mujer con la que a media mañana zarpamos rumbo al rio Paraná de las Palmas.

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Mientras navegábamos entre ríos y canales íbamos apreciando cómo transcurre la vida en esas islas de aluvión que siguen creciendo en el delta, casas la mayoría sobre palafitos en prevención de las crecidas del río, con restaurantes, residencias de verano y con un trasiego de embarcaciones de distinto porte cuyo número de licencias de navegación en aquel entonces superaba las 60.000, la mayoría embarcaciones de recreo, pero tambien navegaban las que hacían de supermercados flotantes que iban parando en los distintos embarcaderos de fortuna, para atender las necesidades de los habitantes del delta.

La comandante del barco iba dando explicaciones de las tareas que Prefectura Naval realiza, sobre todo la preocupación por la seguridad en el laberinto en el que nos movíamos, constituyendo una de sus prioridades. Y entonces formuló la pregunta:

—Y su río, ¿cuántos kilómetros navegables tiene?

La sonrisa fue la respuesta que le dimos a esta oficial que nos atendía mientras nos seguíamos cruzando con las típicas “chatas”, con los “colectivos” y con embarcaciones particulares de todo tipo.

Argentina, sólo en los ríos que “desaguan” conformando el río de la Plata (Paraná, Paraguay y Uruguay), tiene más de 3.000 km navegables. En todo el país la cifra supera con mucho esa cantidad.

 

Nos volvimos a Buenos Aires, reconociendo que nuestro río Segura quizás no es tan grande como estos que acabábamos de conocer, pero tiene su carácter y da vida"

 

Aprendimos en aquel viaje un par de curiosidades del río de la Plata, que es el más ancho del mundo. Donde nace tiene unos 40 km de ancho y en la desembocadura supera los 250 km. Nos explicó el efecto de la sudestada, que es cuando el viento del sudeste empuja al Océano Atlántico contra la desembocadura del río de la Plata, y de alguna manera "tapona" la salida del caudal, que puede superar los 22.000 m3/sg, provocando la crecida del río e inundaciones en Buenos Aires, La Plata y otras poblaciones.

Y así de a poco llegamos al brazo del Paraná las Palmas que conecta con la Hidrovía que une el Atlántico con Bolivia, Paraguay y Brasil, incluso con calado para barcos de gran porte. Al igual que sucede con nuestro sistema de riegos tradicionales en la huerta, es necesario de vez en cuando dragar ese canal, ya que el aporte continuo de los arrastres de tierras de los ríos va cegando la Hidrovía. Prácticamente es como nuestro sistema de monda y remonda de las acequias, salvando las distancias, y el hecho de aquí no pueden cortar el agua para hacer ese dragado.

Curiosamente en épocas estivales el caudal a veces disminuye y es necesario reevaluar la profundidad de la via para garantizar la seguridad de los grandes buques y evitar que puedan quedar varados.

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De vuelta a Tigre cruzamos algunos canales algo más humildes y nos explicaba nuestra comandante que, en algunos tramos de ríos del interior de la Argentina, la propia Prefectura embarca algún baqueano a bordo para sortear los posibles cambios del curso del río que se hayan podido producir según el caudal de las aguas y el arrastre de sedimentos que crean nuevas barras de arena u otros inconvenientes que afectan a la seguridad de la navegación fluvial.

Entendimos que el baqueano es como el práctico de un puerto: son conocedores de los ríos y cumplen la misma función que los prácticos cuando tienen que orientar la navegación río arriba o abajo, a embarcaciones cuyo calado así lo aconseje.  

Arribamos a Tigre, agradecimos el paseo y las explicaciones y nos volvimos a Buenos Aires, reconociendo que nuestro río Segura quizás no es tan grande como estos que acabábamos de conocer, pero tiene su “carácter” y da vida…

La verdad es que cuando un murciano llega a Argentina y ve el agua cómo discurre, sea en el río de la Plata, en las inolvidables Cataratas del Iguazú o en cualquiera del resto de ríos o lagos de este maravillo país, se te saltan las lágrimas.

Y me sentí muy orgulloso de cómo los que gestionan un río humilde' fueron a contar en Argentina cómo se aprovecha y se cuida en Murcia cada gota de agua de nuestro río Segura.

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