El parque de atracciones de Murcia (que nunca existió)

Opinión

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Publicado: 03/09/2026 · 06:00
Actualizado: 03/09/2026 · 06:00
  • La Feria de Murcia, en La Fama, a mediados los años 70 del pasado siglo.
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MURCIA. En el reencuentro posvacacional con los lectores de estos ‘ayeres’, las recientes declaraciones del munícipe murciano Avilés sobre el reto de conseguir para la ciudad un recinto de conciertos nos pone en conexión con algo sucedido esta misma semana, pero hace medio siglo, cuando se dio por el Ayuntamiento luz verde para la construcción de un parque de atracciones estable en los terrenos que había dejado de ocupar la otrora boyante Feria Internacional de la Conserva y la Alimentación, cuyas siglas aún dan nombre a aquel gran descampado situado a espaldas del Auditorio y Centro de Congresos de Murcia.

La adjudicataria era una empresa denominada Parque de Atracciones S.A. y abarcaba el acuerdo tanto la construcción como la explotación de las nuevas instalaciones, que ocuparían un espacio compatible con dejar sitio a eventuales certámenes que pudiera organizar la Cámara de Comercio, impulsora en su día de la desaparecida FICA, a cuyos efectos se reservarían alrededor de 14.500 metros cuadrados de superficie.

El caso es que aquella Corporación municipal, no por ser aún procedente del franquismo, asintió sin más a la propuesta, y varios concejales alegaron diversas objeciones u observaciones, indicando en más de un caso que el futuro parque de atracciones nacía pequeño. Opuso el alcalde de aquellos años, Clemente García, que aquella actuación era solo la primera fase del proyecto, que alcanzaría una inversión de 80 millones de pesetas, y que el Plan de Ordenación Urbana contemplaba en las proximidades un espacio de 300.000 metros cuadrados con la calificación adecuada para donde desarrollar la oportuna ampliación.

Otro concejal se interesó por las características de aquel espacio de ocio y el teniente de alcalde García Ruiz aseguró que sería digno de Murcia, y que no tendría casi nada que envidiar al de Madrid. Solo le faltaría para ser como aquel el lago con canoas y la montaña rusa, aunque sí contaría con una infantil.

Precisamente para ocupar el lugar de la FICA, se anunció también esos días la celebración a partir del año 1977, y en los años impares, de un Salón Internacional de la Maquinaria Conservera y Afines, con las siglas SIMCO. Para el pabellón que acogería el certamen, impulsado, como lo fue la feria desaparecida, por la Cámara de Comercio, el Ayuntamiento había acordado ceder 15.000 metros cuadrados de terreno.

Y mientras se diseñaba el futuro de aquellos terrenos linderos con el río y la huerta con proyectos que, como el lector sabe, no se hicieron realidad, el ferial septembrino se colocó ese año en los espacios disponibles de la Fama.

En palabras del concejal responsable, el antes citado García Ruiz, el presupuesto de la feria de 1976 ascendía a 2,3 millones de pesetas, y eran en total 80 las atracciones y demás puestos instalados, incluyendo tres norias, tres ruedas de caballitos, cuatro scaléxtric, cinco babis, un ovni, tranvía de la risa, paratrope, pulpo, látigo, galeón, tres trenes fantasma, tres pistas de coches, castillo fantasma, el célebre teatro chino, ahora en su versión Antonio Encinas, (del que ya se ocuparon estos ‘ayeres’), el circo ruso sobre hielo, tres tómbolas, seis espectáculos de feria, veintiuna casetas de tiro, seis bares, trece casetas de venta de juguetes y siete casetas de venta de turrones. Por la subasta de terrenos obtuvo el Ayuntamiento 4,5 millones de pesetas.

El ferial septembrino se colocó ese año en los espacios disponibles de la Fama"

Se hacía patente en las crónicas de prensa que el emplazamiento no era el idóneo y las atracciones… poco atrayentes. “A falta de terrenos más idóneos y adecuados (…) entre un cúmulo de bloques de viviendas de los sufridos vecinos”, podía leerse en ‘Línea’, que se refería también a que “quizás sea esta una de las Ferias más pobres, tanto por la concurrencia de atracciones feriales como por la ordenación del recinto, que no es óptimo para el discurrir del público, y que puede ofrecer -en caso de mal tiempo previsible- dificultades de tránsito”.

Y lo previsible, sucedió. Cuando bajó la Virgen de la Fuensanta del monte, descargó la lluvia con fuerza sobre la ciudad, donde se llegaron a recoger 19 litros por metro cuadrado, y el recinto ferial, inaugurado un día antes, se convirtió en lo que anunciaban las crónicas con anterioridad y confirmaban a posteriori, indicando, sobre la actuación de los bomberos.

Con motivo de la lluvia, hubieron de atender, sobre todo, la zona de Santiago el Mayor y las escuelas de San Antolín, pero estas intervenciones se vieron superadas por la que requirió el recinto ferial “que fue la zona más afectada debido al desnivel que posee con respecto a las calle de alrededor. Mal día pues el que llevaron, no solo los feriantes, sino también aquellos que tenían previsto asomarse al recinto para disfrutar de sus atracciones”.

En la recepción de la Patrona de Murcia, a las puertas del Carmen, se estrenaba como gobernador civil Federico Gallo, que antes de entrar en política fue uno de los más populares presentadores televisivos de los años 60, con el programa ‘Esta es su vida’ como su más exitosa y dilatada experiencia en este campo, sin olvidar que fue también el encargado de la retransmisión del Festival de Eurovisión de 1968, que dio el triunfo a España de la mano de Massiel.

Descargó la lluvia con fuerza sobre la ciudad, donde se llegaron a recoger 19 litros por metro cuadrado, y el recinto ferial, inaugurado un día antes, se convirtió en lo que anunciaban las crónicas con anterioridad"

Federico Gallo, que ya había ocupado el cargo de representante del Gobierno de España en la provincia de Albacete, fue designado para la de Murcia el 10 de agosto de 1976, por lo que su presencia en el recibimiento de la Virgen tuvo mucho de presentación en sociedad. Y de bautismo, porque desde el Carmen a la Catedral hubo gran remojón, chubasquero para la talla, paraguas por doquier y prisas para alcanzar la sede episcopal.

Al hilo de su nombramiento, en las primeras entrevistas concedidas, recordó el nuevo gobernador civil que había venido por Murcia en numerosas ocasiones, que había sido pregonero de las Fiestas (se refería a las de Primavera de 1974) y que había gozado del espectáculo de su Semana Santa (asistió al desfile de los pasos de Salzillo en 1973, siendo gobernador civil de Albacete, desde la plaza de San Nicolás).

Por todo ello, y contando con que el programa de la Feria de 1976 se anunció el mismo día que su nombramiento como gobernador civil, parece que un estreno adecuado ante los murcianos era la siempre multitudinaria bienvenida a la Virgen. Pero quiso el cielo que resultara pasada por agua.

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