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Como ayer

El hito asistencial, arquitectónico y artístico del Complejo de Espinardo

"La magnitud de las instalaciones situaban al Complejo de Espinardo a la cabeza de España”

Publicado: 29/01/2026 ·06:00
Actualizado: 29/01/2026 · 06:00
  • Teatro del Complejo Residencial de Espinardo
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El reportaje en Murcia Plaza sobre los tesoros arquitectónicos y artísticos que encierra el antiguo y abandonado Complejo Residencial Francisco Franco de Espinardo, me ha traído recuerdos de los años finales de la década de los 60 del siglo pasado, cuando algunos domingos por la mañana nos llevaba mi padre, que trabajaba en la Diputación Provincial, a las obras que la desaparecida entidad estaba concluyendo en las inmediaciones del Cabezo Cortado, junto a los terrenos donde pocos años después de alzaría la Facultad de Medicina, primero de los edificios que darían forma al Campus de la Universidad de Murcia en Espinardo.

Para tener una idea aproximada de lo que supuso la puesta en marcha de aquellas instalaciones en el año 1970, hay que valorar no sólo la entidad del proyecto y la categoría de los artífices que participaron en su construcción, desde el arquitecto Enrique Sancho Ruano al escultor Juan González Moreno, pasando por Francisco Toledo, Vicente Viudes o Carmen Escorial, sino el paso al frente en la atención a niños y ancianos que representaba, pasando muchos de ellos del viejo Palacio de San Esteban al flamante Complejo.

El proceso fue largo, pero llegó a puerto. Allá por el mes de abril de 1964, la Corporación Provincial, que ya había dado los pasos el año anterior para la adquisición de los terrenos precisos, dio el visto bueno a los proyectos redactados por sus oficinas técnicas para avanzar en su proyecto, cuyo coste apuntaba a los 140 millones de pesetas. Y una de las necesidades fue la contratación de préstamos con el Banco de Crédito Local de España para dotar un presupuesto extraordinario con destino a la obra.

 

En 1964 fueron adjudicadas las obras a la empresa Bernal Pareja por 103 millones de pesetas, la mayor cifra alcanzada nunca por una obra promovida por la Diputación Provincial de Murcia"

 

La prensa informó por entonces de que la magnitud del Complejo “lo coloca, sin duda, a la cabeza de la instituciones de esta índole en España”. Constaría de pabellones para niños con discapacidad, talleres de aprendizaje, escuelas, residencia de ancianos, tanto individuales como matrimonios, Maternidad y Puericultura, Centro Quirúrgico, Pabellón Sanatorial, Centro de Rehabilitación de niños inválidos, residencia para religiosas y empleados, iglesia, servicios generales, cocinas, comedores… “y las soluciones dadas a los problemas planteados son correctas, tanto desde el punto de vista funcional como higiénico-sanitario”. Estaba pensado para unas 1.500 personas.

  • Fachada de la Iglesia, con relieve de Francisco Toledo en el Complejo Residencial de Espinardo -

En octubre de aquel año 1964 fueron adjudicadas las obras a la empresa Bernal Pareja por cerca de 103 millones de pesetas en la que era la mayor cifra alcanzada nunca por una obra promovida por la Diputación Provincial de Murcia. Y en enero de 1965 dio cuenta el presidente de la Corporación, que lo era por entonces Ramón Luis Pasqual del Riquelme, del inicio de las obras, que fueron visitadas antes de fin de año por dos ilustres personalidades de la época: el ministro de Gobernación, teniente general Camilo Alonso Vega (cuyo nombre llevó la avenida de la Libertad) y la esposa del jefe del Estado, Carmen Polo. Un desfile que prosiguió el año siguiente, con las apariciones del ministro de Justicia, Antonio María de Oriol y Urquijo y, nuevamente, de Alonso Vega, en un recorrido por las instalaciones del que se derivaron cifras y datos de relevancia.

La primera fase de las obras, muy adelantada, abarcaba pabellones, comedores, hogares y talleres, cuya construcción estaba cifrada en 102 millones. Hasta ese momento, se habían invertido 50, y en dar impulso al ambicioso proyecto social trabajaban 300 obreros. La periferia del conjunto se extendía a lo largo de 5 kilómetros, e incluía hasta algún paso subterráneo.

  • Complejo Residencial de Espinardo -

Finales del año 1967, aquellos 140 millones presupuestados inicialmente se habían convertido ya en 210, de los que 92 habían sido concedidos a fondo perdido por el Ministerio de Gobernación, en su mayor parte, pero también por el de Educación y Ciencia.

En la Semana Santa de 1969 volvió a pasar Alonso Vega por el Complejo de Espinardo, aprovechando una estancia en el Balneario de Archena.

Desde la plaza central, recorrió los pabellones de ancianos y ancianas, con capacidad para 96 personas cada uno, y el de matrimonios, capaz para 24 parejas; el de niños con deficiencias intelectuales, con 96 plazas; inválidos, en igual número; hogares de niñas y de niños, en un edificio de tres plantas, con capacidad total para 288 cada uno; casa-cuna, de dos plantas, para 150 plazas, y quirófanos, pabellón de maternología, sanatorial y comedores para 1.500 plazas.

 

El sucesor de Camilo Alonso Vega, Tomás Garicano Goñi, fue quien el 14 de abril de 1970 inauguró el Complejo de Espinardo"

 

Además, cocinas, almacenes, cámaras frigoríficas, lavandería, pabellón de religiosas, talleres para niños y para niñas, iglesia, teatro-cine y 53 aulas de enseñanza, dos de ellas para sordomudos. También contaba con estación térmica con caldera de fuel-oil, campo de deportes, cinco sótanos para almacenes y pabellón de Administración.

Sin embargo, tras más de 12 años al frente del Ministerio de Gobernación, que luego se llamó del Interior, Camilo Alonso Vega dejó el cargo en octubre de ese mismo año, al cumplir 80 años de edad, y fue su sucesor, Tomás Garicano Goñi, quien el 14 de abril de 1970 inauguró el Complejo de Espinardo, en una jornada en la que también cortó la cinta del nuevo edificio de la Jefatura Provincial de Sanidad, que en la actualidad ocupa la Consejería de Salud, y puso en marcha la gran fuente luminosa de la plaza Circular, llamada por entonces del Generalísimo.

Aún hubo un hueco en la agenda ministerial para asistir a un acto institucional en el salón de Plenos del Ayuntamiento, y para visitar, fuera de protocolo, a la familia que le ocultó durante dos días en Murcia en los tiempos duros de la Guerra Civil. Y a las 11 de la noche, tomó el tren correo camino de Madrid. Seguramente lo consideraba un medio de transporte seguro.    

  • Complejo Residencial de Espinardo -

 

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