Opinión

Opinión

Desde mi Torre

Somos muy capaces de saber vivir

"A menudo desaprovechamos ocasiones, momentos, instantes, segundos, que valen toda una vida, y luego decimos, siempre lo decimos, que nos falta ese minuto esencial para dar con lo que perseguimos"

Publicado: 28/01/2026 ·06:00
Actualizado: 28/01/2026 · 06:00
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

El movimiento se demuestra andando. No tengamos miedo a equivocarnos, ni tampoco a enmendarnos a nosotros mismos cuando fallemos en algo. Cuando exista un problema, lo primero que tenemos que hacer, como indica Paulo Freire, es reconocerlo, y luego llevar a cabo todo lo posible por solventarlo. Surgen, a menudo, o, de vez en cuando, influencias u obstáculos que paralizan las conexiones comunicativas entre aquellos (esto es, todos/as) con los que estamos obligados a entendernos.

Si creemos, hemos de demostrarlo, sea cual sea el objeto de atención del que hablamos. En el caso de la comunicación sobre la que discernimos tanto, hemos de demostrarnos que somos capaces de dialogar, de contarnos cosas, de superar desaciertos, de probar que nos queremos, de señalar hacia dónde ansiamos ir, de sumar más que de restar, de solventar recelos y de ponernos en marcha ante cualquier vicisitud que pueda ir sucediendo o surgiendo antes o después.

Despertemos y despejemos. Hemos de procurar cada día rozar a los demás, incluso a nosotros mismos, cuando seamos el origen de una distancia, controversia o conflicto, con el fin de dar con las soluciones ante apatías o estancamientos a nivel sensorial o de contenido. Todo es posible en la vida, todo es mejorable, todo es fruto de los entendimientos y esfuerzos que imprimimos a nuestras existencias.

 

Subamos y bajemos las escaleras con una decisiva recurrencia para solventar las cuestiones que se vayan produciendo"

 

Debemos perseguir que las actitudes de negatividad se vayan neutralizando de manera paulatina, de modo que seamos lo suficientemente hábiles y prudentes para llegar en el tiempo y la forma que sean menester. Subamos y bajemos las escaleras con una decisiva recurrencia para solventar las cuestiones que se vayan produciendo.

Los caminos están ahí para ser transitados, y no sólo para contemplarlos. Entre todos podemos jugar a emprender unas razones compartidas con las que llegar donde sea preciso y con valentía. El deseo ha de proyectarse en saber desde la óptica de un permanente movimiento hacia el conocimiento de las razones de los que conviven en nuestro ecosistema y en otros.

Interconectemos

Las conexiones han de existir, las hemos de fomentar, las hemos de saborear y las hemos de utilizar cada jornada. De este modo, cuando vengan las crisis superaremos cualquier situación más o menos hiriente. No busquemos atajos. Intentemos contemplar con sosiego cuanto ocurre y saquemos las mejores conclusiones posibles con el fin determinante de mejorar las cosas. Juntos somos más fuertes que por separado, y, además, somos capaces de abandonar un enemigo no visible, la soledad, buena a veces, pero que, exprimida con reiteración, hace daño.

 

La negatividad engendra negatividad, y la bondad construye puentes y gesta una dicha imparable"

 

Nos debemos conmover, por favor, con y ante las circunstancias de los demás, a los que hemos de procurar suerte y buenos lazos de amor, bondad, solidaridad y compañía. Asimismo, intentemos la dicha con los resortes que surgen como intangibles de ayudas sin pedir nada a cambio. Juntemos piezas y seamos en la construcción de un itinerario hacia nuestro particular “Mundo de Oz”, que hemos de abrir evitando distancias, enseñando que no existen: de darse, las acortaremos.

Cada día debe producirse ese empeño y ese esfuerzo. Que sí, que podemos. La negatividad engendra negatividad, y la bondad construye puentes y gesta una dicha imparable. La alternativa ante el inmovilismo comunicativo está en el tránsito permanente hacia formas de consenso generosas y abiertas.

Por lo antedicho, les propongo…

Una cita por amor

El tiempo pasa muy deprisa. Siempre decimos que el ritmo es demasiado trepidante. Lo es, pero no deja de ser un tópico: a menudo desaprovechamos ocasiones, momentos, instantes, segundos, que valen toda una vida, y luego decimos, siempre lo decimos, que nos falta ese minuto esencial para dar con lo que perseguimos. Carecemos de él cuando no nos organizamos bien, y no hablo de planificar, sino de prioridades.

Sería deseable aprender de la experiencia, de la propia y de la ajena, pero a veces no sucede de este modo. Incluso, como sabemos, tropezamos varias veces en la misma piedra al no sacarle partido a ciertas oportunidades. No obstante, no es cuestión de agobiarse, que hoy (sí, hoy) es un día muy saludable para hacer propósito de enmienda y para encomendarnos a los buenos hados, que los hay, y con los que debemos contribuir para que todo marche sobre ruedas.

 

Las citas nos ofertan nuevos conocimientos, saberes de primera mano o curtidos por las etapas de una historia donde demasiadas cosas se repiten"

 

La existencia está colmada de frutos de esperanza y de fe, de posibles encuentros con personas y en circunstancias que nos mudan las perspectivas y también las intenciones con las que nos conducimos. Las citas, previstas o no, cerradas o no, nos ofertan nuevos conocimientos, saberes de primera mano o curtidos por las etapas de una historia donde demasiadas cosas se repiten.

Por ello, de vez en cuando hay que arriesgar: para esa actitud, que ha de superar el miedo a la transformación, necesitamos mucha pasión. Con ella comenzamos el día, otro buen día, el nuestro, el elucubrado, el compartido desde la confianza de que el mundo puede mejorar, siempre, claro está, empezando por nosotros mismos. En realidad, como subrayaba John Lennon, "todo lo que necesitamos es amor".

 

Recibe toda la actualidad
Murcia Plaza

Recibe toda la actualidad de Murcia Plaza en tu correo