MURCIA. Un mes después del inicio de los trabajos en el yacimiento de San Esteban, las catas arqueológicas comienzan a ofrecer los primeros hallazgos tangibles. Hasta la fecha, se han completado 11 de los 59 sondeos programados para documentar el subsuelo, una fase inicial que ya permite trazar una radiografía de la vida cotidiana en la ciudad durante los siglos XI y XII.
Hallazgo clave: Una estructura de ocultación en la alcoba
Lo más relevante de esta fase es la localización de una ocultación de piedra (una especie de 'caja fuerte' de la época) situada en la alcoba de una de las viviendas. Según el director técnico de la intervención, este espacio se utilizaba para proteger objetos de valor o enseres personales.
Actualmente, el equipo trabaja con extrema precisión para retirar el material pétreo sin dañar el contenido. Se espera que en un plazo de una semana se pueda determinar si este escondite alberga monedas de oro o simplemente objetos de uso cotidiano. "Estamos en una fase de investigación profunda; la densidad de materiales es muy alta", señalan desde la dirección técnica.
La morfología de las viviendas andalusíes
Los sondeos arqueológicos han permitido identificar con precisión dos viviendas contiguas que funcionan como un libro abierto sobre la evolución del urbanismo murciano. En estas residencias se ha documentado una sala norte y un patio central, un espacio que se confirma como el auténtico corazón de la actividad en las casas andalusíes. Es precisamente en estos patios donde se han hallado pozos para la extracción de agua y diversos restos de ajuar doméstico, elementos que ayudan a reconstruir la cotidianidad de sus antiguos habitantes.
Además de la distribución original, los investigadores han observado cómo una de las estancias sufrió una transformación significativa para generar una nueva superficie de uso interior. Este detalle es clave, ya que indica una ocupación prolongada en el tiempo y una capacidad de adaptación de las viviendas a las necesidades de cada época.
En cuanto a la cronología, aunque el grueso de los hallazgos actuales se sitúa entre los siglos XI y el entorno del XII, los trabajos en la zona norte del yacimiento ya apuntan a estratos más tardíos, correspondientes a los siglos XIII y XIV. No obstante, el equipo técnico advierte de que el estudio se encuentra en una fase muy inicial y la descripción de estos periodos se irá detallando conforme avance la excavación.
Un centro de interpretación bajo una gran plaza
El proyecto, que cuenta con un presupuesto de 1,26 millones de euros, tiene como objetivo final la creación de una gran plaza pública. Bajo este espacio, se ubicará un centro de interpretación que permitirá a los ciudadanos recorrer más de 60 edificaciones y 105 elementos de gran valor histórico, musealizando el entorno de forma que los restos sean visitables y comprensibles para el público.