MURCIA. El centro histórico vive una metamorfosis en su planta baja: mientras las mercerías y las tiendas de ropa pierden terreno, el paisaje urbano se llena de centros de uñas, tiendas de electrónica y puntos de concentración de 'riders'. Según los datos del reciente estudio de la Asociación de Geógrafos Españoles, hay tres grandes ejes en Murcia que están redibujando el eje Trapería-Platería-Santo Domingo.
El "boom" del cuidado personal: la estética sustituye a la aguja
El dato es revelador: el sector textil ha caído un 5% en su peso sobre el total de licencias desde finales de los 80. En su lugar, el centro ha dejado de ser solo un lugar para "comprar cosas" y se ha convertido en un lugar para "hacerse cosas".
Los servicios de belleza (uñas, peluquería y estética) ya suman 23 locales en el casco histórico. Es la respuesta del comercio físico a Amazon: internet no puede cortarte el pelo ni pintarte las uñas, lo que ha convertido estos negocios en los nuevos dinamizadores de las calles principales.
La nueva electrónica de esquina: de la joyería al smartphone
La tipología de establecimientos "Diversos" ha pasado de representar el 4,9% al 10,7% del total de la ciudad. En este cajón de sastre aparecen los nuevos protagonistas del paisaje murciano: tiendas de telefonía móvil y electrónica (5 locales identificados) que ocupan esquinas donde antes podíamos encontrar pequeños comercios de lujo o papelerías.
Junto a ellos, la aparición de casas de apuestas y cambio de divisas marcan una Murcia más tecnológica y enfocada al visitante, pero con un comercio más fragmentado.
Plazas convertidas en 'hubs' de reparto
Aunque se hable mucho de las hamburgueserías (que ya suman 7 locales específicos de comida rápida), la verdadera noticia es cómo han cambiado el uso del suelo público. El estudio destaca la figura de los riders o repartidores como un elemento nuevo en el paisaje urbano. Plazas como Santo Domingo, San Bartolomé o Hernández Amores ya no son solo zonas de descanso, sino puntos de espera logísticos para el reparto a domicilio, una actividad que ha crecido al calor de los 17 restaurantes y 55 bares y cafeterías que ahora dominan el centro.
El dato: Las zapaterías siguen siendo el gran reducto de la Murcia tradicional, manteniendo 17 locales y demostrando que, a pesar de los cambios, el murciano sigue queriendo "estrenar zapatos" para pasear por la Trapería.