MURCIA. El puente que conecta El Raal con el municipio de Beniel se ha convertido en un punto crítico para la seguridad vial en la zona. Residentes de ambas localidades han vuelto a dar la voz de alarma ante la falta de infraestructuras básicas en una vía de titularidad autonómica que, a pesar de ser un nexo esencial para peatones y ciclistas —incluyendo a peregrinos del Camino de Caravaca—, carece de aceras y arcenes.
Un punto negro tras accidentes mortales
La preocupación vecinal no es nueva, pero se ha intensificado tras los recientes siniestros registrados en el entorno, incluido un atropello mortal. El principal foco de peligro se encuentra en un paso de peatones ubicado en pleno cambio de rasante. Esta ubicación reduce drásticamente la visibilidad de los conductores, quienes, según denuncian los usuarios, circulan a velocidades elevadas debido a la ausencia de elementos reductores de velocidad.
Además, la falta de seguridad afecta directamente al transporte público. Los usuarios de la parada de autobús más cercana se ven obligados a caminar más de 500 metros por el borde de la carretera, compartiendo calzada con los vehículos ante la inexistencia de un espacio protegido para el peatón.
Ofensiva institucional para reclamar inversiones
Ante esta situación, el Grupo Socialista ha anunciado el registro de iniciativas tanto en la Asamblea Regional como en el Ayuntamiento de Murcia. La diputada Carmina Fernández instará a la Dirección General de Carreteras a asumir sus competencias de forma urgente, mientras que la concejala Carmen Fructuoso llevará al pleno municipal una moción para que el Consistorio presione a la administración autonómica.
Desde la oposición denuncian un "abandono de las infraestructuras en pedanías", subrayando que el mantenimiento y la señalización de este vial son insuficientes para el volumen de tráfico y transeúntes que soporta diariamente.
Reivindicación ciudadana
Los vecinos, que llevan años reclamando una solución definitiva, insisten en que este puente es el único enlace a pie entre El Raal y Beniel. "Es una trampa diaria para quien no tiene coche", explican los afectados, quienes demandan una actuación coordinada entre las administraciones implicadas para instalar iluminación, mejorar la señalización y, sobre todo, habilitar espacios seguros para el tránsito no motorizado antes de que se produzcan nuevas desgracias.