MURCIA. La Manga del Mar Menor conserva y sorprende con rincones llenos de belleza y singularidad que han logrado sobrevivir al urbanismo desenfrenado que conllevó el turismo de masas. Uno de ellos fue concebido como una 'pequeña Venecia', con sus canales y hasta con un puente al estilo de los que abundan en la ciudad italiana. Se trata de Veneziola, en el término municipal de San Javier, que hoy en día sigue presentándose como un espacio donde la edificación de casas unifamiliares y edificios no ha eclipsado el entorno natural del tramo final de la lengua de tierra que se diluye y se va transformado en islotes que desembocan en las Salinas de San Pedro, con la única Encañizada que se conserva en el Mediterráneo.
Para conocer mejor esta zona fascinante en "la esquina final de La Manga" nada mejor que contemplar las imágenes captadas desde aire y tierra por el fotógrafo J.J. Peñalver, quien recuerda un episodio de juventud en esta pequeña Venecia. "Debía ser el año 71 o 72 cuando de críos decidimos darle la vuelta andando al Mar Menor saliendo desde los Narejos camino hacia San Pedro para luego cruzar La Manga hasta concluir el viaje. La aventura terminó con más pena que gloria, pero tuvimos un hito que nos hizo sentirnos como grandes exploradores, que fue cuando hubimos de pedir ayuda a unos pescadores para que nos cruzaran desde el lado de las salinas de San Pedro hasta la Veneziola, ya que las golas que comunicaban y comunican el Mediterráneo con el Mar Menor nos impedían cruzarlo a pie seco".
El fotógrafo, que desde entonces ha sentido una especial atracción por Veneziola, señala que disfruta cuando puede -"nunca en pleno verano"- de este entorno que "afortunadamente no ha seguido creciendo y que te permite pasear por esa esquina sublime de La Manga". Fruto de esas escapadas son estas fotografías que comparte con los lectores de Murcia Plaza, en las que ha captado imágenes de gran belleza.

- Veneziola -
- Foto: J.J. PEÑALVER
Relata al respecto, que "para conseguir volar el dron en la Veneziola fueron varios los permisos necesarios. Sin duda el más exigente fue el de Medio Ambiente, que nos autorizó a volar fuera de los tiempos de nidificación y reproducción de las aves que por allí habitan. Tuvimos que esperar casi un año para lograr esa ansiada ventana de vuelo y aguardar a que el tiempo climatológicamente hablando nos fuera favorable. Además de los permisos y coordinaciones de vuelos con la Academia General del Aire".
Peñalver apunta, asimismo, que "las imágenes de dron fueron tomadas en septiembre del 2023, como siempre a una temprana hora de la mañana, antes de que los vientos subieran su intensidad". Junto a esas imágenes aéreas se encuentran otras desde tierra, "unas desde la zona de la Veneziola y entorno, también del verano de 2023, y otras que me parecen muy interesantes, tomadas desde la orilla opuesta, es decir, desde las Salinas de San Pedro, en Punta de Algas, realizadas en agosto del 2021", explica.
"La belleza de ese entorno es espectacular y la historia y tradiciones pesqueras que apreciamos en las encañizadas de la Torre y del Ventorrillo nos recuerdan tiempos pasados con bastante menos presión urbanística y de visitantes que no siempre respetamos el entorno natural como deberíamos", añade. Al tiempo que recuerda que se han perdido restos histórico de algún molino salinero y que justo a la entrada desde el Mediterráneo se descubrieron pecios de tiempos romanos, cuyos restos se conservan en el Museo de Cartagena.
Además, el fotógrafo da una pista de la que podría ser su próxima entrega en Murcia Plaza: "En un par de fotos apuntamos nuestro objetivo hacia el faro de la punta del Estacio, como señalando lo que puede ser el siguiente capítulo de este recorrido de esquina a esquina. Esto es de Cabo de Palos hasta la Veneziola".
Historia del Puente de la Risa y otras curiosidades

- Veneziola -
- Foto: J.J. PEÑALVER
Como se señalaba anteriormente a Veneziola no le falta ni su puente veneciano. Según se recoge en Turismo Región de Murcia esta construcción, conocida popularmente como el Puente de la Risa, es una prueba arquitectónica de que Tomás Maestre había proyectado para el final de La Manga una pequeña Venecia residencial, diseñada originalmente por el arquitecto catalán del Movimiento Moderno Antoni Bonet i Castellana. Se trataba de un puente necesario para cubrir la Gola del Charco, uno de los canales naturales que cortan La Manga. Se construyo en 1978, con un arco que superaba el medio punto y una inclinación tan pronunciada que, al cruzarlo en coche, genera una sensación de vacío en el estomago que a muchos les puede producir risa. De ahí su nombre.
La idea de Bonet fue construir una serie de canales artificiales que permitieran el acceso a las viviendas a través de embarcaciones, con chalets que dispondrían de su propio embarcadero privado. Hoy en día, se puede contemplar la intervención que se llevó a cabo bajo en Veneziola, aunque el proyecto urbanístico diseñado por el arquitecto catalán para transformar toda La Manga terminaría fracasando por la edificación descontrolada. A pesar de ello, aún se pueden contemplar algunas obras emblemáticas de arquitectos del Movimiento Moderno.

- Veneziola -
- Foto: J.J. PEÑALVER
Una de ellas es la Vivienda Avante o Casa Cotorruelo, proyetada por Fernando Garrido en 1976 en esta zona de Veneziola. El casquete esférico que cubre el edificio, perforado por grandes círculos, le confiere una apariencia muy singular, tanto es así que hay quien lo conoce como el 'ovni'. Esta obra abierta a las vistas del levante mediterráneo se integra en el paisaje sin quebrar la línea del horizonte, con un color tan mediterráneo como es el blanco. Actualmente acoge un exclusivo restaurante .
Otra de las singularidades de Veneziola -como se recoge en la página web de Turismo de San Javier- es que conserva la única encañizada del Mediterráneo, entre el extremo Sur del Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar y el paraje de Veneziola, uno de los espacios naturales protegidos que todavía conservan gran parte de sus valores y formas originales.

- Veneziola -
- Foto: J.J. PEÑALVER
En aquella zona, junto al Mar Menor, se encuentran dos pequeños islotes, El Ventorrillo y La Encañizada, en esta última existió desde el XVI una torre defensiva que fue derribada en 1938. Estos islotes son surcados por dos golas o canales de comunicación, la Gola de la Torre y la del Ventorrillo, las únicas naturales que se conservan, de las cinco que existen en La Manga. Según recoge Turismo de San Javier, en estas dos golas, para aprovechar el movimiento migratorio de algunos peces como el mújol, la dorada, el magre, o la chapa, se instalan desde época árabe, unos sistemas de pesca elaborados con cañizos y redes, llamados encañizadas, que han dado nombre al paraje y que solían situarse sobre aguas de poco calado y barras movedizas.
Estas dos encañizadas pertenecieron al Estado, que las arrendaba en subasta pública. Hoy día sigue en explotación solo la encañizada de la Gola de la Torre. Este entorno natural es, además, zona de paso, descanso y nidificación de multitud de aves acuáticas como flamencos, garzas y avocetas, como bien han recogido J.J. Peñalver con su cámara.

- Veneziola -
- Foto: J.J. PEÑALVER